
Es un título ciertamente muy bien escogido, porque lo que la cineasta Cécilia Rouaud quiere significar es el distanciamiento actual de la vida moderna, hasta el punto de que las personas que componen una saga familiar solo suelen salir juntas en la foto de grupo, aprovechando una de esas reuniones que se dan de Pascuas a Ramos.
En el caso de ‘Photo de famille’ (2018), estos familiares coinciden para el entierro del abuelo, y se encuentran con la emergencia de que no pueden dejar sola a la abuela, que ya está senil y es dependiente. Por las mismas razones que no se veían al estar muy ocupados, en la nueva situación tampoco pueden dedicar su tiempo a otros seres de los eufemísticamente llamados queridos.
La fuerza del segundo largometraje como realizadora de la antes guionista y actriz Cécilia Rouaud reside en su consolidado reparto estelar, repitiendo con Vanessa Paradis, a la que ya había dirigido en su ópera prima ‘Je me suis fait tout petitt’ (2012), y que hace de la hermana que vive de sus representaciones callejeras como estatua humana para los turistas, algo que avergüenza a su hijo adolescente. El padre y la madre, tiempo atrás separados, son interpretados por Jean-Pierre Bacri y Chantal Lauby.

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