Aritz Intxusta

La loca pero sensata vía indonesia: inmunizar a los jóvenes con una vacuna de pacotilla

Todos los países del mundo (todos los que pueden vacunar, se entiende) están optando por inmunizar a las personas de más edad, pues ahí es donde el coronavirus causa estragos. Más bien, todos menos uno, Indonesia, que apuesta justamente por lo contrario. 

Dos enfermeras Indonesias, en plena campaña de vacunaciones. (Adek BERRY/AFP)
Dos enfermeras Indonesias, en plena campaña de vacunaciones. (Adek BERRY/AFP)

Indonesia está tan lejos que, por lo general, en Euskal Herria se desconoce la magnitud de aquel país conformado por más de 17.000 islas. Sirvan dos pinceladas: es el país musulmán más poblado y, además, el cuarto más populoso del mundo. Hay 225 millones de indonesios. 

Con semejantes números, sorprende todavía más que Indonesia haya optado por la estrategia más arriesgada de todas: ir a por la inmunidad de grupo directamente, sin proteger primero a los más vulnerables. En un primer vistazo, la idea podría parecer razonable, pues si se quiere detener una pandemia, lo lógico es atacar a los grandes contagiadores. 

El asesor del Gobierno indonesio, Amin Soebandrio, explica que, según sus estudios serológicos, el 80% de los contagios se encuentran en los trabajadores de entre 18 y 59 años, que son los que mueven el virus de un lado a otro. Por tanto, consiguiendo inmunizar a este colectivo, la ansiada inmunidad de grupo no parece tan inalcanzable. Si los trabajadores no contagian a los ancianos, los ancianos estarán seguros.

Pero cuando todo el mundo está optando por lo contrario, será porque pesan otras razones. Depende un poco de la distribución de la pirámide poblacional, pero con entre un 5% y un 10% de personas vacunadas, si se trata de los grupos diana, las muertes podrían caer a la mitad y la presión de las UCI también. Por eso el mundo entero, salvo Indonesia, vacuna primero a los ancianos y a los crónicos. 

Obviamente, aquí hay algo que no cuadra. Si a Europa llegan las vacunas a cuentagotas, ¿de dónde podría sacar Indonesia vacunas suficientes para semejante cantidad de población? Obviamente, esas vacunas solo pueden venir de China. Y en esto, los indonesios han tenido un poco de mala suerte. 

Millones de viales de Curevac

China está desarrollando varias vacunas con las que han tenido mejor y peor suerte. Una de las que peor suerte ha corrido es la de la empresa Sinovac, pese a que pintaba muy bien. Beijing ha entregado a los indonesios –según se ha informado, los viales están ya físicamente en el Archipiélago– nada menos 125 millones de vacunas de Sinovac (cuyo producto se llama Coronavac). 

Las vacunas de Coronavac tienen dos problemas. El primero es que han obtenido unos niveles de inmunidad más bien justitos. Según el propio Gobierno de Indonesia, ha alcanzado un 65,3% de eficacia. Y el segundo problema es que esos datos los tienen habiéndola probado únicamente en personas jóvenes, esto es, justo en esa franja de edad en la que la quieren usar ahora en aquel país. Alcanzando entre la población sana una eficacia es así de baja, su efecto en ancianos es muy probable que caiga aún más. 

Con todo esto sobre la mesa, la vía directa en busca de la inmunidad de rebaño que han emprendido tiene un punto insólito, pero insensata tampoco parece. Y si algo debiéramos de haber aprendido en el curso de la pandemia es que Europa no está en condiciones de mirar por encima a nadie.

Puede, de hecho, que la situación de Europa no esté tan alejada de la Indonesia. La vacuna de Astrazeneca, que sonaba tan prometedora con aquel sello de «vacuna de Oxford», se ha quedado en un 70% de efectividad, que suena algo justo. Y la Agencia Europea del Medicamento se está pensando darle el visto bueno a pesar de todo (en Nueva Zelanda, donde los datos de contagio son muy bajos, los científicos se han revuelto para que el Gobierno no la compre). 

No es descartable, por tanto, que si la cosa sigue así de fea en Europa haya que sopesar en serio una vacunación de grupos de riesgo con Pfizer y Moderna a la par que se activa una «vía indonesia» para inmunizar rápidamente a los jóvenes con el producto de Astrazeneca, pues en ese grupo de edad los niveles de inmunización que obtiene la vacuna de Oxford es algo más alto.