
Si las cifras de incidencia acumulada, positividad o razón de tasas pueden resultar farragosas para seguir la evolución de la pandemia, hay algunos datos que se entienden fácilmente. El de las personas hospitalizadas a causa del virus es uno de ellos y la imagen que muestra a día de hoy es el de un empeoramiento claro de la situación epidémica.
Según los últimos informes de los Gobiernos de Lakua e Iruñea, el martes había 478 pacientes ingresados en los hospitales de Hego Euskal Herria, más de un centenar de ellos (101), en las unidades de cuidados intensivos, y el resto (377), en planta. Se trata de la cifra más alta desde el 23 de febrero y supone un incremento de 111 hospitalizados en un plazo de solo diez días.
El 20 de marzo, el número de personas atendidas por covid-19 en los centros hospitalarios de Osakidetza y Osasunbidea era de 367, y en aquellas fechas alertábamos en estas páginas de que Semana Santa llegaba en mejor situación pero peor tendencia que las navidades. El alza en la cifra de contagios y la de enfermos parece corroborarlo.
De momento, se nota en planta
Esta subida del 30% en las camas ocupadas se ha sentido sobre todo entre los pacientes en planta, que han pasado de 260 a 377, mientras que en las UCI la situación es bastante parecida a la que había entonces. De hecho, ahora hay seis personas menos.
Esto se debe a que en las últimas jornadas han ido vaciándose las unidades de críticos que se habían llenado tras la oleada de principios de año –el lunes, por ejemplo, había seis pacientes menos que la víspera–, mientras que en planta han ido entrando las personas que han enfermado durante estos días, en pleno repunte de contagios.
En este sentido, los datos aportados por el informe diario de Osakidetza son muy elocuentes, pues muestran cómo se ha pasado de registrar una media de 31 ingresos semanales a mediados de marzo a sumar 47 al cierre del mes, y con tendencia ascendente. Hay que tener en cuenta, al respecto, que el punto de partida en el inicio de esta oleada o repunte, es peor, desde el punto de vista de la presión asistencial, que el que había antes de la ola posnavideña.
Precisamente, la consejera de Salud de Lakua, Gotzone Sagardui, expresó ayer su preocupación por la afección al sistema sanitario de la tendencia ascendente de la pandemia y advirtió de que los casos «no han bajado lo necesario para vaciar los hospitales» antes de volver a picar hacia arriba, como ocurre ahora.
En Nafarroa los datos también son claros y en el informe epidemiológico de la semana del 15 al 21 de marzo ya se alertaba de una subida, tanto en el total de ingresos hospitalarios como en las UCI, y eso que los contagios todavía no se habían disparado como lo han hecho después.
Las consecuencias psicológicas
Por otra parte, sobre los efectos del covid-19 en la salud, pero desde otra vertiente, el ararteko, Manu Lezertua, se mostró ayer preocupado por las consecuencias sicológicas que dejará la pandemia y por la incidencia que la crisis tendrá en unos servicios sociales y sanitarios que ahora están «tensionados». «La pandemia va a dejar una sociedad muy maltratada, que ha sufrido mucho, sin certidumbres ni referentes», avisó durante el acto de entrega en el Parlamento de la memoria de la institución correspondiente a 2020.

La Audiencia Nacional ordena el ingreso en prisión de Arantza Zulueta y Jon Enparantza

La sanción a un mando por tocamientos a una cantinera desata una reacción machista en Irun

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

