
Siguiendo la estela de su anterior novela ‘Las huellas del silencio’, el escritor dublinés John Boyne ha publicado ‘Las furias invisibles del corazón’ (editorial Salamandra).
Si en la primera centraba su interés en los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia católica, en esta nueva obra -también desarrollada en Irlanda-, ahora otorga voz a quienes han sido y son víctimas del dogma religioso.
En ‘Las furias invisibles del corazón’, su protagonista, nacido en 1945 -una época para el escritor «muy oscura»-, descubre a una edad temprana su atracción por los hombres y la condena de un entorno que juzga abominable esa orientación sexual le genera una vergüenza y una culpa que le llevará decenios superar.
Boyne recorre siete décadas de la historia de Irlanda en esta novela en la que por primera vez se ha decantado por otorgar protagonismo al humor. Una historia en la que también se citan la compasión y el amor y en la que, como en muchos de sus libros, habla de la soledad y el aislamiento.
Abusos en la Iglesia irlandesa
A través de una rueda de prensa telemática, Boyne recordó que en su adolescencia sufrió abusos sexuales a manos de un profesor. Cuando supo que otro docente de su escuela había sido condenado por abusar de otros alumnos el pasado mes de enero, le animó a denunciar los hechos y animó a que otras víctimas no prolongaran más su silencio.
Para Boyne, todavía queda mucho recorrido en el esclarecimiento de «multitud de casos que permanecen silenciados» y destacó que «a mediados de los 90, la gente empezó a denunciar hechos que luego acabaron en los tribunales. Cada caso inspiraba a otros que habían tenido esas malas experiencias para seguir denunciando».
En su exposición y denuncia, Boyne recordó que «en enero de este año uno de mis exprofesores fue enviado a la cárcel durante ocho años por abusos en la escuela a la que yo asistí y eso me inspiró a mí para ir a la policía y denunciar los casos de abuso que yo sufrí de adolescente en la escuela. Cosas que había decidido dejar de lado como adulto, han cambiado. Pensé que tendría que denunciarlo. Cada persona que denuncia y deja las cosas en manos de la policía y permite que el sistema judicial siga su curso está haciendo lo correcto» opinó, y añadió que «la escuela a la que yo asistí por desgracia tenía unos cuantos abusadores en su personal».
En opinión de Boyne, «todos estos episodios trágicos se han revelado como una de las razones por las que la Iglesia se ha desmoronado tanto en Irlanda, ya que muchas personas de la generación de mis padres entregaron su vida a la Iglesia y ahora se sienten desilusionados y traicionados».
Víctima, no participante
El autor, que alcanzó fama internacional a raíz de su novela ‘El niño con el pijama a rayas’, aseguró que ha conseguido superar esos abusos y que escribir sus dos últimas novelas le ayudó mucho.
«Hasta los 20 ó 30 años me costó conseguir mantener una relación, por lo que había sufrido. Con el paso del tiempo he comprendido que era una víctima y no un participante en esas actividades. Cuando tenía poco más de 20 años me sentía culpable, me sentía avergonzado de lo que había pasado. Ahora ya no siento esas emociones, ni siquiera enfado o ira», subrayó.
El escritor irlandés también dijo que «no quiero demonizar a la Iglesia en su globalidad histórica. El período del que hablo en la novela, a partir de los años 40, el poder que tenía en las decisiones del Gobierno llevó a la destrucción de muchas vidas y, a pesar de que las cosas han cambiado mucho en los últimos tiempos, los hechos terribles que acontecieron han hecho que los jóvenes irlandeses no tengan actualmente relación con la Iglesia católica».

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