Amparo
La violencia intrafamiliar, de pareja y proveniente de gran parte de la sociedad, acecha de manera constante a las mujeres en la mayoría de los países latinoamericanos. La pobreza se asume como algo innato y en el mercado laboral prevalece su presencia en el mercado negro. Amparo es una de las muchas mujeres que lucha por sobrevivir en Colombia, en una sociedad que apenas le da cobijo. La película que lleva el nombre de la protagonista y que está dirigida por Simón Mesa narra la odisea que emprende una madre sin apenas recursos en el Medellín de finales de los años 1990 tras enterarse de que su hijo de 18 años fue reclutado, a la fuerza, por el Ejército.
Amparo necesita el dinero que le proporcione un pase que permita escapar del servicio a su hijo y así no ser enviado a una de las zonas más peligrosas del conflicto con las guerrillas. El largometraje, rodado en Medellín y estrenado en la semana de crítica de Cannes, avanza en su puesta en escena arriesgando con valentía. La cámara sigue y, prácticamente, aísla al personaje fomentando y, diría que, consiguiendo, una brutal sensación de desamparo. Las tensas interpretaciones de sus actores y actrices, los diálogos entonados como si fueran leídos, sin solapamientos, crean un distanciamiento que a veces acaba con la magia de la fuerza del relato. Pero a pesar de las decisiones de realización y montaje que ante la mirada de un espectador entrenado pueden parecer naif, la película es como un tren que te arrolla, que te cautiva por su inocencia y frescura.

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