
A Chus Gutiérrez se le puede considerar como superviviente de la Movida madrileña, de la que formó parte activa con su grupo Xoxonees. A raíz de debutar en el cine con ‘Sublet’ (1991), rodada en el mismo Nueva York en el que se formó, se dedicó a hacer películas, entre las que cabría destacar su reflejo del problema de la inmigración con ‘Retorno a Hansala’ (2008).
En los últimos tiempos se venía dedicando más al documental, tocando el flamenco en ‘Sacromonte, los sabios de la tribu’ (2015), las adicciones en ‘Droga oral’ (2015) y el feminismo en ‘Rol & Rol’ (2020). Ahora vuelve a la ficción con una coproducción mexicana que no ha sido muy bien recibida en el país azteca, donde ponen en duda la capacidad actoral de Maite Perroni.
Pero ella tiene un papel clave en esta intriga de suspense psicológico con ribetes eróticos y aires melodramáticos de culebrón, como la hermana ausente que regresa a su país tras cumplir condena por el incendio provocado que acabó con las vidas de sus padres, y se interpone en la relación de su hermano con su novio, personajes respectivamente interpretados por Mauricio Ochmann y Alfonso Bassave. Se presentó en Málaga.

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