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En las elecciones, los futbolistas brasileños chutan sobre todo con la derecha

En el país de un icono de la lucha contra la dictadura como Sócrates, el apoyo público de la mayor parte de los futbolistas va al ultraderechista Jair Bolsonaro para la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas, mientras el miedo a represalias sostiene la apatía política del mundo del fútbol.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el futbolista Neymar Jr., que le apoya en las elecciones.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el futbolista Neymar Jr., que le apoya en las elecciones. (Nelson ALMEIDA | AFP)

A pesar de que Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza se ha convertido en el mundo del fútbol en un símbolo de compromiso social y de lucha contra la injusticia y la dictadura, el ultraderechista Jair Bolsonario concentra la mayor parte de los apoyos públicos por parte de futbolistas brasileños de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Solo hace unos días que se entregaba por primera vez el premio que lleva el nómbre de Sócrates destinado a distinguir la acción social fuera del terreno de juego de un futbolista, dentro de la ceremonia del Balón de Oro.

El senegalés Sadio Mané, del Bayern de Muich, se convirtió en el primer jugador en ganar este trofeo creado por la revista France Football.

“Sócrates representa los valores justos, la democracia, para conseguir un mundo mejor, y el fútbol representa el mundo con el que soñamos. En este momento pienso en mi país, que tiene una cita muy importante a finales de mes y sé lo que Sócrates pensaría”, aseguró Rai, exfutbolista del PSG y campeón del mundo con Brasil en 1994, que se encargó de entregar el premio, en referencia a la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas.

Y a la vez hacía el gesto de la 'L' inicial de Lula da Silva recordando la candidatura del líder del Partido de los Trabajadores, una proclama que se viralizó.

Aunque la mayoría regatea a la política, los pocos futbolistas que se posicionan en la contienda presidencial de Brasil se decantan por el mandatario ultraderechista, con el futbolista del PSG Neymar a la cabeza.

Entre las razones de la tradicional apatía política se encuentra el miedo a represalias deportivas o económicas, según analistas consultados por la AFP.

Frente a las elecciones del 30 de octubre que enfrentará a Bolsonaro con el exmandatario izquierdista Luiz Inácio 'Lula' da Silva, el actual presidente concentra la mayoría de apoyos públicos de futbolistas, empezando por el otorgado por Neymar días antes de la primera vuelta, ganada por 'Lula'.

Al respaldo del '10' del Paris Saint Germain se suman deportistas en activo como Felipe Melo (Fluminense) o Lucas Moura (Tottenham), así como viejas figuras del 'scratch' como Rivaldo, Romario, Marcos o Robinho, condenado en Italia a nueve años de prisión por violación.

“En los últimos años ha habido un crecimiento muy grande de la derecha y principalmente de la extrema derecha. El fútbol termina siendo una expresión de ese movimiento”, explica el historiador Joao Malaia, profesor de la Universidad Federal de Santa Maria, en Rio Grande do Sul.

A su juicio, el mensaje liberal bolsonarista cala más en los deportistas, muchos de los cuales se convierten rápidamente en millonarios a pesar de sus orígenes humildes.

El discurso del presidente “está muy basado en el éxito individual, en la capacidad que cada uno tiene para superar todas las dificultades. La trayectoria de un futbolista es un ejemplo de eso”, agrega.

Por Lula, más exfutbolistas

Por 'Lula', favorito en los sondeos, apenas se ha decantado públicamente el campeón olímpico Paulinho, atacante del Bayer Leverkusen .

Los otros apoyos los recibió de exfutbolistas como Raí, Walter Casagrande y Juninho Pernambucano y del exseleccionador brasileño Vanderlei Luxemburgo.

«Me encantaría que más deportistas no conservadores se manifestaran, porque su voz es muy importante», escribió Casagrande, ícono de la 'democracia corintiana', en su columna en el diario “Folha de Sao Paulo” en septiembre.

La 'democracia corinthiana' fue un movimiento prodemocracia surgido en el seno del Corinthians de Sao Paulo, en la década de 1980, en plena dictadura militar (1964-1985). Sócrates fue uno de los líderes de este movimiento.

Para Joao Malaia, la falta de respaldos hacia 'Lula' puede explicarse en los escándalos de corrupción ocurridos durante su gobierno (2003-2010).

Salvo la 'democracia corinthiana' y manifestaciones esporádicas, el fútbol y la política en Brasil han transitado caminos distintos.

Por otro lado, la bandera y la camiseta 'verde-amarela' se han convertido en símbolos del presidente ultraderechista mientras Lula se ha propuesto rescatar la bandera y el la camiseta de la 'Seleçao' (selección de fútbol de Brasil) del «secuestro» del bolsonarismoa.

Miedo a represalias

«En Brasil impera una máxima: el fútbol y la política no se mezclan. Quien intenta luchar contra eso termina sufriendo muchas represalias, principalmente en el medio deportivo», explica Malaia.
 
Por ejemplo, el exdelantero Reinaldo, leyenda del Atlético Mineiro, atribuye sus escasas apariciones en el Mundial de Argentina-1978 a la forma como celebró su gol en el debut de la 'Seleção' contra Suecia (1-1): puño en alto, inspirado en las antirracistas y marxistas Panteras Negras.

«Fue un acto muy osado, pues había recibido la recomendación de no festejar de aquella forma, incluso por parte de las autoridades argentinas», escribió en su biografía 'Punho Cerrado: a história do Rei'.

Para Rafael Zanette, especialista en mercadeo deportivo, las posturas políticas también pueden afectar los ingresos de los jugadores, con clubes o patrocinadores alejándose de ellos debido a sus declaraciones.

«Para las empresas, un tipo que se posiciona políticamente enciende las alarmas, porque puede provocar una crisis grande en cualquier momento», afirma.