
Tomando como referencia un caso real ocurrido en 1870, la nueva película de la autora de ‘Bailarina’ escenifica su historia en una pequeña población del Estado francés.
Rosalie es en apariencia una mujer delicada y atractiva, resulta difícil entender que le cueste encontrar marido, y que la solución final sea Abel, el dueño de un café, el que acepte el matrimonio concertado por su padre, para saldar una deuda.
Y es que Rosalie tiene un secreto, el vello le crece a toda velocidad por todo el cuerpo, y debe rasurarse el rostro si no quiere aparecer como la mujer barbuda; la joven reza a Santa Librada –a quien según la tradición popular le creció el pelo por todas partes para evitar un matrimonio no deseado–, para que Abel la acepte, pero tal empresa es ardua.
Finalmente, para ayudarle en sus dificultades económicas, ella decide dejarse crecer la barba, pues ello atraerá a los curiosos al café, procurando pingües beneficios. La idea no agrada al cacique local Barcelin, dueño de la fábrica que da trabajo a la comunidad.

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