
Cazeneuve ha llegado al Palacio del Elíseo a las 8.45, en una nueva jornada de consultas organizada por Macron con vistas al nombramiento de un nuevo primer ministro que pueda designar y dirigir el Ejecutivo, tras las elecciones legislativas de comienzos de julio.
Esas consultas van a continuar durante todo el día, por donde se espera que pasen también los dos anteriores jefes de Estado, el socialista François Hollande y el conservador Nicolas Sarkozy, así como otro de los nombres que suenan como potencial primer ministro, el derechista Xavier Bertrand, antiguo ministro y actual presidente de la región Hauts de France.
Macron, que constitucionalmente es el único que tiene competencia para designar al primer ministro, aunque debe tener en cuenta el equilibrio de fuerzas en la Asamblea Nacional, se ha negado a nombrar a Lucie Castets, la candidata elegida por la coalición de izquierdas ganadora de los comicios, el Nuevo Frente Popular (NFP).
El NFP exige que sea Castets la primera ministra con el argumento de que le corresponde intentar formar Gobierno en tanto que es el bloque más importante de la Asamblea, aunque con sus 193 diputados está muy lejos de los 289 de la mayoría absoluta.
La coalición de izquierdas rechaza cualquier otra hipótesis y entre ellas la de Cazeneuve, que hace tiempo se alejó de su antigua formación, el Partido Socialista (PS), de la que ha criticado precisamente su alianza con La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon.
«Continuidad con el macronismo»
El actual primer secretario del PS, Olivier Faure, ha advertido esta mañana, cuando se le ha preguntado por la posibilidad de que Macron nombre a Cazeneuve, que «censuraremos cualquier continuidad con el macronismo».
En una entrevista al canal BFMTV, Faure ha asegurado que no tiene «un problema personal» con Cazeneuve, pero que la cuestión es con qué objetivo sería designado primer ministro, en qué condiciones y «con qué garantías».
Faure ha explicado que no ha hablado en los últimos tiempos con Cazeneuve y que el que fue primer ministro de François Hollande entre diciembre de 2016 y mayo de 2017 tampoco se ha puesto en contacto con él.
Más tajante todavía ha sido la jefa del grupo parlamentario de LFI en la Asamblea Nacional, Mathilde Panot, que ha avisado que «censuraremos cualquier gobierno que no esté dirigido por Lucie Castets».
En referencia a la hipótesis de Cazeneuve, Panot ha hecho hincapié en que el antiguo primer ministro socialista «se opone al programa del NFP» y «pertenece al antiguo mundo del hollandismo, del que queremos pasar página».

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