
A raíz del crimen de la joven Kayle Villar Pons en el barrio iruindarra de Arrotxapea el pasado miércoles, SOS Racismo Nafarroa ha denunciado el tratamiento mediático que promueve la vinculación de hechos violentos con colectivos migrantes o racializados.
En un comunicado, la asociación ha lamentado la muerte de la joven, a la vez que ha mostrado su solidaridad con su familia y amigos. Al mismo tiempo, ha expresado ser consciente de que «la violencia contra las mujeres es una de las violaciones más generalizadas de los derechos humanos en el mundo, como fenómeno estructural afecta a todas las sociedades y nunca debe relacionarse a nacionalidades, clases sociales, orígenes o perfiles étnicos, ya que hacerlo perpetúa estereotipos, fomenta la xenofobia y desvía la atención de la raíz del problema: la existencia de un sistema heteropatriarcal que sigue sustentando la violencia estructural contra las mujeres y las niñas, como herramienta para mantener el sistema de privilegios basado en dinámicas de poder y control».
«Estamos cansadas e indignadas de ver cómo se promueve el discurso de odio y la desinformación mediante el tratamiento inadecuado de los sucesos en los que las personas acusadas, detenidas o víctimas son migrantes y/o racializadas. En este caso nos ha indignado la rapidez con la que han actuado ciertos medios de comunicación, que no han tardado en mencionar la nacionalidad, e incluso publicar los datos personales (con nombre completo y fotografía) de la persona acusada del delito», añade.
En este sentido, han recordado el principio general 7 del código deontológico de la Federación de Periodistas de España (FAPE), el cual reza que «debe, por ello, abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona (…). Debe también abstenerse de publicar tales datos, salvo que guarden relación directa con la información publicada».
Por ello, SOS Racimos entiende que «el origen nacional de las personas es un dato asimilable a estas características y que en este caso mencionarlo no aporta información ni ayuda a comprender mejor la noticia y, por el contrario, es discriminatorio y racializante».
Además, argumentan que mencionar el origen de las personas que presuntamente o de manera probada han cometido un delito «tiene un efecto perverso que alimenta prejuicios y estereotipos, generando y alimentando un imaginario colectivo en el que se vincula la comisión de delitos o un comportamiento inadecuado a determinados orígenes o condiciones, este hecho refuerza la brecha social existente que menoscaba la convivencia».
Por otro lado, señalan que «la inmunidad de la que se privilegian los hombres blancos cis no la tienen los hombres racializados» ya que, según explican, mientras «los primeros gozan del beneficio de la duda, el hombre racializado vive constantemente criminalizado y bajo sospecha».
Finalmente, se muestran contrarios a que el crimen de Arrotxapea «sea utilizado para fomentar el racismo y la xenofobia en nuestra sociedad», por lo que han llamado a «no vincular la violencia machista con la nacionalidad o el origen de las personas, y a centrarnos en erradicar las actitudes y sistemas que perpetúan la violencia contra las mujeres y las desigualdades de género, para construir una sociedad más equitativa y libre de violencia».

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