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Convocan una manifestación en Bilbo el 14 de diciembre «contra el negocio de la vivienda»

El Sindicato Socialista de Vivienda y la Red de Sindicatos de Vivienda de Hego Euskal Herria han convocado para el 14 de diciembre en Bilbo una manifestación «contra el negocio de la vivienda» y para exigir que sea «gratuita y de calidad». Denuncian la «farsa» de políticos e instituciones.

Comparecencia para dar a conocer la convocatoria de manifestación.
Comparecencia para dar a conocer la convocatoria de manifestación. (Marisol Ramirez | FOKU)

Sumándose a las movilizaciones que se suceden en el Estado español, el Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria y la Red de Sindicatos de Vivienda de Hego Euskal Herria han anunciado este viernes la convocatoria de una manifestación conjunta, de carácter nacional, en favor del derecho a la vivienda para el sábado 14 de diciembre en Bilbo.

Han animado a organizaciones, asociaciones y personas de todo tipo a sumarse a la movilización «contra el negocio de la vivienda, contra la farsa de políticos e instituciones, y en favor de una vivienda gratuita y de calidad».

En su opinión, no se está ante un problema de falta de oferta, sino ante un problema de acceso a la vivienda. Los promotores de la manifestación han incidido en que si es necesario adoptar medidas urgente para hacer realidad del derecho a la vivienda, el dinero debe salir del «bolsillo de los especuladores» y no del erario «para engordar aún más sus carteras».

Han sostenido que no hay política de vivienda que pueda conciliar los intereses de los especuladores y los de la clase trabajadora. «Hay que decidir: o a favor del negocio o en defensa del derecho a la vivienda», han remarcado, para insistir en que vivimos «un problema grave de vivienda y, si hay que tomar medidas de urgencia para paliarlo temporalmente, que estas se tomen a costa del negocio».

Este movimiento por la vivienda no acepta que «se nos vendan los acuerdos entre políticos y empresarios como favores a la clase trabajadora; y tampoco aceptamos que el debate se reduzca a decidir cuánto pagará un joven por vivir toda su vida en alquiler, o cuántas viviendas sociales de miseria hacen falta para una población cada vez más empobrecida».