
El joven acusado de la muerte del donostiarra Santi Coca, que falleció con 17 años el 28 de abril de 2019 dos días después de recibir una paliza junto a una céntrica discoteca de Donostia, ha dicho que «siente» lo que pasó, pero ha asegurado que él «en ningún momento» agredió a la víctima, a la que sí ha reconocido que quería pegar porque, «previamente, sin venir a cuento, él le había propinado un puñetazo muy fuerte en la cara».
Se trata del sexto acusado, que no pudo ser juzgado en el juicio anterior por haber huido cuando faltaban tan solo catorce días para el inicio de la vista. Sin embargo, en febrero de este año fue arrestado en el Estado francés.
En el anterior juicio, otro de los imputados quedó en libertad al serle retiradas las acusaciones, y de los cuatro que fueron juzgados, tres fueron absueltos, mientras que un cuarto fue considerado culpable de homicidio por imprudencia grave.
Casi un año después, desde el 4 de noviembre se desarrolla en la Audiencia de Gipuzkoa un nuevo juicio con jurado contra este último imputado, que ha respondido solo a las preguntas de su abogado. En la sesión de este miércoles ha declarado que, después de haber pasado todo el día fumando porros, la madrugada del 26 de abril de 2019 llegó junto a un grupo de amigos a la discoteca Gu, donde bebió varias copas y consumió cocaína, tras lo que abandonó la sala de fiestas y vio a un grupo de gente y «un follón» montado junto a unos jardines al que, según ha dicho, en un primer momento se quedó mirando.
Según su relato, tras reconocer a unos amigos, se acercó y una persona a quien ha identificado como Santi Coca se le acercó, le espetó «tú no te metas» y le propinó «un puñetazo muy fuerte en el pómulo». Tras ello, ha señalado que sintió «un impulso que no pudo controlar» e intentó devolverle el golpe, pero ha dicho que no lo logró porque se cayó al suelo debido al tumulto que se había montado. Además, ha asegurado que fue al caerse al suelo cuando se lesionó la mano.
Tras opinar que lo sucedido fue una «pelea de todos contra todos», el encausado ha recordado que, al abandonar el lugar, aún se quedó gente allí y que, mientras él se marchaba andando con otros amigos, fueron interceptados por un ertzaina.
«Yo no era consciente de la gravedad de lo que pasaba. ¿Quién sabía que iba a acabar así? Al principio negamos la pelea, para que no hubiera más lío, pero luego sí lo reconocimos», ha indicado añadiendo que «lo siento en nombre mío y de todos».
Su versión difiere de la de algunos de los testigos que han identificado al acusado como uno de los agresores, que daba «patadas y puñetazos bastante violentos» a la víctima cuando ya estaba en el suelo. También la versión de los agentes de la Ertzaintza, apoyada en unas grabaciones de poca calidad por la distancia de la cámara, señala al acusado como una de las personas que acorraló a Coca.
Está previsto que este jueves las partes presenten sus conclusiones y el juez traslade el lunes el objeto del veredicto al jurado, tras lo cual este comenzará a deliberar.
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