
La Comisión Europea (CE) ha concluido sin objeciones la revisión de la oferta pública de adquisición de acciones (OPA) lanzada por BBVA sobre el Banco Sabadell, con lo que la controvertida operación supera así otro de los requisitos previos.
Así lo han confirmado este martes fuentes financieras a la agencia, que recuerdan que las autoridades europeas estaban pendientes de comprobar que el BBVA no se beneficiará de ayudas de terceros estados para hacerse con la entidad catalana, que desde un inicio se ha opuesto a esta compra.
Ambas entidades financieras daban por hecho el visto bueno de Bruselas desde que se supo que la Comisión Europea examinaría la operación para explorar la existencia de potenciales subsidios de países extranjeros que pudiera distorsionar el mercado.
Tras superar este escollo, ahora solo faltan los informes de la entidad que supervisa el funcionamiento de los mercados estatales, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y el de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que controla el buen funcionamiento de la competencia y que se encuentra analizando la operación con más detalle.
Fusión por absorción
A principios del pasado mayo, el BBVA confirmaba su propuesta de fusión por absorción de Banco Sabadell, con un canje de 1 acción de nueva emisión de BBVA por cada 4,83 acciones de Banco Sabadell, sin dinero de por medio.
Además proponía la incorporación como consejeros no ejecutivos al Consejo de Administración de BBVA, al tiempo de materializarse la fusión, de tres miembros del actual Consejo de Administración de Banco Sabadell, elegidos de común acuerdo entre ambas partes. Uno de estos consejeros sería propuesto como uno de los vicepresidentes del Consejo de Administración de BBVA.
La fusión crearía el tercer banco de Europa por tamaño, solo por detrás de BNP Paribas y el Santander. Los accionistas del Sabadell pasarían a tener un 16% del grupo resultante.
«Concentración bancaria»
Las reacciones no se hicieron esperar. La vicepresidenta española, Yolanda Díaz, hizo pública su preocupación por el «altísimo grado de concentración bancaria» en el Estado, «casi en régimen de oligopolio».
Además mostró su preocupación por la posible pérdida de empleos. «Estamos hablando de un mercado de trabajo con personas en desempleo, con procesos que, además, normalmente estas fusiones se aprovechan para el cierre de oficinas y despidos muy importantes».
Unos días después, el consejo de administración del Sabadell, que en 2020 ya había frustrado un primer intento del BBVA por integrar a la entidad, volvía a rechazar la propuesta de absorción, al entender que la oferta no solicitada «infravalora significativamente» al banco y sus perspectivas de crecimiento como entidad independiente.
El banco con sede operativa en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) consideraba que en solitario generará un mayor valor para sus accionistas.
La reacción del BBVA no se hizo esperar, y el 9 de mayo lanzó una OPA hostil sobre el 100% de las acciones del Sabadell con el objetivo de hacerse con el control de la entidad e integrarla en su grupo. La operación fue rechazada tanto por el Gobierno español como por el Govern catalán.

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