
Olentzero y Mari Domingi han instalado ante la oficina de Lanbide en el barrio bilbaino de Miribilla un buzón para denunciar «el fraude fiscal, nunca perseguido, del gran capital y fortunas, empresarios, principales fábricas vascas, profesiones liberales y compañías que obtienen millonarios beneficios como Kutxabank, bancos, Iberdrola o Repsol».
La Carta de los Derechos Sociales de Euskal Herria y la plataforma Berri-Otxoak han respondido con esta performance al ‘buzón antifraude’ puesto en marcha por Ejecutivo de Lakua, que según han denunciado tiene por objeto «criminalizar a las familias en situación de pobreza».
«A través de este ‘buzón antifraude’ Lanbide pone alfombra roja a todas aquellas expresiones racistas, machistas y de odio generalizado hacia las personas en situación de pobreza. Como ejemplo, cabe señalar que estas denuncias de ‘fraude’ han tenido en muchos casos a mujeres en procesos de ruptura, separación y divorcio como protagonistas o a personas migradas, todas ellas, víctimas del machismo, del racismo y la xenofobia», han apuntado en un comunicado.
Han señalado que, «de esta manera, Lanbide pone herramientas que facilitan el control, maltrato y acoso que sufren las personas perceptoras de prestaciones sociales por su situación de vulnerabilidad económica, además de las desigualdades estructurales a las que se enfrentan cotidianamente».
«El ‘buzón antifraude’, y los registros de la Ertzaintza, vinculan a las familias perceptoras de prestaciones sociales con el fraude y criminalizan y estigmatizan a las personas y a las familias más empobrecidas y vulnerables, a pesar de que, según datos del propio Gobierno Vasco, este es prácticamente inexistente, con una tasa del 0,2%», han añadido antes de exigir el «cese inmediato de las políticas de recortes y criminalización de la pobreza».

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