La racha de la Real de seis victorias seguidas en sus últimas visitas al campo del Celta se ha visto truncada de manera abrupta pero justa. El conjunto gallego ha hecho valer su solidez como local y se ha impuesto a un rival que se ha dejado en el vestuario sus credenciales de equipo menos goleado que hace daño lejos de casa. Mal sabor de boca para la despedida de un 2024 que ha tenido sonrisas y lágrimas, como en el clásico protagonizado por Julie Andrews.
Imanol ha tenido que decretar un cambio de última hora, tras la lesión de Aguerd durante el calentamiento. Pacheco ha ocupado su plaza en el centro de la defensa junto a Zubeldia, con Remiro a sus espaldas y Aramburu y Ahien en los laterales.
Turrientes, Brais y Sucic han formado en la sala de máquinas. Zubimendi se ha caído incluso de la convocatoria por unos problemas de espalda, según ha explicado el propio técnico. El tridente ofensivo ha sido para Barrene, Sergio Gómez y Oyarzabal.
El Celta ha salido mandón y Alfon no ha tardado en poner a prueba la solidez de Remiro. También lo intentaba por partida doble Marcos Alonso, sin mordiente. Los gallegos apretaban frente a una Real que sumaba las amarillas de Oyarzabal y Turrientes.
Dos goles en 5 minutos
Y tanto avisar al final ha llegado el 1-0 en un durísimo disparo a botepronto de Pablo Durán desde la frontal del área. Remiro ha desviado el balón, pero este ha besado la red tras golpear en la cara interior del palo (m.40). Se rompía una recha de 674 minutos sin encajar.
El canterano celeste, que se estrenaba como goleador en Primera, ha doblado la cuenta justo en el 45, al remachar a bocajarro una asistencia de un Alfon que estaba siendo una pesadilla para la zaga donostiarra (2-0).
Mucho iban a tener que cambiar las cosas en la segunda parte para rascar algo positivo de un Balaídos que venía siendo más que propicio en las últimas campañas.
Triple cambio
Dicho y hecho, Imanol ha revolucionado su dibujo con tres cambios. Jon Martín, Becker y Oskarsson han entrado por Turrientes, Aihen y Barrenetxea. Los blanquiazules planteaban tres centrales y dos carrileros, con Sucic y Brais en el centro y tres hombres arriba.
Cuatro minutos ha tardado el Celta en desarbolar las esperanzas visitantes con el tercero de Durán, pero afortunadamente ha sido anulado por un fuera de juego previo del ‘Panda’ Iglesias.
En el 63, Kubo ha ocupado la plaza de Oyarzabal. De perdidos al río. Pero ni por esas. Si bien el 2-0 puede ser un resultado engañoso si quien va por delante se confía, lo cierto es que en ningún momento ha dado la sensación de que peligrara el triunfo del Celta. Los tres puntos se han quedado en Vigo con total merecimiento mientras el público cantaba ‘A Rianxeira’.

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