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Rusia anuncia otra tregua de días y reitera sus pretensiones territoriales

Consciente de que Donald Trump tiene prisa y presiona a Ucrania para que renuncie formalmente a Crimea, Rusia anunció otra tregua parcial, en torno al 9 de mayo, mientras reiteraba su exigencia de que la comunidad internacional vaya más allá y reconozca su anexión del Donbass y de Zaporiya y Jerson.

Comparecencia del presidente ruso, Vladimir Putin.
Comparecencia del presidente ruso, Vladimir Putin. (AFP)

Mientras persistía con sus ataques con drones ante unas defensas ucranianas cada vez más débiles por la falta de suministros estadounidenses, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció ayer una tregua de tres días para el 80 aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, el 9 de mayo, cuando el Kremlin reunirá a a más de veinte mandatarios críticos con Occidente, entre los que figurará el chino Xi Jinping, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, o el eslovaco Robert Fico.

Es obvio que el Kremlin no quiere que ningún dron ene- migo pueda aguar el desfile militar en la plaza Roja para conmemorar la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi en la «Gran Guerra Patriótica», como la bautizó el líder soviético Iosif Stalin y como ha hecho suya Putin, en su día espía del KGB pero demoledor contra la experiencia histórica de la URSS.

Pero a nadie se le escapa, asimismo, que el anuncio puede ser un guiño tras el aumento de la presión por parte de EEUU después del encuentro del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en el margen, o en el centro, del funeral del papa Bergoglio el pasado sábado en Roma.

El mandatario estadounidense reiteró el domingo en el aeropuerto de Nueva Jersey el mensaje que está lanzando estos días a Putin: «Quiero que deje de atacar. Siéntense y firmen un acuerdo».

Trump, quien en campaña prometió acabar en un día con las «guerras» de Gaza y de Ucrania, tampoco ha ocultado su deseo de obtener un alto el fuego permanente en Ucrania con motivo de sus 100 días en el cargo, efeméride que tendrá lugar entre hoy y mañana. El Departamento de Estado estadounidense ha asegurado que esta semana en curso es «crucial» y ha advertido de que, en caso de desacuerdo, dejará de intentar mediar, abandonando sobre todo a Ucrania a su suerte. Pero tal desenlace tampoco interesa a Rusia, que quiere seguir ganando tiempo y forzar el fin de las sanciones occidentales, también estadounidenses, vigentes.

Trump aseguró en su comparecencia en las escalerillas del avión que cree que Zelenski estáría dispuesto para ceder Crimea a Rusia, a pesar de las recientes declaraciones de este último sobre la península que fue anexionada por Moscú en 2014. Al ser preguntado al respecto por los periodistas, señaló que «mira, lo de Crimea fue hace doce años. Durante el mandato de (Barack) Obama. Se rindieron sin disparar un tiro, así que no me hablen de Crimea. Hablen con Obama».

Tal y como el propio Zelenski ha reconocido, Ucrania es consciente de que Crimea es de facto un territorio hoy perdido, pero se niega a reconocer de iure que forme parte de Rusia, tal y como le pide Washington y exige Moscú.

Por contra, y en el caso del resto de territorios anexionados-ocupados por Rusia, EEUU urge a Kiev que reconozca esa situación de facto.

Pese a negarse en un principio, Ucrania, avalada por su actual valedora, la UE, accedió a finales de la pasada semana a negociar sobre la base de la actual linea del frente. Rusia controla la práctica totalidad de la provincia de Lugansk y buena parte de la de Donetsk, ambas en el Donbass, aunque en esta última Ucrania retiene Kramatorsk, la ciudad más poblada tras la capital, Donetsk, y la estratégica Sloviansk.

Moscú controla partes de las provincias de Zaporiya -incluída su macro-central nuclear, la mayor de Europa-, pero no sus respectivas capitales, al otro lado del río Dniéper.

Reconocimiento internacional

Rusia es consciente de que no basta con otra tregua parcial, similar a la que decretó por un día con motivo de la Pascua, para responder a los nuevos contactos entre Estados Unidos y Ucrania.

El ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, recogió el guante y exigió el reconocimiento internacional de las regiones ucranianas anexionadas por Moscú, incluida Crimea, como condición para un arreglo pacífico del conflicto. «Es imperativo el reconocimiento internacional de la pertenencia a Rusia de Crimea, Sebastopol, la república popular de Donetsk, la república popular de Lugansk, Jersón y Zaporiyia», dijo Lavrov en una entrevista al diario “O Globo”.

El ministro ruso subrayó como otras condiciones la neutralidad ucraniana en línea con la declaración sobre la soberanía estatal de Ucrania (1990), lo que significa el no ingreso de aquel país en bloques militares como la OTAN; y la derogación de las leyes que «persiguen todo lo ruso» desde el idioma, a la cultura, los medios de comunicación, las tradiciones y la Iglesia Ortodoxa, adoptadas por Kiev desde 2014.

Obligaciones que «deben ser fijadas jurídicamente y deben tener un mecanismo de supervisión», insistió, para rescatar las últimamente olvidadas «desmilitarización y desnazificación» de Ucrania, el levantamiento de las sanciones, las denuncias judiciales y las órdenes de arresto, y el retorno de los activos rusos congelados en Occidente». Sin olvidar las «garantías de seguridad fiables para Rusia ante las amenazas que surgen de las actividades hostiles de la OTAN, la UE y ciertos estados miembros en nuestras fronteras occidentales».