
Comunicados, declaraciones, condenas y medidas ambiguas -como el «embargo» de armas alemán- no frenan los planes de Israel para ocupar la Ciudad de Gaza como paso previo al de toda la Franja, ni las matanzas por bombas y hambre.
Uno de los pasos que parece salirse del guion fue el encuentro ayer en Ibiza del enviado especial de la Casa Blanca Steve Witkoff con el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdul Rahman al-Thani. Según el medio estadounidense Axios, prevén presentar un acuerdo dentro de dos semanas para poner fin al conflicto, una posibilidad que solo la presión efectiva sobre Israel podría abrir.
La gira de Witkoff está motivada por una presunta llamada «a gritos» entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, según el canal estadounidense NBC.
Sin embargo, la oficina de Netanyahu negó esta llamada en la que Trump habría rechazado airadamente las argumentaciones del israelí sobre que la hambruna es falsa.
Mientras tanto, los ministros de Exteriores de Gran Bretaña, Alemania, Australia, Italia y Nueva Zelanda rechazaron «enérgicamente» en un comunicado conjunto la decisión del gabinete de seguridad de Israel de lanzar una nueva operación militar a gran escala para ocupar la capital de la Franja y desplazar a sus habitantes.
Consideran que la operación «agravará la catastrófica situación humanitaria, pondrá en peligro la vida de los rehenes y aumentará el riesgo de desplazamiento masivo de civiles». Advirtieron, asimismo, que «cualquier intento de anexión o de ampliación de los asentamientos viola el derecho internacional».
En el comunicado no aparece ni una sola medida de presión sobre Israel, y aunque admitieron que «en Gaza se está gestando el peor escenario posible de hambruna», los ministros de Exteriores repartieron las exigencias entre Israel y la resistencia palestina, además de insistir en las dos quimeras habituales: la «solución negociada de dos estados» y «el papel central» de la Autoridad Palestina.
También una veintena de países árabes y musulmanes expresaron su condena a la toma de Gaza denunciando una «peligrosa escalada» y «una violación flagrante del derecho internacional y un intento de consolidar la ocupación ilegal e imponer un hecho consumado».
La Liga Árabe celebrará hoy una sesión extraordinaria para discutir formas de enfrentar la ocupación israelí de Palestina.
Rusia, Cuba, Mauritania, Túnez, Brasil y Argelia se sumaron ayer al rechazo y condena de estos planes.
A la vez, el Consejo de Seguridad de la ONU aplazó hasta hoy la reunión de emergencia prevista ayer para tratar el reciente anuncio del Gobierno israelí, lo que apuntaba a las habituales negociaciones por los obstáculos estadounidenses a cualquier freno a Israel.
38 MUERTOS POR BALAS, 11 POR HAMBRE
Frente a las condenas timoratas, el Ejército israelí se muestra mucho más resolutivo y enérgico en su acción brutal en Palestina.
Ayer mató al menos a 38 personas en ataques contra el campo de refugiados Nuseirat y contra personas que se encontraban recogiendo ayuda humanitaria en puntos de distribución en el sur de la zona de Wadi Gaza.
De madrugada, drones israelíes también descargaron su artillería contra los refugiados en el campamento Al Bureij y en el barrio de Al Zeitun, en Ciudad de Gaza.
Además, el Ministerio de Sanidad registró 11 muertes por causas relacionadas con el hambre y la desnutrición a lo largo de la jornada. Todos los fallecidos eran adultos. Ya son 212 los muertos debido a la hambruna provocada por Israel, de los que 98 eran menores de edad, pero la Unrwa alertó de que las cifras reales de muertes por hambre y desnutrición son en realidad mucho más altas que las anunciadas.

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