
Andrés Martínez Adasme y José María Basoa Valdovinos, los dos bilbainos detenidos en septiembre de 2024 en Venezuela bajo la acusación de espionaje, han llegado sobre las 19.00 de este viernes a la capital vizcaina, tras aterrizar el avión en el que viajaban a primera hora de la tarde en el aeropuerto de Barajas, adonde han arribado sobre las 13.30. En el mismo vuelo en que han volado a Madrid viajaban otros tres ciudadanos de nacionalidad española liberados por el Gabinete encabezado por Delcy Rodríguez. Los cinco han salido por una zona no habitual del aeropuerto de Barajas, donde les esperaban sus familiares, sin hacer declaraciones.
La madre de Martínez, desde el portal de la vivienda familiar, ha asegurado a los periodistas que se encontraban en el lugar que «han llegado muy bien. Todo bien, fantástico, todos muy contentos. Feliz de estar aquí ya en casa», ha respondido a preguntas de los periodistas sobre cómo estaban.
Desde el Ministerio de Exteriores no se ha querido brindar en ningún momento detalles sobre su viaje de regreso por razones de privacidad y solo se ha confirmado que hasta el aeropuerto se ha trasladado para recibirles la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo.
«Hoy es un día feliz. Ya están en España los cinco compatriotas liberados ayer en Venezuela. Han podido reencontrarse, por fin, con sus familias y amigos. Espero poder verles pronto y les deseo que recobren la normalidad de sus vidas con rapidez», ha señalado el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en un mensaje en la red social X.
Tras el secuestro el pasado sábado del mandatario venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el nuevo Gobierno de Rodríguez autorizó la puesta en libertad de un «importante número de personas», entre venezolanos y extranjeros, como un «gesto unilateral para consolidar la paz y la convivencia pacífica» del país.
En declaraciones a los medios, Sergio Contreras, presidente de la ONG Refugiados sin Fronteras y amigo de un familiar de Rocío San Miguel, una de las personas liberadas, ha explicado que es necesario «un proceso de adaptación a la libertad». «Hay que favorecer que su proceso de llegada esté marcado por la serenidad».

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