Daniel   Galvalizi
Periodista

Hiperconexión digital: la crisis en salud mental «tiene rostro de niña»

Cyber-Guardians ha presentado su informe sobre las consecuencias del acceso de menores a las plataformas digitales y explica que la mayoría de las hospitalizaciones corresponde a niñas. Especialistas alertan del «cóctel venenoso» del acceso con apps sin control y diseñadas para «generar adicción».

La alerta sobre la sobredosis de pantallas en los menores crece con nuevos datos en este informe estatal.
La alerta sobre la sobredosis de pantallas en los menores crece con nuevos datos en este informe estatal. (Eduardo Parra | Europa Press)

El Congreso está tramitando el proyecto de ley de protección a menores en el entorno digital, una propuesta que cuenta con el impulso de asociaciones médicas, de psicólogos y de padres activistas preocupados por las consecuencias del acceso irrestricto a los contenidos audiovisuales en plataformas digitales. Es en este marco en que vienen incrementándose las acciones por parte de estos grupos para concienciar sobre un problema considerado cada vez más grave.

Es por ello que este jueves se ha presentado en la Fundación Ortega y Gasset de Madrid el informe Cyber-Guardians 2026, un estudio que analiza la relación entre el uso de internet y el aumento de enfermedades mentales y trastornos en los menores, con énfasis en la necesidad de avanzar en la protección de los menores.

El primer ponente ha sido el ingeniero Alex Romero Gallego, CEO de una empresa de IA y cofundador de Cyber-Guardians: «El principal hallazgo es que la crisis de la salud mental tiene rostro de niña, las hospitalizaciones de chicas están disparadas y en ellas se concentra el 75% de los costes hospitalarios por motivos de salud mental en menores de 20 años».

Romero ha explicado que el informe ha sido elaborado con el entrecruzamiento de una multiplicidad de fuentes tanto del Ministerio de Sanidad, de la Fundación ANAR, el INE y la Comisión Nacional de Mercados y Competencias, y recalca que la tendencia negativa en la salud mental de los menores se dispara en el período que comienza desde 2012 hasta la actualidad por la convergencia de dos elementos: la universalización del wifi en los hogares y el libertinaje en el acceso a contenidos digitales.

«Cuando los padres nos dicen que los niños no están bien no es una percepción, es una crisis sostenida desde 2012 en adelante y no hablamos de un malestar leve, la información que tenemos aquí es de mucha gravedad, de menores que tienen que ser hospitalizados porque ponen en peligro su vida. Ha aumentado cerca del 300% desde 1997 la hospitalización», añade, y dice que los registros de pedido de ayuda en la Fundación ANAR «dan la misma foto, un aumento desde 2012 con un pico máximo en 2021».

 «Las niñas de 11 a 15 años ya superan diagnósticos de salud mental al segmento de varones de 16 a 20, algo que nunca había ocurrido»

 

Además, un dato que por primera vez ha aparecido es que «las niñas de 11 a 15 años ya superan diagnósticos de salud mental al segmento de varones de 16 a 20, algo que nunca había ocurrido». En cuanto a suicidios, las niñas solían tener intentos no efectivos «y ahora están empezando a hacerlo de forma casi tan efectiva como los niños, en otro cambio de tendencia». Otro elemento detectado es que las menores suelen tener añadida la patología de anorexia y bulimia, algo que en los niños casi no sucede.

La evolución de los suicidios en menores de 20 años «ha tenido un aumento constante desde 2011, nunca ha bajado desde entonces y ha tenido un pico en la pospandemia». Otro dato es que el 10% de todos los costes de la hospitalización en el Estado español involucra a menores de 20 años, «cuando son los que más sanos deberían estar».

Romero tacha 2012 como un año bisagra al cruzar los datos de salud mental con el acceso a internet de alta velocidad: el informe señala que en 2024 el acceso a wifi es del 99% de los hogares mientras que en 2007 rondaba el 48%. «Es 2012 el año en que por primera vez todas las comunidades autónomas superan de media que más de la mitad de sus hogares están conectados a alta velocidad y es allí cuando se dispara la tendencia negativa en salud mental de menores». También coincide con la masificación de los primeros smartphones.

«Veremos en breve una nueva capa que se está situando por encima que es el impacto de la utilizacion de la IA. Los niños son el objetivo de las tecnológicas hace tiempo. Se ve en ejemplos como los nuevos juguetes con IA incorporada, un negocio de billones de euros y mucha penetración en países como China. La estrategia es simple: tenerlos enganchados el mayor tiempo posible y esto está vinculado con sus circuitos de generación de dopamina», ha concluido.

«Cóctel venenoso»

Por su parte, el médico psiquiatra Enrique García Bernardo (jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón), ha advertido de que no están hablando de «problemas leves ni pasajeros» sino que el impacto del acceso a los contenidos digitales «afecta a la estructura del sujeto porque afecta a la personalidad y a la identidad, debido a que es un cerebro en crecimiento, en un momento sensible donde la capacidad de influencia a favor o en contra que tienen las redes sociales es enorme, gracias a que actúan con un cerebro con altísima vulnerabilidad».

García Bernardo se refiere como «tormenta perfecta» y «cóctel venenoso» a la confluencia de elementos que acaban permitiendo un acceso descontrolado de menores a contenidos inapropiados: «Son cerebros con un sistema de recompensa hiperactivo y un control ejecutivo todavía inmaduro, muy vulnerables a los mecanismos de diseño de las redes sociales que buscan atrapar la atención».

«Hay informes de trabajadores de las redes sociales donde queda constatado que ellos saben perfectamente que lo que hacen es aditivo»

 

«Los hechos apuntan a una especie de incompetencia deliberada (por parte de las grandes plataformas) que favorece el negocio. Vemos por ejemplo cómo las cuentas de menores en redes sociales no se eliminan diligentemente, o los filtros que deberían funcionar no funcionan, etcétera», ha enfatizado. Sobre estrategias de prevención, ha admitido que es «algo muy complicado, no se trata de una campaña fácil» y que todo intento «puede ser un brindis al sol si no se ataca el problema de fondo». Igualmente ha sugerido fomentar las relaciones con personas físicas, limitar el uso de aparatos y pactar las horas de acceso a redes sociales.

En sintonía, Mar España (líder de la plataforma Control Z, que aboga por una desconexión digital y la limitación del uso de móviles a menores de 16), ha advertido sobre «el marketing que hace la industria de internet basado en la falacia que el menor se puede proteger a sí mismo, algo irreal porque el menor no valora el riesgo, los menores deben ser protegidos y eso no es censura».

«El derecho a un neurodesarrollo adecuado debe ser sagrado y consagrado. Hay informes de trabajadores de las redes sociales donde queda constatado que ellos saben perfectamente que lo que hacen es aditivo. Tenemos que conseguir que esté mal visto socialmente darle una tablet a un menor, de la misma forma que está mal visto darle un cigarrillo», afirma.

El último ponente ha sido Diego Hidalgo, emprendedor digital y portavoz Off February, una plataforma que impulsa que durante los 28 días de ese mes no se utilice ninguna red social, inspirada en el movimiento Off January (que en muchos países es masiva y aboga por el no consumo de alcohol tras las Navidades durante un mes).

«Nosotros abogamos por la prohibición de redes sociales para menores de 18 años, creemos que existe ya base empírica para defender esto. También el establecimiento de una edad legal para poseer un smartphone, algo que permitiría esquivar muchos de los problemas que estamos mencionando. La barra libre no se limita solamente a redes sociales, también está el problema de las apuestas y del porno», recalca.

Finalmente, Mar España ha implorado públicamente a los grupos parlamentarios que aprueben la ley de protección del menor en entorno digital y explica que ha sido recibida por cinco de ellos (PP, PSOE, PNV, ERC y Sumar), aunque el Partido Popular ha condicionado su apoyo a que se quiten de la proposición de ley los artículos sobre discursos de odio.