
Unas elecciones que marcarán mucho más que el destino de Castilla y León. Así las vive Génova y también Moncloa. El impacto que tendrán será clave y, para algunos analistas del poder en las sombras, un botón nuclear.
Varios son los motivos. Para empezar, desde el nuevo ciclo electoral que comenzó hace dos meses en Extremadura se trata de la mayor contienda: no solo porque es donde más votantes están convocados a las urnas (casi 2.100.000) y porque es la comunidad autónoma más grande del Estado (con nueve provincias), sino porque allí el crecimiento de la ultraderecha puede jugarle muy en contra al Partido Popular.
Lo que están mostrando las encuestas en las últimas semanas (y no es casualidad que se están publicando pocas) es un empate técnico entre el PP y el Partido Socialista. Ambos tuvieron un fuerte descenso tras los incendios del verano pero el PSOE ha remontado un poco. Dentro del margen de error, la diferencia es de menos de 2% favorable al PP (33% a 31%).
El elemento clave es Vox, que orilla los 17 puntos y representa una sangría de votantes que al PP lo podrían dejar en el segundo lugar, con un escenario similar al de 2019, cuando pudo gobernar gracias al pacto con Ciudadanos.
La temática de la campaña está marcada por problemas que llevan tiempo en la región, como la despoblación, los recortes en la sanidad pública, la prevención de los incendios y la vivienda
El PP aspira a investir por tercera vez a Alfonso Fernández Mañueco, que encabeza la papeleta por Salamanca. El PSOE lleva como cabeza de lista a quien es alcalde de Soria hace casi dos décadas, Carlos Martínez, en tanto Vox postula al actual presidente de las Cortes, Carlos Pollán.
El nacionalismo de Unión del Pueblo Leonés lleva a Alicia Gallego como candidata, mientras que la izquierda confederal vuelve a ir fragmentada: la alianza de Izquierda Unida y Movimiento Sumar tienen como cabecera a Juan Gascón y Podemos a Miguel Angel Llamas (ambos compiten en Valladolid).
Con UPL se refuerza la tendencia de refugio de parte del progresismo en los partidos con raigambre territorial, ya que según las encuestas mantendrían tres escaños, igual que en la legislatura culminante, y mucho mejor que en 2019 (tenían solo uno). Sin embargo, tanto IU como Podemos están en peligro de quedar fuera de las Cortes, aunque Gascón es quien tiene más probabilidades de conseguir un escaño.
El desacuerdo entre ambas formaciones existe hasta en las excusas por no haber podido pactar: en Podemos aseguran que ofrecieron compartir el escaño (dos años uno y dos años otro) y la cabeza de lista de Burgos (que en alianza podía entrar), mientras que en IU aseguran que nunca hubo intención de acordar por parte de los morados y renegaban del pedido de vetar a los de Sumar.
También compiten Soria YA, uno de los partidos de la coalición España Vaciada y que en 2022 arrasó con la mitad de los votos, aunque esta vez solo conseguiría un escaño y no tres. El partido de Alvise Pérez, Se Acabó la Fiesta, que disputa el electorado de ultraderecha con Vox, aparece con solo 1% de las preferencias.
La temática de la campaña está marcada por problemas que llevan tiempo en la región, como la despoblación, los recortes en la sanidad pública, la prevención de los incendios y la vivienda. El PP insiste en las rebajas de impuestos y bonificaciones a los autónomos, mientras que el PSOE propone más inversión en sanidad y la comarcalización de los servicios, además de la aplicación de la ley de Vivienda.
Sistema electoral
El sistema electoral de Castilla y León, como suele ocurrir, otorga sobrerrepresentación a las circunscripciones pequeñas. Se elegirán 82 procuradores, uno más por el aumento poblacional de Segovia, y las que más escaños reparten son Valladolid (15), León (13) y Burgos (11). Una curiosidad: del padrón electoral, 181.000 residen en el extranjero, principalmente en Argentina y Francia, lo que otorga a ese segmento más peso que Zamora, Ávila, Palencia o Segovia.
Como telón de fondo a esta campaña PP y Vox tendrán sus negociaciones para conformar los ejecutivos en Extremadura y Aragón. De hecho, la extremeña María Guardiola tendrá el próximo martes su primer pleno de investidura, para la cual todavía no hay acuerdo.
Dentro de la M-30 madrileña, bullen los rumores de una escalada en la disputa entre la planta primera y la séptima de Génova, es decir, entre Ayuso y Miguel Angel Rodríguez con la plana mayor de la Ejecutiva de Feijóo
Ambos partidos han nacionalizado las negociaciones tras un diálogo personal entre Núñez Feijóo y Abascal, pactando un borrón y cuenta nueva que ha llevado a Génova a intervenir de facto esas instancias. Tan es así que la diputada Marta Varela (del equipo de Feijóo) tiene la orden de estar presente en todas las reuniones presenciales que haya en ambas comunidades autónomas.
Dentro de la M-30 madrileña, bullen los rumores de una escalada en la disputa entre la planta primera y la séptima de Génova, es decir, entre Ayuso y Miguel Angel Rodríguez con la plana mayor de la Ejecutiva de Feijóo. Tanto que varios analistas y también dirigentes intermedios creen que si Mañueco no gana las elecciones, se intentará dar un golpe en primavera, auspiciado también por poderes fácticos que dan amortizado a Feijóo (de hecho en las preguntas de respuesta directa del CIS, sin estimación, Abascal ya lo ha sorpasado en intención de voto).
Por ello es que Castilla y León será clave, con un impacto asegurado y, quizás, botón nuclear para las derechas.

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