
«El Dahiye se verá como Jan Yunis», amenazó el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, en referencia a los barrios del sur de Beirut y a la devastación de Gaza, en un aviso que acompañó a la orden de evacuación por parte del Ejército israelí de esta zona de la capital libanesa. El ministro ultraderechista añadió que los suburbios del sur de Beirut «muy pronto» tendrán un aspecto similar a la ruina que Israel ha creado en Gaza tras dos años de genocidio y prometió cortar «los tentáculos» de Hizbulah tras haber cortado su cabeza.
La milicia chií, tras más de dos años sin responder a los bombardeos prácticamente diarios del Ejército israelí, lanzó varios cohetes tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, en los bombardeos de Israel y EEUU.
La orden del Ejército israelí para que la población libanesa abandone inmediatamente sus hogares llega tras varios días de intensos bombardeos contra esta zona de la capital.
Se centra en cuatro barrios densamente poblados–el campo de refugiados palestinos de Bourj el Barajne, Hadaz, Haret Hreik y Chiyah–, pero luego la amplió a todas las localidades al sur del río Litani, incluidas las ciudades de Tiro y Bint Yebeil, advirtiendo de que cualquier movimiento en la zona pone en peligro la vida de cualquier persona. A última hora, el Ejército israelí anunció, además, que profundizará en la ocupación de varias localidades del sur de Líbano más allá de las que ha tomado en la última semana y de los cinco puestos que ha mantenido durante los últimos años, violando el acuerdo de alto el fuego.
De inmediato, el pánico se apoderó de la capital y se formaron enormes atascos en las afueras de los suburbios del sur, donde viven entre 600.000 y 800.000 personas. Multitudes huyeron a pie –arrastrando pequeñas maletas o bolsas–, en motocicleta o en coche, repitiendo los desplazamientos de 2024. En el paseo marítimo de Beirut, cientos de desplazados descansaban en el césped, la arena o la acera, tras haber huido apresuradamente.
Las autoridades libanesas habían estimado el número de desplazados en el país en unas 90.000 personas antes de esta última advertencia israelí.
Los centros de recepción de la capital se saturaron y las autoridades instaron a las personas desplazadas a dirigirse al este y al norte del país.
El número de muertos por la campaña de bombardeos israelíes contra Líbano se eleva ya a 102 y el de heridos, a 638, pero los hospitales siguen recibiendo cuerpos. Durante la madrugada, alcanzaron por primera vez en este conflicto el campamento de refugiados palestinos de Bedawi, en el norte del país.
A la vez, el Gobierno libanés declaró prohibidas las actividades de la Guardia Revolucionaria de Irán en territorio libanés, y ordenó la detención y deportación de sus miembros, unos días después de que prohibiera también «todas las actividades militares» de Hizbulah, en un vano intento de aplacar a Israel.
1.230 muertos en 13 ataques a Teherán
A la vez, la aviación israelí bombardeó ayer Teherán varias veces y lanzó sus bombas sobre decenas de puntos. Al menos ha llevado a cabo ya trece ataques sobre la capital iraní desde que el sábado comenzó junto a EEUU una ofensiva en la que han matado por lo menos a 1.230 personas, incluidos 181 menores de diez años.
Israel asegura haber destruido el 80% de los sistemas de defensa, pero sus bombas han dañado o destruido más de 3.643 edificios civiles, comercios y viviendas y han dejado inoperativos tres hospitales, según la Media Luna Roja iraní. A su vez, ha lanzado también misiles y drones contra Israel, donde ha matado a diez personas y contra bases estadounidenses en países del Golfo. Un misil iraní impactó ayer en la refinería de la compañía nacional de petróleo de Bahrein, Bapco Energies, desatando un incendio. Este impacto se une a los ya recibidos por instalaciones petroleras en Qatar y Arabia Saudí.
Ataque en Azerbaiyán
Esta extensión de la guerra llegó ayer al Cáucaso, donde un dron impactó contra uno de los edificios del aeropuerto de Najichevan, enclave azerbaiyano al noroeste de Teherán y a diez kilómetros de la frontera con el país persa, dejando cuatro heridos. En un primer momento, parecía otra respuesta más de Irán contra los aliados de EEUU.
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, no tardó en exigir una disculpa al país vecino y el Gobierno se reservó «el derecho a tomar las represalias necesarias». Azerbaiyán no dudó en poner en alerta a sus tropas y advirtió de que los responsables «lo lamentarán».
No obstante, pocas horas más tarde, el Ejército iraní negó la autoría de lo sucedido y acusó a Israel de haber llevado a cabo ese ataque para culpar a la República Islámica.
Pero el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán insistió en que había registrado el lanzamiento de cuatro drones por parte de Irán y reiteró la exigencia de disculpas por lo sucedido y castigo a los responsables.
Al comienzo del conflicto, Azerbaiyán aseguró que no participaría en las operaciones contra su vecino.
Irán, por su parte, no subestima la capacidad estadounidense e israelí para utilizar a sus proxies en contra del régimen de los ayatolás. Lleva años denunciando células de espionaje israelíes que operan desde Azerbaiyán Occidental y no ha pasado por alto tampoco el aumento de la influencia estadounidense en el Cáucaso tras el pacto que Armenia y Azerbaiyán firmaron 2025.
Chipre
El Estado francés, Gran Bretaña, Italia y el Estado español han enviado a Chipre, en cuyo suelo fue atacada el lunes una base británica, barcos y material militar. Madrid envió la fragata Cristóbal Colón, e insiste en que no supone un apoyo a la operación de EEUU.
«No es nuestra guerra»
«La guerra en curso no es nuestra guerra (...)¿Somos capaces de detener esta guerra? No, no lo somos. Solo quienes la iniciaron pueden detenerla, que, en nuestra opinión, es lo que deberían hacer», afirmó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
«España, país perdedor»
«España es un perdedor. No es un jugador de equipo y nosotros tampoco lo seremos con ellos», volvió a arremeter Donald Trump, que acusó al Estado español de ser «muy hostil» hacia la OTAN por oponerse a dedicar el 5% de su PIB al gasto militar, y amenazó de nuevo con represalias.
Trump y la sucesión
Donald Trump defendió que debe participar en la elección del nuevo líder supremo de Irán, tras la muerte de Ali Jamenei. «El hijo de Jamenei es inaceptable», dijo en referencia a Mojtaba Jamenei. «Tengo que participar en el nombramiento como con Delcy en Venezuela», afirmó.

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