Daniel   Galvalizi
Periodista

IU, Sumar y Podemos alcanzan en Andalucía un acuerdo electoral sobre la bocina

La coalición Por Andalucía repetirá la fórmula de 2022 y llevará como candidato al coordinador general de IU, Antonio Maíllo. Tras meses de vaivenes, la formación morada había decidido acercar posiciones y consigue un pacto que dejará tres papeletas de las izquierdas y dos de las derechas.

El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, en una imagen de archivo.
El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, en una imagen de archivo. (Eduardo BRIONES | EUROPA PRESS)

No había podido ser en las autonómicas de la CAV ni en Galiza. Tampoco en Aragon ni Castilla y León, pero sí en Extremadura, con buenos resultados. La izquierda confederal tomó nota, hizo los deberes y a pocas horas del cierre de listas ha podido alcanzar un acuerdo electoral de cara a los comicios andaluces del 18 de mayo.

En el último minuto del Viernes Santo se clausuraba el período ordinario para presentar coaliciones ante la Junta Electoral y Podemos, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y partidos ecologistas locales han logrado pactar unidad para las ocho provincias, repitiendo el frente de 2022, que se llamó Por Andalucía, aunque el acuerdo se ha hilvanado de manera bien distinta.

Hace cuatro años, en pleno apogeo del liderazgo de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que ya preparaba su nueva marca electoral (Sumar), el pacto fue también tejido hasta el último minuto, tan fue así que hasta hubo errores den los escritos administrativos que debieron presentar y luego enmendar en la Justicia Electoral. En aquel momento, Díaz impuso su voluntad y decidió que Inmaculada Nieto fuera la candidata, en uno de sus primeros intentos notorios de erosionar a Podemos.

La historia que vino después es conocida: ruptura entre Sumar y Podemos y fragmentación no solo en el Congreso español sino en casi todas las comunidades autónomas. De hecho en todos los comicios regionales de los últimos tres años han acudido a las urnas por separado, a excepción de Extremadura. No es casualidad que allí mejoraron sus resultados y en las restantes los votantes, que ya fueron menos que en el ciclo electoral anterior, dividieron su sufragio. En esa atomización, Podemos es quien más ha salido perdiendo.

Pero ha habido resultados casi vergonzantes, como los de Castilla y León o Galiza, en los que la izquierda confederal perdió los escaños y quedó extraparlamentaria. Podemos pareció tomar nota en las últimas semanas y ha cambiado la actitud, en discurso y en contactos. Por ello, desde que el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, disolvió el Parlamento y convocó a elecciones, retomaron los intentos.

Negociaciones

Dirigentes de Podemos como José Jurado, quien fuera coportavoz parlamentario, habían dicho en declaraciones públicas que las formaciones habían alcanzado un preacuerdo hace varios meses pero dando a entender que desde Madrid («otras esferas», señaló) lo habían boicoteado y preferían ir en solitario, o al menos, poner en paréntesis la negociación.

Fuentes de Podemos dijeron en días pasados a NAIZ que las negociaciones estaban en punto casi muerto pero que todavía se podía llegar a un pacto, aunque Izquierda Unida estaba «muy difícil»; quería liderar el proceso y hacer sentir a la formación morada que ya no estaba en la posición de fuerza de viejos tiempos. Quizás por ello es que los de Ione Belarra impulsaron una consulta para sus afiliados en la que casi nueve de cada diez votó a favor de pactar un frente.

IU, Sumar y los ecologistas habían decidido hace meses que Maíllo, líder estatal de IU, fuera el candidato a presidente autonómico. Esa opción era indiscutible pero Podemos en las conversaciones dejaba trascender que esperaba al menos ser cabecera de papeleta en Cádiz, según informaron fuentes moradas.

Finalmente, de las ocho circunscripciones, Podemos solo liderará la papeleta de Jaén, que junto a Almería es históricamente muy hostil para las izquierdas. La incógnita ahora es qué lugar ocupará el que hasta ahora era el precandidato morado a presidente, Juan Antonio Delgado. Todavía quedan unos días para decidir los nombres de las papeletas.

Pero la peculiaridad en Andalucía es que el número dos de Sevilla no puede ser Delgado porque debe haber una mujer sí o sí en el binomio, por tanto, debajo de Maíllo en la provincia más importante. «El pueblo andaluz quería unidad de la izquierda y hoy es una realidad. Por mi parte, absoluta generosidad. La prioridad es pensar y hablar de lo que importa a la gente: sanidad, el empleo y la vivienda», ha dicho Delgado.

Según han dejado trascender fuentes del frente electoral, IU encabezará las listas de Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada y Almería, mientras que Sumar lo hará en Cádiz, los andalucistas de Iniciativa en Huelva y Podemos en Jaén. La coalición en 2022 consiguió cinco escaños y espera, como mínimo, repetir el resultado.

Otro actor importante a tener en cuenta es la coalición Adelante, una izquierda trotskista y andalucista que no compite en las elecciones generales y que tiene un funcionamiento parecido al de la CUP catalana. Liderados por Teresa Rodríguez, ellos no desean hacer coaliciones con otros y no participaron en las negociaciones.

Por ahora el progresismo tendrá tres papeletas y las derechas dos (PP y Vox), aunque los conservadores esperan que sobre el final el partido ultra de Alvise Pérez, Se Acabó la Fiesta, decida participar y tenga un efecto con Vox similar al de Castilla y León, es decir, quitándole un 1% que podría ser clave en algunas regiones (SALF fue la cuarta fuerza más
votada en Andalucía en las europeas de 2024).