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BUDAPEST

Magyar quiere cerrar los servicios informativos en medios públicos

El ganador de las elecciones húngaras, Peter Magyar, declaró ayer su intención de suspender la cobertura informativa en los medios públicos tras la formación de su Gobierno, acusándolos de haber sido utilizados propagandísticamente por Viktor Orban.

Peter Magyar, primer ministro.
Peter Magyar, primer ministro. (Daniel ALFOLDI | ZUMA-EUROPA PRESS)

Cerrar los servicios de noticias de los medios públicos de Hungría, controlados hasta ahora por el saliente Gobierno del ultranacionalista Viktor Orban, será una de las primeras medidas que aplicará el futuro Ejecutivo de Peter Magyar, a quien el presidente húngaro, Tamas Sulyok, encargó ayer formar Gobierno tras su victoria arrolladora en las elecciones del domingo, gracias a la que controlará dos tercios de la Asamblea Nacional.

«Tras formar Gobierno, una de las primeras medidas será suspender el servicio de noticias de este medio propagandístico», prometió Magyar al referirse a la forma en la que el Fidesz de Orban logró controlar la mayoría de los medios de comunicación, incluidos los públicos, durante los últimos 16 años.

Según Magyar, en ese periodo los servicios informativos de los medios públicos han funcionado de una manera «que le habría encantado a Goebbels (Joseph, ministro de Propaganda del Tercer Reich) y a Corea del Norte».

Denunció que, pese a haber sido el claro líder de la oposición, con su partido, Tisza, favorito en los sondeos previos a las elecciones, la televisión pública no le ha invitado ni una vez, no solo durante la campaña electoral, sino desde hace más de año y medio.

Magyar adelantó que el nuevo Parlamento redactará una nueva ley de prensa que, entre otros, determinará que los medios públicos «deben servir a los húngaros». «La invención de mentiras terminará una vez que se forme el Gobierno: suspenderemos el servicio de noticias» hasta que se restablezca la libertad de prensa, afirmó en el canal de televisión pública M1.

Orban cimentó su poder con leyes que centralizaron el Estado. Una de sus muchas polémicas normativas creó el Consejo de Medios, que controla el funcionamiento de la prensa, formado por figuras leales a su Gobierno.

Las entrevistas de ayer en los dos medios públicos -que Magyar calificó de «medios de propaganda»- se desarrollaron en un ambiente tenso. Los entrevistadores interrumpieron repetidas veces a Magyar, lo que llamó la atención por el contraste que supuso frente al tratamiento dado durante años a Orban, que nunca recibió preguntas incómodas o fue interrumpido.

Antes de las elecciones, el grupo de analistas Republikon siguió durante once meses los informativos del principal canal público húngaro y constató que a Orban se le presentaba de forma positiva el 95% de las veces. Por el contrario, Magyar era denigrado el 96% de las veces en las que se le mencionaba en antena.

El presentador de M1 que le entrevistó le dijo que suspender los programas constituiría una violación de la ley.

«No nos acusen de ilegalidad», replicó Magyar, quien prometió respetar el estado de derecho. «Acusarme de ilegalidad aquí es como culpar al Policía tras un hurto», bromeó.