
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, condenaron como «crímenes de guerra» y «de lesa humanidad» la muerte de periodistas en ataques israelíes, después de que el régimen sionista matara el miércoles a Amal Jalil, informadora del diario “Al Akhbar”, en el sur del país.
«Los ataques deliberados y directos de Israel contra periodistas tienen como objetivo ocultar la verdad sobre sus actos de agresión contra el Líbano», denunciaron, a la vez que exigieron a la comunidad internacional que intervenga. Añadieron que estos ataques contra periodistas «no son un incidente aislado, sino un patrón comprobado» del ocupante israelí.
El suceso ocurrió en la localidad de At Tiri, y pese al alto el fuego que debería estar en vigor desde el viernes, mientras Israel se sienta en Washington con las autoridades libanesas en una segunda ronda de diálogo que no frena estos crímenes.
Tras un bombardeo que mató a dos personas, dos periodistas quedaron atrapadas por el cerco israelí. El Ejército llevó a cabo la práctica del «doble toque», para causar el mayor número de víctimas posibles: ataques seguidos a socorristas o periodistas que acuden al lugar de un bombardeo. Una de las periodistas, Zeinab Faraj, resultó herida y pudo ser rescatada por la Cruz Roja, aunque el vehículo que la trasladaba al hospital fue atacado de nuevo.
La otra, Amal Jalil, se refugió en un edificio. Las tropas israelíes impidieron el acceso a los equipos de socorro durante más de hora y media, y la aviación abrió fuego sobre el lugar. La propia Jalil envió a varios colegas mensajes del Ejército israelí a su teléfono en los que le decía que la iban a matar. También llamó a la Cruz Roja para pedir auxilio, pero los soldados lo impidieron. Previamente, la periodista ya había denunciado «amenazas directas del Mossad dirigidas contra mí en mi teléfono. Literalmente decían que me separarían la cabeza de los hombros si no abandonaba el sur de Líbano».
Al menos tres personas murieron ayer y otras dos resultaron heridas en más bombardeos aéreos y ataques de artillería del Ejército israelí en Líbano, que se suman a las cuatro fallecidas el miércoles.
Todo ello mientras Beirut iba a solicitar en la negociación extender por un mes el alto el fuego que expira el domingo, y el cese de los bombardeos y operaciones de destrucción israelíes. Por su parte, Israel solo habla del desarme de Hizbulah, la única respuesta armada a sus agresiones.
En Gaza, niños y socorristas
A la vez, Israel ha intensificado sus ataques en Gaza, poniendo en su diana de nuevo a niños y personal de emergencias. Ayer mató a tres personas en un ataque contra un vehículo en el campamento de refugiados de Maghazi, mientras un bombardeo de un dron en Jan Yunis acababa con la vida de una más. El Ejército israelí mató a otras tres eel campamento de Al-Bureij, dos de ellas escatistas de la Defensa Civil gazatí.
Se suman a la matanza perpetrada a última hora del miércoles que dejó cinco muertos, entre ellos tres niños de entre 9 y 14 años, en el patio de la mezquita Al-Qassam, en la ciudad de Beit Lahia.
Y en Cisjordania, el Ejército israelí mató de un disparo a un palestino de 15 años en una incursión en Nablus, dos días después de haber matado a otro niño de 14 años en Al-Mughair.
A la vez, Israel espera la «luz verde» de EEUU para repetir estos crímenes en Irán y llevar al país a la Edad de Piedra», según afirmó el ministro de Defensa, Israel Katz. Al anochecer se activaron las defensas aéreas en Teherán.
Pulso en el mar
«He ordenado a la Armada que dispare y mate cualquier barco que ponga minas en aguas del estrecho de Ormuz», amenazó Donald Trump. La Armada de EEUU abordó un buque con crudo iraní en el Índico, mientras Irán dijo haber recibido un primer ingreso por las tasas de paso por Ormuz.

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