Punto De Vista recoge cable entre el lucimiento y la autoparodia
‘Gaulana’ de Pablo Casanueva, filmada en Ezkabarte, ha centrado la penúltima jornada del Festival Internacional de Cine Documental de Nafarroa, Punto de Vista.

Al inicio de ‘Gaulana’, una cartela de tipografía gris casi indistinguible nos advierte de que veamos la película en un entorno lo más oscuro posible. Sonará pretencioso, aunque el reto trate de guardar las líneas de este ensayo sobre el amparo de la noche, en una obra cuyas ideas van ligadas inherentemente a los tonos en la paleta del negro. En un mundo plagado de luz, Casanueva invita a preservar la pantalla como recoveco de y para la oscuridad. Quizás, pensarán, ‘Gaulana’ debería ser de veras una película kilómetro cero y desgajarse del circuito de visionados que vulnera una proyección en condiciones… Pero ello sería condenar a su cineasta a la noche del olvido.
En fin. No es la primera, ni será la última proyección de Punto De Vista que no exhibe aquello que (apenas) proyecta. Oskar Alegría, después de sus años como director del certamen, estrenó en Iruñea la magnífica ‘Zinzindurrunkarratz’, cuyos 40 minutos de silencio total llegaban a requerir un ‘test de silencio’ antes de cada proyección. Esa misma edición, ‘Night Walk’ de Sohn Koo-Yong, tan rigurosa como delicada, nos tomaba de paseo totalmente anarrativo e iluminado solo por la luz de la luna. Largometraje producido por el festival, resultado de una indagación de todas todas nutritiva, la película de Pablo Casanueva, un plato combinado sustancioso y muy completo, no llega nunca al impacto de aquellas.
Expandiéndose por entre diferentes elogios de la sombra, demarcando nuestro tanteo con voces explicativas, bellas ilustraciones y algún juego sobre la hipervisibilidad tecnologizada, hija entre otras de la caza de lobos con infrarrojos de ‘Salvaxe salvaxe’, de Emilio Fonseca, o de la ambivalencia de los ultrasonidos de ‘Cambium’, de Marina Lameiro y Maddi Barber. En definitiva, ‘Gaulana’ acaba anteponiendo el exponer con claridad sus ideas –también las estéticas, porque este ensayo apunta y dispara siempre a la belleza– antes que arrojaros a lo imberbe, informe y vertiginoso de aquella otra noche que nos desampara. Casanueva se luce en una película incontestable, pero diurna.
Aitor Gametxo se embarra en Ricercata
La claridad de ‘Gaulana’ contrasta con el riesgo no tan evidente de los dos cortometrajes del Programa 2 de Ricercata, dentro de la sección Termitas –sí, he hablado sobre la muñeca rusa de secciones del festival–. En ‘Geratzen den hori’, Aitor Gametxo Zabala sanea el duelo por la muerte de su madre recreándolo a través de mecanismos muy variados. La película se mueve a brincos entre la frialdad del archivo fotográfico, la observación cariñosa de su padre y una voz en off que fabula con relativa alegría.
Como en la película de Casanueva, eso también da para un patchwork temático y superficial, pero el machihembrado de Gametxo despeinan de formas inesperadas la pesadumbre que esperaríamos en este autorretrato sobre un duelo mal cerrado. Por ejemplo, el cineasta de Lekeitio decide ilustrar el vulnerablísimo regreso a su infancia sustituyendo a la madre, protagonista absoluta de sus recuerdos, por una actriz con un pelucón vistoso y de plástico. La ironía resulta inevitable, pero acaba por alejarnos del ombliguismo habitual tras el cine del yo. No es tan común admitir la total falta de vergüenza de esta ficcionalización impúdica, que también lleva al propio cineasta a introducirse en el relato, rompiendo la cuarta pared en un último plano digno de ‘La niña afgana’.
Breve apunte –porque esta hay que verla– para la genial película de Julia Mellen, ‘Abortion Party’, la crónica improbable sobre la fiesta que a los veinte años organizó con motivo de su aborto, y a la que estaban invitados los personajes más excéntricos de su entorno marginal. «No son modales para una fiesta de aborto», repite Mellen, una anfitriona que nos video-tutorializa a través de las figuras (tangencialmente humanas) de su recreación en un ‘Sims’ precario. El resultado, digno como el mayor delulu, se desboca en luces y sombras. Son imágenes inconquistables.

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