
El Ayuntamiento de Corella se opone al proyecto de la empresa Riberporc para instalar una macrogranja de más de 7.000 cerdos a poco más de dos kilómetros del casco urbano de esta localidad. De este modo, el equipo de gobierno ha presentado alegaciones ante la Dirección General de Ganadería del Gobierno navarro alertando de que la macrogranja tiene riesgos de contaminación atmosférica y malos olores y de que la gestión de los purines y el estiércol puede tener afecciones en las aguas de la cuenca del río Alhama.
En este sentido, las alegaciones señalan que el proyecto de macrogranja cuenta con el uso de terrenos comunales para gestionar los purines.
«Entendemos que la sociedad corellana no comparte de ninguna manera la instalación de este tipo de industrias, de las que conocemos su repercusión cuando los vientos soplan en dirección de las granjas ya instaladas hacia nuestro núcleo urbano. Hablamos de un negocio en manos de unos pocos que está poniendo en jaque el futuro de las poblaciones rurales», señala el Ayuntamiento en una nota.
«Estos proyectos no traen porvenir a las zonas donde se instalan, sino más bien todo lo contrario, contaminación y pérdida de calidad de vida», añade.
El proyecto de la empresa Riberporc, con sede en Alesbes, busca construir una macrograja de cerdos en Corella con capacidad para más de 7.000 ejemplares en cuatro naves de 1.600 metros cuadrados.
La explotación que se ubicaría en el término de Las Canteruelas se dedicaría al engorde de cerdos para su posterior sacrificio.
Contaminación
La macrogranja se situaría a 2,5 kilómetros del casco urbano de Corella, a 1,8 kilómetros del río Alhama y a unos 2,6 kilómetros de la explotación porcina más cercana, por lo que cumpliría con los requisitos legales.
Las alegaciones del Ayuntamiento rechazan el emplazamiento elegido por «olores, moscas, degradación ambiental, despoblación, efectos sobre la salud, filtraciones al agua del río Alhama y afección al patrimonio arqueológico de Araciel y La Dehesilla».
Asimismo, destaca que la contaminación de purines podría afectar a las acequias de riego y a los acuíferos, «dañando completamente las condiciones ambientales que Corella quiere tener para la actividad económica general y agrícola en particular».

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