
El Parlamento israelí aprobó el mes pasado un presupuesto que cuadruplica el dinero destinado a la propaganda sionista, en un momento en el que el genocidio palestino y los crímenes israelíes han hundido la imagen del régimen en todo el mundo.
Los 150 millones de dólares que se asignaron en 2025 a la hasbara, la propaganda camuflada con el sobrenombre de «diplomacia pública», han pasado este año a 730 millones (628 millones de euros).
Y aun así, los propios analistas israelíes creen que ya no es suficiente para tapar el desprestigio de una política genocida en Gaza, con un primer ministro prófugo del Tribunal Penal Internacional que lo requiere por crímenes guerra y contra la humanidad.
El ejemplo más claro se detecta en su principal aliado, Estados Unidos, donde según una encuesta del mes pasado, el 60% de los estadounidenses tienen una opinión desfavorable de Israel, siete puntos más que hace un año, y solo el 37% tiene una opinión favorable.
El desprestigio crece incluso entre los republicanos y entre la comunidad judía, de la que ya son menos de dos tercios los que apoyan a Israel.
Como gastar en bombas
«Debería ser como invertir en aviones, bombas e interceptores de misiles», argumentó el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, para justificar el enorme gasto en la propaganda. Los diputados israelíes lo respaldaron y aprobaron además la creación de una unidad de especial dentro del Ministerio para coordinar todos los trabajos de propaganda dispersos en otras carteras. 50 millones de dólares para comprar anuncios en redes sociales, 40 millones para viajes de delegaciones extranjeras de políticos, académicos, religiosos e influencers forman parte de este esfuerzo.
También se crea una «sala de guerra de medios de comunicación» que vigila miles de artículos y medios que hablen de Israel, así como herramientas de inteligencia artificial.
No faltan 4,1 millones para iglesias evangélicas, uno de los arietes del sionismo en EEUU.
En este esfuerzo, se incluye la presencia anual de Israel en el festival de la canción de Eurovisión, cada vez más cuestionada, aunque la organizadora, la Unión Europea de Radiodifusión, sigue eludiendo cualquier medida.
Además del blanqueo de la imagen del régimen sionista a través de canciones, la participación israelí está salpicada por la sospecha de intervención de estas campañas de «diplomacia pública».
Una investigación del diario “The New York Times” apunta a que en el resultado del año pasado influyó una campaña del Gobierno de Israel para aumentar los apoyos a su representante en el televoto, con lo que la representante israelí, Yuval Raphael, arrasó en incluso en países en los que los sondeos indicaban una amplia oposición popular a Israel, como el Estado español. Según esta investigación, se gastaron más de un millón de dólares en esa campaña.
Este año, Israel volvió a activar campañas masivas en las que se solicitan hasta diez votos por dispositivo en favor del cantante Noam Bettan a pesar del nuevo reglamento de la UER que limita la captación de voto en redes sociales.
El cónsul israelí en Los Ángeles, Israel Bashar, subrayaba en el diario “Jerusalem Post” la importancia de las visitas pagadas de pastores, políticos y universidades, así como de gastar en los mensajes que se introducen en producciones como películas, series, comedias, documentales, además de los anuncios explícitos.
Pero el mismo diario recoge la opinión de politólogos y expertos en comunicación que reconocen que «todo el dinero del mundo no ayudará» si no hay un cambio de política. Según subraya Ilan Manor, profesor en la universidad Ben Gurion, que ha estudiado las acciones del Gobierno israelí en internet, «no importa cuánto gastes si no eres un Estado creíble. No nos falta infraestructura, no nos falta habilidad. El problema es que la gente ya no cree en el Estado», destaca.
Israel torpedea su propia propaganda con acciones cuyas imágenes son difundidas en todo el mundo, como la devastación de Gaza, donde la cifra de real de muertos puede llegar al 5% de la población. Las infraestructuras han sido destruidas y el territorio, asediado por el hambre y las enfermedades provocadas.
En el resto de Palestina ha acelerado el sistema de apartheid y ocupación, a la vez que la invasión y la guerra contra Líbano o los ataques a Irán Siria y Qatar. Al mismo tiempo, ha intentado silenciar las informaciones sobre el genocidio haciendo de los periodistas palestinos uno de sus objetivos prioritarios.
Y eso sin contar las crisis internas por los casos de corrupción de los que Netanyahu intenta esconderse tras la guerra o las investigaciones sobre los vínculos del Mossad con el pedófilo Jeffrey Epstein.

Mientras, el Gobierno profundiza el pozo de su mala reputación donde arroja estos gastos. Ayer tardó apenas unas horas en atacar el sur de Líbano después de haber acordado con el Gobierno libanés extender 45 días más un alto el fuego que nunca ha cumplido. Al menos mató a una persona en el cruce de Srobbin y también atacó las regiones de Bint Jbeil y de Tiro.
De las 2.951 personas que ha matado en el país vecino, ha acabado con la vida de 380 desde que aseguró que había un cese el fuego. A la vez, va aumentando la ocupación del territorio libanés, de donde ha forzado el desplazamiento de un millón de personas, y expandiendo su radio de acción cada vez más lejos de las áreas fronterizas, llegando a atacar la semana pasada el suburbio capitalino de Haret Hreik.
Tras los últimos ataques y el hostigamiento de soldados y drones, libaneses que habían intentado volver a sus pueblos, regresaron en masa a Beirut donde intentan sobrevivir sin comida suficiente, y con la ansiedad provocada por las bombas.
Comandante de Hamas
También en Gaza Israel continúa los bombardeos sistemáticos y los ha aumentado desde que comenzó la tregua con Irán. En uno de ellos mató el viernes al comandante del brazo militar de Hamas, Izz al Din Haddad, junto a su esposa y su hija y a otras cuatro personas, además de dejar una veintena de heridos en el barrio Al Rimal, de la ciudad de Gaza.
Otros dos hijos del comandante militar de Haddad habían muerto en la operación Inundación de Al Aqsa, de octubre de 2023.
Haddad asumió el cargo en mayo del año pasado tras la muerte de su predecesor, Mohamed Sinwar, en un ataque israelí. Por orden directa de Netanyahu, Israel bombardeó con hasta cinco misiles el edificio de viviendas y vehículos cercanos, y provocó un aparatoso incendio y una gran destrucción.
Además, otras dos personas murieron y ocho resultaron heridas en otro bombardeo contra un vehículo en el oeste la Ciudad de Gaza, en una calle muy transitada y rodeada por los restos de algunos edificios residenciales.
Irán diseña su gestión de Ormuz
El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi.
anunció un nuevo mecanismo para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, basado en una ruta específica. El diputado explicó que solo se beneficiarán de este mecanismo los buques comerciales y las partes que cooperen con Irán y que «se cobrarán las tarifas necesarias por los servicios especializados prestados en el marco de este mecanismo». Azizi sostuvo que el estratégico estrecho de Ormuz «permanecerá cerrado a los operadores del llamado ‘Proyecto Libertad’», lanzado por EEUU para escoltar a los buques que quieran eludir el control iraní, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, lo suspendió al día siguiente. El proyecto iraní aún debe ser debatido y sometido a votación en la cámara pero el Banco Central de Irán confirmó a finales de abril que ya estaba recibiendo pagos de buques por transitar por Ormuz.
EEUU, por su parte, mantiene un cerco naval sobre puertos y buques iraníes desde el 13 de abril.
Irán advirtió además que los países que respalden un proyecto de resolución impulsado por EEUU sobre el estrecho de Ormuz que rechaza el control iraní, compartirán la responsabilidad internacional por cualquier nueva escalada militar en la región. El borrador cuenta con el respaldo de Bahrein Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Eurovisión
Varios miles de personas protestaron en Viena contra la participación de Israel en Eurovisión, bajo el lema «Ningún escenario para el genocidio». El Estado español, Eslovenia, Países Bajos, Irlanda e Islandia no participan por la presencia israelí.
La peor crisis
Para Eytan Gilboa, profesor israelí de la universidad Bar Ilan, Israel está viviendo su peor crisis de imagen en el extranjero y aunque en el pasado las críticas han sido numerosas, lamenta que ahora vemos «un rechazo al derecho de Israel a existir».
Cisjordania
En Jenin, en Cisjordania, tropas israelíes mataron a un palestino de 34 años cuando intentaba entrar en el campamento de refugiados, ocupado militarmente desde hace más de un año. La invasión de los campos ha expulsado a 40.000 personas de sus hogares.

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