
El testimonio de una persona que vive en la fábrica abandonada URSSA, en Gasteiz, desvela las duras condiciones de vida a las que deben hacer frente quienes se hallan en su situación en el mismo lugar, agravada por las constantes incursiones de la Policía. Atestigua, asimismo, la participación de la Ertzaintza en los graves sucesos del pasado 13 de mayo en el barrio de Errekaleor.
La persona cuyo testimonio han recabado en un trabajo conjunto Hala Bedi y Arabako Alea lleva varios meses viviendo en dicha fábrica abandonada del barrio de Adurtza y ha pedido que se preserve su identidad por miedo a posibles represalias.
Este residente de URSSA explica cómo transcurre su vida en la antigua fábrica y la situación en la que viven más de cien personas. Llevan tiempo sin agua ni luz, dado que la Ertzaintza les cortó su suministro.

Como se recordará, el pasado 13 de mayo hubo enfrentamientos físicos entre residentes en la fábrica URSSA y los del barrio libre de Errekaleor, que, según denunció Errekaleor Bizirik, estuvieron incitados por la Ertzaintza. Este testimonio lo corrobora y además permite entender con mayor claridad lo sucedido.
Días antes de aquellos hechos, en la noche entre el 10 y el 11 de mayo, según el testigo, la Policía se acercó a la fábrica sobre las 03.00 de la madrugada, con cizallas y porras, y entró con mucha violencia a los espacios donde la gente dormía. Había agentes vestidos de paisano y otros con el uniforme de la Ertzaintza. El testigo asegura que, al ver las furgonetas de la Policía, los vecinos de la fábrica pensaron que serían deportados inmediatamente a sus países de origen.
Origen de los altercados
Los agentes obligaron a todas las personas a levantarse y salir de la fábrica y a ponerse en una fila. Clasificaron a los vecinos de URSSA por colores: verde para quienes no tenían antecedentes penales y naranja para quienes los tenían.
Todas esas personas, una por una, fueron grabadas con un teléfono móvil mientras las alumbraban con una linterna, y les prohibieron hablar otra lengua que no fuera el castellano. Según el testimonio recabado, muchos de los presentes no saben hablarlo, por lo que durante el asalto policial no pudieron comunicarse con nadie.
Al día siguiente, la Policía volvió en menor número y con una actitud menos violenta, pero sin dejar de presionar a los residentes de la antigua fábrica, asegurándoles que en breve serían desalojados de ella. Fue a continuación de esa amenaza cuando les conminaron a ir a Errekaleor, lo que supuso el comienzo del ataque al barrio libre. Según residentes de la fábrica, incluso les proporcionaron la dirección del barrio okupa.
La persona que ha ofrecido su testimonio a Hala Bedi y Alea, además de ofrecer su relato, pide una vida digna para los vecinos de URSSA y expresa su deseo de vivir en una habitación con luz y agua corriente como cualquier otro ciudadano de Gasteiz. Remarca el deseo de residir en paz: «Somos personas, no animales, y tenemos derecho a vivir. A vivir mejor y a cambiar la vida. También nosotros buscamos la paz, no buscamos pelea, solo paz».
Concentración masiva de denuncia
Sin olvidarse de la campaña que organizó Vox, y la que dio comienzo a la serie de altercados, con el fin de criminalizar el proyecto, las portavoces han denunciado «la ideología fascista que está en la base» de todo lo sucedido. Ante una Plaza de los Fueros abarrotada, tres miembros de Errekaleor Auzo Librea han denunciado esta tarde, una vez más, la voluntad que desde el primer momento ha tenido la Ertzaintza de enfrentar a los vecinos del barrio con las personas que viven en la fábrica de URSSA. «Quieren enfrentar a la clase trabajadora para que no señalemos a los que de verdad tienen responsabilidades», han afirmado después de expresar que las fuerzas policiales «han intentado establecer una falsa dicotomía entre okupas nacionales y okupas migrantes».
Atribuyendo a las instituciones la responsabilidad de «asegurar condiciones dignas» a migrantes, como los que residen en la fábrica abandonada, las portavoces han señalado tanto a la alcaldesa de Gasteiz, Maider Etxebarria, como al consejero de Seguridad, Bingen Zupiria. «No asume la responsabilidad política de que haya gente viviendo en las calles de su ciudad», han dicho sobre la alcaldesa. Mientras, Zupiria ha sido acusado de «no dirigir ni una sola palabra» a la vecina de Errekaleor ingresada tras los enfrentamientos, y de «apoyar las acciones de la Ertzaintza».
Por último, las vecinas de Errekaleor han transmitido el testimonio de una de las personas que vive en URSSA, quien ha asegurado que «no hay ni baños ni papeleras» y que la situación en la que viven es de «insalubridad». Consciente de la instrumentalización que la Ertzaintza hizo de ellos, el testimonio ha querido también mostrar la predisposición y voluntad de la gente que vive en la fábrica a «trabajar e integrarse» en la sociedad, pero han señalado a las instituciones como principal obstáculo para ello.
Tejiendo un hilo entre las diversas acciones que la Ertzaintza ha protagonizado este fin de semana —la carga contra los miembros de la Flotilla y la detención de dos aficionados del Alavés—, las portavoces han subrayado «la impunidad» de la que goza el cuerpo policial y la criminalización de los movimientos sociales. «¡Frente al fascismo, ni un paso atrás!», han concluido.

Bingen Zupiria justifica los porrazos de Loiu por «la agresión sufrida» por un agente

Fallece el profesor de EHU y activista Zesar Martínez

«El abuso de pantallas en niños no solo retrasa el habla, está generando discapacidad»

Exigen responsabilidades por la violenta carga de la Ertzaintza contra la hinchada del Alavés
