
El exlehendakari Iñigo Urkullu ha considerado que el Gobierno español debe actuar con «responsabilidad» y dar por agotada la legislatura con un adelanto de las elecciones generales.
Después de que el pasado domingo el presidente de PNV, Aitor Esteban, advirtiese de que la legislatura no puede prolongrase más allá de 2026, el que fuera lehendakari entre 2012 y 2024 se ha pronunciado de forma similar en un artículo de opinión publicado en ‘El País’.
Urkullu considera que dada la «enorme tensión» en la vida política y la «desconfianza» que esta provoca en los ciudadanos no son válidas ya «soluciones como la cuestión de confianza, la moción de censura, la persistencia».
«Es tiempo de decir con responsabilidad: Hasta aquí hemos llegado de esta forma, y presentémonos a la ciudadanía con compromiso renovado por la democracia. Es momento de decidir sobre la legislatura española», defiende el exlehendakari.
«Guerracivilismo dialéctico»
Urkullu enmarca esta reflexión en un momento de «erosión progresiva del sentido mismo de la democracia» en el ámbito europeo que interpela también, a su juicio, a la democracia en el Estado español.
En este sentido, lamenta que la legislatura actual se caracteriza por un «guerracivilismo dialéctico» y alerta de que «amenaza con convertirse en la nueva normalidad».
Tras advertir de que «la democracia no se rompe de un día para otro, sino que se desgasta lentamente», el exlehendakari insta a actuar con «urgencia» para ser conscientes de que «la democracia es un bien frágil que no se garantiza por inercia».
Por ello, defiende la construcción de un «dique de contención frente a este deterioro» con el «refuerzo de las reglas del juego» para asegurar que la «discrepancia no derive en ruptura».

La huelga de técnicos condiciona una Aste Nagusia modificada para salvar el concierto de ETS

Tres hospitalizados y más de 40 heridos al explotar los cohetes de fiestas de Noain

El Alarde discriminatorio critica al Consistorio de Hondarribia por revelar que dejó el diálogo

Abogados Cristianos se jacta de llevar a Ane Lindane a juicio, por «escarnio» y en Bilbo

