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La comisión de investigación de las cargas tras el Osasuna-Real Madrid halla «deficiencias»

La comisión de investigación creada para analizar los incidentes ocurridos tras el Osasuna-Real Madrid del pasado febrero ha detectado «deficiencias» en el dispositivo de seguridad a la hora de detener al aficionado que supuestamente lanzó una botella de plástico al campo.

Carga policial en el interior de El Sadar.
Carga policial en el interior de El Sadar. (Captura X)

«Del análisis realizado se desprende la existencia de posibles deficiencias en la coordinación operativa del dispositivo desplegado, particularmente en aspectos relacionados con la gestión de la evacuación, la delimitación de zonas de actuación, la comunicación entre intervinientes y la protección de espacios con elevada concentración de público». Es una de las principales conclusiones del informe elaborado por la comisión de investigación impulsada por Osasuna tras los graves incidentes que se produjeron a la conclusión del encuentro entre el club rojillo y el Real Madrid en febrero pasado, que derivaron en varios heridos por la intervención policial y posteriores detenciones de hinchas rojillos.

Dicha comisión «considera que la gestión del incidente no logró aislar adecuadamente el foco inicial de conflicto, ni evitar que la tensión se extendiera a zonas de tránsito ordinario y evacuación general del estadio», así como que la actuación policial «afectó no únicamente a personas próximas al incidente inicial, sino también a numerosos socios y asistentes que trataban de abandonar el recinto de manera ordinaria».

Del mismo modo, el informe recoge la «coincidencia» en los testimonios recabados sobre la «desproporcionalidad» de dicha intervención, provocando «carreras y situaciones de pánico», con presencia de «menores y familias en zonas afectadas», además de una «sensación generalizada de confusión y falta de control durante determinados momentos de la evacuación».

Dichos relatos también entienden como «excesivos» los episodios de «golpes, empujones y actuaciones físicas» recibidos por parte de «personas que no mostraban comportamientos violentos, ni suponían una amenaza directa».

La comisión tilda de «preocupante» la reiterada referencia en dichos testimonios «a la afectación de menores de edad y personas vulnerables durante el desarrollo de las actuaciones producidas en el interior y accesos del estadio» de El Sadar.

La fuerzas de seguridad impiden el acceso a pruebas

También denuncia la «limitación» que ha habido por parte de las fuerzas de seguridad de «grabaciones, imágenes policiales e informes oficiales», de cara a reconstruir íntegramente todos los hechos y «determinar responsabilidades individuales concretas».

Entiende dicha comisión que los hechos acontecidos han generado entre la masa social rojilla un «importante deterioro» en la percepción de seguridad y «preocupación» respecto al funcionamiento de determinados protocolos de actuación dentro del estadio iruindarra.

Consecuencia de ello, considera necesario impulsar «medidas de mejora en materia de coordinación, prevención, comunicación y protección» de los asistentes, con el objetivo de que no vuelvan a repetirse episodios similares.

Así, propone la difusión de un Plan de Autoprotección del estadio, la implantación de un sistema de videovigilancia complementario y que sea gestionado por el club, la creación de una Comisión Permanente de Seguridad y Experiencia del Socio, el desarrollo de protocolos específicos para menores y familias, así como la elaboración de un Protocolo de Actuación del Socio antes situaciones excepcionales.

Junto a ello, insta a que se lleve a cabo una mejora de los sistemas de comunicación con los asistentes, la revisión de los protocolos de coordinación entre la entidad rojilla, seguridad privada y cuerpos y fuerzas de seguridad, la aprobación de un Código de Conducta para responsables y personal de seguridad, la creación de la figura del Defensor del Socio en días de partido y el impulso de mecanismos de participación directa de la masa social.

«Insuficiente transparencia»

Precisamente, Sadar Bizirik ha reclamado a los dirigentes del club rojillo ampliar los cauces de participación y reforzar el papel central de las personas socias en la toma de decisiones, además de trasladar su preocupación «por la insuficiente transparencia en materia económica».

En este apartado, ponen de manifiesto que «el hecho de detectar por una nueva empresa auditora el desvío de 3,6 millones de euros en las cuentas del club correspondientes a la temporada 2024-25, es lo suficientemente grave como para convocar una asamblea compromisaria extraordinaria» y, sin embargo, pese a su solicitud, denuncian que «el club ha mirado para otro lado sin llevarla a cabo».

Insiste este colectivo en que «siguen existiendo importantes carencias en los mecanismos de participación» y que es «imprescindible reforzar el vínculo entre el club y el osasunismo popular». «La fortaleza de Osasuna siempre ha residido en su carácter, en su arraigo social y en la implicación de su masa social. Son precisamente esas señas de identidad las que han permitido al club superar las situaciones más difíciles de su historia y consolidarse como una referencia singular dentro del fútbol profesional».

Finalmente, emplaza al club a una «reflexión serena, pero firme» sobre la situación actual del club, más allá de los resultados deportivos ya que, remarca, Osasuna es «mucho más que una entidad deportiva, es un patrimonio colectivo construido durante más de un siglo por miles de personas socias, aficionados y aficionadas».