
El segundo partido de los octavos de final se presentaba con un claro favorito para pasar a cuartos de final. Francia apunta a ser una de las finalistas de este Mundial y viene demostrándolo en cada uno de sus partidos. Jugador por jugador tiene la mejor selección y lo está sabiendo plasmar en el campo.
Al mismo tiempo, no es el equipo más conjuntado y ese es su talón de Aquiles. Frente a Senegal, los africanos supieron ponerle en apuros y sólo la calidad de los jugadores franceses les permitieron ganar el partido.
Frente a Paraguay, se ha jugado como quería el seleccionador guaraní, Gustavo Alfaro y a Francia le ha costado asegurar el pase de ronda.
El fútbol también necesita de los equipos que aceptan que la mejor forma de lograr un buen resultado es asegurar su propia portería y a Alfaro no le importa no tener el balón. No pretende tener ocasiones permanentes. Prefiere que sean pocas, pero claras o al menos lo suficientemente peligrosas como para que sea probable que terminen en gol.
Porque, al final, el fútbol también es una cuestión de probabilidad y a Gustavo Alfaro le gusta jugar con eso. No tiene ningún problema en que Francia termine con el 80% de la posesión. Sabe que jugando a disputársela es probable que ganen los galos y prefiere esperar atrás, aguantando y esperando su oportunidad.
Un cambio clave
La fórmula le funcionó a Paraguay hasta que, en el minuto 61, Deschamps decidió cambiar a Barcola por Désiré Doué. La joven promesa del PSG salió con más determinación de la que estaba demostrando el también jugador del PSG, Bradley Barcola, y tardaba sólo 8 minutos en provocar la jugada con la que, entrando por la izquierda al área rival, era derribado dentro del área paraguaya. El juego siguió y Paraguay buscó una contra, pero el VAR revisaba la jugada y el árbitro terminó señalando el punto de penalti. Mbappé marcaba gol y adelantaba a Francia en el marcador.
Es el riesgo de este sistema planteado por Alfaro. Paraguay buscó evitar recibir un gol y aguantó hasta el minuto 69, pero, a partir de ese momento, tuvo muchos problemas para buscar el empate. Porque Francia no es sólo un equipo con unos delanteros entre los mejores del mundo, también supo mantener el resultado cuando Paraguay necesitó irse al ataque.
Mientras los jugadores paraguayos se mostraban nerviosos y elevaban el nivel de tensión del partido, Francia jugaba con más calma, sin necesidad de arriesgar y dejando que el tiempo pasara. Fue suficiente para que la clasificación a cuartos no corriera peligro. Incluso pudieron aumentar la ventaja con dos tiros a puerta que permitieron lucirse al portero paraguayo Orlando Gill.
Así terminó el partido, sin un juego brillante y con Francia clasificada para los cuartos de final. Se enfrentará a Marruecos en una repetición de las semifinales del pasado Mundial. Entonces se impusieron los franceses y consiguieron pasar a la final, pero Marruecos ha mejorado en estos cuatro años y ahora es un rival más difícil.
Paraguay se queda fuera después de haber hecho un gran Mundial. Alfaro no contaba con grandes figuras y ha sabido ganarse el cariño de los paraguayos sacando el mayor rendimiento a sus jugadores. Canale, Alderete o Enciso suben mucho su valoración. El portero, Orlando Gill, fue figura frente a Alemania y también ha brillado frente a Francia. Su equipo, San Lorenzo de Almagro, necesita ingresos por traspasos y la valoración de Gill ha crecido tras el Mundial.

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