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La lucha por Ormuz desemboca de nuevo en una guerra abierta

EEUU ha vuelto a la guerra abierta contra Irán después de varios días de ataques y respuestas iraníes contra bases estadounidenses. Por su parte, Irán ha respondido con nuevos ataques en Bahrein, Kuwait y Jordania tras bloqueo naval estadounidense.

 Barcos atracados en un muelle en la terminal de contenedores de Khor Fakkan, en el emirato de Sharjah, golfo de Omán.
Barcos atracados en un muelle en la terminal de contenedores de Khor Fakkan, en el emirato de Sharjah, golfo de Omán. (AFP)

Después de meses de negociaciones llenas de obstáculos y cuando apenas empezaban a aplicarse algunos puntos del memorando de entendimiento entre EEUU e Irán, entre ellos la apertura del estrecho de Ormuz, la lucha por el estratégico paso ha roto el preacuerdo alcanzado en junio y ha desembocado en una guerra abierta.  

La escalada de ataques a buques, bombardeos de Estados Unidos a Irán y réplicas iraníes en las bases estadounidenses en el Golfo ha vuelto al escenario previo al alto el fuego que comenzó en abril. Ayer, una oleada de ataques de Estados Unidos contra varias ciudades del sur del país persa, entre ellas Bandar Abas, Bushehr y Abadan, seguía a otra madrugada de bombardeos contra objetivos en varias zonas del sur de Irán.

Por su parte, Irán ha reivindicado este miércoles nuevos ataques sobre Baréin, Kuwait y Jordania, aliados de Washington en Oriente Medio, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenase reanudar el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, en medio de la nueva escalada bélica con Teherán.

La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) ha anunciado en un comunicado difundido por la agencia Tasnim, vinculada a este cuerpo militar, que ha quemado y destruido «el principal centro estadounidense de preparación y apoyo militar en Asia Occidental», situado en Mina Abdullah, en la costa sur de Kuwait.

El Ejército kuwaití, por su parte, ha confirmado en X que sus soldados «están enfrentando ataques de aviones no tripulados hostiles tras la agresión iraní», por lo que se activaron nuevamente las sirenas de alarma en el país, que alberga bases militares de EEUU, sin ofrecer más detalles al respecto.

En otro escrito, la IRGC anunció la destrucción de un centro de mando y control en Bahrein, presuntamente utilizado por militares estadounidenses, que contaban allí con «grandes almacenes de piezas y equipos».

En esta ofensiva, la Guardia iraní asegura haber destruido también «los tanques de combustible de la Quinta Flota estadounidense en este país», donde Washington también cuenta con equipos de defensa para la región del Golfo Pérsico.

El Ministerio de Interior de Bahrein, igual que el martes, ha informado de la activación de sistemas de alarma en vista de ataques de los que hasta ahora no ofrece un balance pormenorizado.

Por otra parte, Tasnim indicó que la República Islámica ha lanzado nuevos ataques contra la base de Al-Azraq, en Jordania, «donde se encuentran los cazas F-18 y grandes depósitos de equipos del Ejército estadounidense». Esta instalación, añade el escrito, «fue blanco de ataques con drones por segunda vez», un día después de que Amán confirmase la intercepción de cuatro misiles procedentes de Irán, sin reportes de daños o heridos, según una nota de la agencia estatal Petra que citaba una fuente militar.

Trump lo notifica al Congreso

El presidente de EEUU, Donald Trump, dio oficialidad a la reanudación de la guerra al notificar formalmente al Congreso el reinicio de los ataques contra Irán, con lo que da un plazo de 60 días al Pentágono para el uso de fuerzas militares del Centcom sin necesidad de obtener la aprobación por parte del Legislativo.

El inquilino de la Casa Blanca sostiene en su misiva, enviada el viernes, que los ataques se reiniciaron el 7 de julio y que las fuerzas terrestres no están implicadas.

La Ley de Poderes de Guerra estipula que el presidente ha de informar al Congreso en un plazo de dos días después de llevar a cabo ataques en el extranjero que el Ejército puede extender durante 60 días, con una posible ampliación de otros 30 en manos del mandatario. Si el despliegue excede dicho plazo, sería necesaria la aprobación del Congreso.

De hecho, Trump sostuvo en una carta enviada al Congreso el 1 de mayo que el alto el fuego alcanzado el 7 abril con Teherán puso fin a la ofensiva lanzada el 28 de febrero junto a Israel, con lo que argumenta que se acogió a la Ley de Poderes de Guerra pese a no contar con aprobación del Congreso.
 
Israel y Yemen

En este clima belicista no tardó en aparecer el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para reiterar sus amenazas a Teherán y advertir de que la respuesta de sus fuerzas será «mucho más poderosa» si decide atacar a Israel. «Esto será algo distinto, mucho más poderoso». El líder israelí, buscado por crímenes de guerra,  reiteró que Israel está preparado para «cualquier escenario» y que devolverán los golpes sin ninguna contención.

También Yemen se asoma de nuevo a la guerra abierta después de que el Gobierno apoyado por Arabia Saudí bombardease el Aeropuerto Internacional de Sanaa para impedir el aterrizaje de un avión iraní con una delegación huthí, una escalada que ha dinamitado la frágil tregua de 2022.

El Gobierno de Rashad al Alimi, apoyado por Ryad, niega que aviones iraníes puedan aterrizar en Sanaa en conexiones directas. Los huthíes derribaron, además, un dron de reconocimiento saudí, mientras en las calles de Sanaa, los seguidores del movimiento huthí exigen pasar ya a la ofensiva militar. Arabia Saudí –con apoyo de EEUU y Gran Bretaña– lideró la ofensiva en Yemen en 2015, que provocó decenas de miles de muertos y devastó el país, incluidos varios actos considerados crímenes de guerra.

«Terrorista»

Irán calificó de «mezquina, provocadora y contraria al derecho internacional» la decisión de Gran Bretaña de declarar «organización terrorista» a la Guardia Revolucionaria, y anunció consecuencias políticas, jurídicas y diplomáticas.