Napoli-Osasuna en Castel di Sangro, pueblo ‘maldito’ del calcio
Los rojillos jugarán este miércoles este prestigioso partido en un lejano valle de la región de Abruzzo. El minúsculo equipo local llegó a Segunda División en 1996 y mantuvo la categoría durante dos temporadas, pero acabó protagonizando un libro de un periodista estadounidense que hablaba de amaños.

Osasunazaleak, benvenuti a Castel di Sangro. Este sí que va a ser un viaje especial, incluso temerario. Budimir, Aimar, Moncayola y compañía, preparáos para algo que os podrá parecer desconocido, y al mismo tiempo familiar, en estas tierras italianas.
Y es que la ciudad en que este miércoles váis a jugar un amistoso de lujo contra el Napoli supone un escenario muy peculiar en la historia del calcio: viene a ser un resumen de todo lo bueno y de todo lo malo, aunque el nombre en sí no suene a botipronto.
La ‘culpa’ es de un libro, escrito por un periodista americano, que empezó como un reportaje sobre el equipo local y sus hazañas y acabó ocultado. Hoy en día resulta casi imposible de encontrar sino se indaga en la dark web, como hice yo hace 3-4 años, o se obtiene de segunda mano a precios exagerados: ‘The miracle of Castel di Sangro’.
Un auténtico milagro, sí. ¿De qué tipo? Vamos a verlo...
La ‘Cenicienta’ más Cenicienta
Castel di Sangro, ¡vaya parajes! Desafortunadamente nunca he estado por allí, en uno de los valles más salvajes de Abruzzo, región encantadora y que recomiendo siempre visitar (sobre todo cuando comento el Giro de Italia en EiTB) por su autenticidad.
No es sencillo llegar allí, a orillas del rio Sangro, que da el nombre al valle, entre los montes de la remota provincia de L'Aquila, aquella tierra de pastos y transumancias sacudida por varios terremotos, una de la más tocada a nivel sísmico en Italia. Mejor dirigirse a conocidas estaciones de turismo invernal tipo la cercana Roccaraso u Ovindoli.
El caso es que en 1996 este pequeño pueblo de media montaña, con sus 5.500 habitantes, se hizo famoso gracias al fútbol, al equipo local que por primera vez en su modesta historia había llegado casi a la cumbre, a la Segunda División. Ocurrió cuando en esta categoria militaban también clubes nobles en decadencia, tipo Genoa, Napoli o Torino.
El equipo local, de un pueblo de apenas 5.500 habitantes, llegó a competir en Segunda con gigantes en horas bajas como Genoa, Napoli o Torino
Parecía ser la ‘Cenicienta’ de la Serie B, como se dice en italiano. Más aún por cómo había logrado subir de la tercera a la segunda categoria, a través de un playoff contra el más poderoso Ascoli, cuando para la tanda de penaltis el entrenador Osvaldo Jaconi había sacado un portero, Pietro Spinosa, que no había utilizado en toda la temporada y que resultó decisivo.
Castel di Sangro obtuvo el récord, y todavía lo mantiene, de ciudad más pequeña que haya estado en Segunda División. Y lo logró durante dos temporadas, porque en 1997 consiguió la salvación, al final de un campeonato agónico, llenos de episodios controvertidos.
Muertes y accidentes
Para cubrir el periplo de aquel equipo tan peculiar llegó desde Estados Unidos el periodista inglés Joe McGinniss. Mejor dicho, McGinniss ya se encontraba en Italia con el objetivo se seguir al primer futbolista ‘made in USA’ que había sido fichado por un club de la Serie A, el defensa pelirrojo y barbudo Alexi Lalas, del Padua (hoy día militante MAGA de Donald Trump). Entre un partido y otro de Lalas, Joe se dedicó al Castel di Sangro y tomó nota de todo, de manera casi ingenua.
No podía imaginar lo que iba a ver. Llamó el libro sobre esta aventura ‘The miracle’, pero en realidad con un tono irónico, porque nada le pareció milagroso en aquella aventura. Remarcó situaciones extrañas, amaños de partidos (según él, que sería condenado por difamación) y en general varios chanchullos perpetrados por el club. En uno de los pasajes más recordados del libro, McGinniss escribe, todo en primera persona: «El cuento, el milagro, la potencia de la esperanza: madre mía, ¡menudas chorradas!».
Lo innegable es que aquella temporada 1996-97 para el ‘Castello’, mote del equipo, fue absolutamente turbulenta. En diciembre dos jugadores titulares de la plantilla, Daniele Di Vincenzo y Filippo Biondi, fallecieron en un accidente de tráfico. En marzo el defensa Pierluigi Prete fue detenido con su mujer por tráfico de drogas y encarcelado durante tres meses.
Viejos conocidos
Todo esto pasó mientras los rojo-amarillos hacían del Estadio Teofilo Patini un fortín. Este mismo recinto albergará el amistoso entre Napoli y Osasuna y lleva el nombre de un pintor de estilo realista del siglo XIX, a lo Gustave Courbet.
El libro de McGinniss es una dura denuncia del calcio y subraya la figura muy controvertida del presidente Gravina; el autor sería condenado por difamación y su trabajo ‘desaparecería’
El libro de McGinniss es una dura denuncia del calcio que, en aquella década, vivía su apogeo: mezcla crónicas de los partidos e historias cotidianas y subraya sobre todo la figura (muy controvertida, por no decir sospechosa) del presidente del club, que durante la temporada 96-97 dio una especie de paso atrás, quedando como propietario. Se trataba del abogado Gabriele Gravina, por aquel entonces cuñado del dueño originario del club, Pietro Rezza, quien tenía una especie de ‘Jurassic Park’ privado con animales raros para «desgravaciones fiscales».
Un nombre, Gravina, que los italianos aprenderían a conocer dos décadas después, cuando sería elegido presidente de la Federación Italiana de Fútbol en uno de los momentos más difíciles del calcio.
Muchos observadores sabían de sus antepasados en el Castello, porque habían leído el libro de McGinniss antes de su ‘desaparición’ del mercado editorial. Su gestión de todo el sistema futbolistico italiano no ha destacado exactamente por su sabiduría, llegando al despropósito de la no-clasificación, por tercera vez seguida, de los azzurri para la Copa del Mundo.
Ya en 1998 el Castel di Sangro descendió a Tercera División para nunca volver ni a rozar los anteriores éxitos. Ahora mismo el club se encuentra en la sexta serie, de hecho es un equipo aficionado. Sin embargo su entorno y su estadio todavía destacan, el Napoli hace allí sus concentraciones veraniegas porque objetivamente se está muy bien, un entorno tranquilo. Y se pueden jugar amistosos de muy buen nivel en ese Patini, aquel antiguo fortín del Castello, contra equipos como Osasuna.
Buona fortuna, lagunok: va a ser una bonita experiencia. Y si queréis leer un libro en el viaje... pues seguramente es mejor escoger otro.

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