
Con el horizonte puesto en noviembre, el primer Plan de Convivencia de Iruñea sigue avanzando, aunque UPN ya ha anunciado que se borra del mismo, mientras que el PSN ha marcado algunas aparentes líneas rojas.
El Plan de Convivencia de Iruñea 2026-2030 es el primer marco estratégico municipal impulsado por el Consistorio para definir objetivos, líneas de actuación y medidas que fortalezcan la cohesión social, la diversidad y los derechos humanos en la ciudad, según se ha venido explicando desde el Ayuntamiento.
Busca establecer «una estrategia compartida para mejorar el clima de convivencia y la participación ciudadana, luchar contra la discriminación, abordar la memoria democrática y el reconocimiento a las víctimas desde un enfoque de derechos humanos, y fomentar la mediación comunitaria y la convivencia en el día a día de la ciudad».
El proyecto se encuentra en proceso de elaboración tras realizar un diagnóstico previo de la situación social, cuyos resultados se dieron a conocer a comienzos de mayo. Ese diagnóstico arrojó como una de sus principales conclusiones que la crispación política tensiona la buena convivencia de la capital navarra, donde existe una preocupación por el avance del racismo y la xenofobia.
Una vez realizado el diagnóstico, Asiron ha indicado que el objetivo es que para mediados de noviembre esté redactado el Plan de Convivencia de cara a que en el debate presupuestario se puedan incluir las partidas pertinentes para desarrollarlo ya en 2027.
En la puesta en marcha de este plan están implicadas las tres formaciones que integran el equipo de Gobierno municipal (EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin) junto al PSN, pero UPN ya ha anunciado que se desentiende del mismo.
Rechazo frontal de UPN
A través de un comunicado que ha hecho público, su grupo en Iruñea asegura que «en ningún caso» va a participar en la elaboración de un Plan de Convivencia liderado por EH Bildu, coalición a la que califica como «el principal obstáculo para la convivencia en Pamplona y Navarra».
En el mismo, tacha de «ridícula y lamentable» la postura del PSN respecto al citado plan. «Apoyar un Plan de Convivencia liderado por EH Bildu, que nunca ha condenado el terrorismo de ETA, que una y otra vez permite, cuando no participa, en el enaltecimiento de los terroristas, y que justifica la violencia cuando esta se dirige a quien piensa diferente, mientras pides al mismo EH Bildu que incluya una línea específica para amparar a las víctimas del terrorismo en dicho plan, es simplemente ridículo y lamentable», señalan los regionalistas.
Al mismo tiempo reconocen que «es evidente que hay que trabajar en mejorar la convivencia en Pamplona», pero «no de la mano de quienes la rompen una y otra vez», remarcan tras lo que reiteran que UPN, «en ningún caso», va a participar.
Exigencias del PSN
Por su parte, la portavoz del grupo municipal del PSN, Marina Curiel, ha exigido que el citado plan «incorpore medidas estrictas contra los discursos de odio y mayor protección a las víctimas con un reconocimiento expreso de las víctimas del terrorismo».
Tras participar en una reunión de la comisión de seguimiento del mismo, Curiel ha destacado que su formación impulsa esa iniciativa porque la considera «imprescindible para combatir la polarización y fortalecer la convivencia en la ciudad», pero ha asegurado que «tristemente este verano se ha podido ver que la polarización, los discursos de odio y la violencia política siguen teniendo espacio en nuestra sociedad», lo que, a su juicio, evidencia que trabajar por la convivencia «es hoy más necesario que nunca».
Tras remarcar que creen en este plan y quieren que salga adelante, ha apuntado que no quieren que «solamente cubra el expediente», sino que sea una herramienta que transforme la convivencia en Iruñea.
En cuanto al plan, ha indicado que su grupo ha presentado una propuesta formal para «incorporar una línea estratégica específica de reconocimiento, memoria y acompañamiento a las víctimas del terrorismo, especialmente de ETA, dotada de objetivos y actuaciones concretas».
Entre ellas, plantean la catalogación y protección de los espacios de memoria del municipio, así como «garantías firmes frente al enaltecimiento del terrorismo en el espacio público».
«No aceptamos que las víctimas aparezcan de pasada en un Plan de Convivencia», ha sostenido Curiel, incidiendo en que este reconocimiento no puede quedar diluido en declaraciones genéricas.
Como su segundo gran eje ha citado el refuerzo de la gobernanza del plan y en esa línea ha reclamado la creación de una mesa específica de trabajo integrada por personas expertas y asociaciones de referencia en derechos humanos y memoria.
Para el PSN también es imprescindible la participación formal del Gobierno de Nafarroa para garantizar la coordinación con el II Plan Estratégico de Convivencia del Ejecutivo del herrialde.
«Si no sabemos quién tiene que hacer qué, cuándo y cómo vamos a evaluar los resultados, estaremos ante un documento meramente declarativo», ha apuntado.
Ligado a la negociación presupuestaria
Curiel ha reconocido que van con retraso y que les hubiera gustado que se aprobara antes, pero ha asegurado que «todavía hay tiempo».
Al respecto ha comentado que su exigencia está «muy ligada» a la negociación presupuestaria que comenzará con el curso político. «Antes de cerrar una posible negociación presupuestaria, debe estar cerrado», ha afirmado.
Cuestionada por la respuesta de EH Bildu, ha manifestado que hay una «escucha activa, ningún tipo de conflicto», por lo que entienden que comparte lo que han trasladado, en línea con lo aprobado por el Gobierno de Nafarroa. Por ello, ha concluido opinando que entienden que «no va a haber ningún tipo de problema».

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