Un vistazo nada nostálgico al pasado violento en EHU
Pello Salaburu, Eva Ferreira y Joxerramon Bengoetxea: tres rectores de Euskal Herriko Unibertsitatea han mirado al pasado, y también algo al presente, de las violencias que han impregnado la trayectoria del centro. Con más coincidencias que discrepancias y desde luego sin nostalgia.

La peculiar mesa redonda ha tenido lugar en el marco de un curso de verano de EHU sobre ‘Violencia contra la universidad’ en el que se abordan diferentes situaciones históricas, desde los ataques franquistas a atentados de ETA pasando por los ‘años de plomo’ en Italia. Como contertulios, tres rectores; el actual, Joxerramon Bengoetxea; la anterior, Eva Ferreira; y Pello Salaburu, que lo fue entre 1996 y 2000) junto a la profesora Virginia López de Maturan como moderadora.
Tres rectores bien diversos ideológicamente pero con una coincidencia básica en rechazar aquel pasado cargado de episodios terribles y en saludar que las cosas hayan cambiado. Y también con algún apunte autocrítico, concretamente de Salaburu al señalar que «creo que podía haber hecho más sobre la tortura porque había muchos estudiantes [víctimas], pero aquello me superaba».
Puestos a hablar de violencia política, lógicamente era él quien más tenía que decir por la época que le tocó. «La violencia estaba muy presente. Entre 1980 y 2000 hubo cinco profesores asesinados [Ernest Lluch, José María Lidón…] La violencia era diaria, permanente, a flor de piel. Violencia en contra del sistema, de la institución, que tenía detrás una ideología totalitaria, y que se combinaba con detenciones de profesores y estudiantes, con torturas… Lo de hoy no tiene nada que ver con aquellos tiempos».
Ha contado anécdotas ilustrativas de todo tipo. Cuando se aprobaron los estatutos, «robaron una urna, llenaron todo de basura…» En las reuniones de los martes «teníamos un teléfono del que estábamos pendientes... y siempre sonaba». Ha apuntado que «la Policía no quería entrar en la universidad» y ha contado que él mismo fue a borrar una pintada en su contra porque nadie quería hacerlo.
Antes, «a los dos días de estar en el despacho se presentaron unas personas con corbata que me pusieron una cinta en la televisión con las normas de seguridad que tenía que seguir. Esa fue mi entrada en la Universidad». En resumen, «me resulta muy difícil elegir una escena; algunas eran muy fuertes y otras fuertes».
Ferreira fue rectora desde 2021, cuando ETA ya estaba disuelta y las FSE ya no torturaban, pero estuvo implicada desde 1988 en Gesto por la Paz. Ha lamentado que en EHU «no hemos sido la vanguardia, solo hemos ido al alimón con una masa crítica que nos ha llevado por el buen camino». Según su testimonio, a la vez queja, durante muchos años «hubo un cordón enfermizo, que no sanitario; no se hablaba de algunas cosas porque se decía que eran políticas, no académicas».
Considera Ferreira que a día hoy aún queda huella de aquello: «Creo que todavía tenemos un decalaje de aquella falta de empatía y seguimos cada uno en nuestro lote».
Sabino Ormazabal
El diagnóstico de Bengoetxea sobre cómo enfrentó EHU aquellas violencias es más positivo. Considera que la universidad «fue un espacio de resistencia», frente a ETA pero también «frente a las vulneraciones de derechos por parte del Estado o frente al Derecho Penal del Enemigo». Lo ha representado en el recientemente fallecido Sabino Ormazabal, de quien ha alabado que «para él la no-violencia implicaba coherencia y también memoria, reconocimiento y autocrítica».
Al actual rector le toca mirar más al futuro que al pasado, por su función. Ha considerado que no hay que olvidar «nada» de lo ocurrido y que hay que afrontar este tema desde «tres H: Honestidad, humanidad y humildad». Ha puesto sobre la mesa que en la actualidad aún sigue habiendo «actos intimidatorios», aunque se consideren de baja intensidad, residuales o esporádicos. Y ha explicado que están trabajando un protocolo llamado Begirune contra todo tipo de hostigamientos.

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