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Entrevue
Salman Rushdie
Escritor

«Tengo dudas sobre la utilidad de la literatura»

Desde el punto de vista literario es uno de los escritores más influyentes del último medio siglo, como icono de resistencia frente al integrismo y la barbarie su prestigio se antoja incluso superior, mal que le pese a él mismo. Tras su libro de memorias ‘Cuchillo’, publica ‘La penúltima hora’.

El escritor Salman Rushdie. (Rachel Eliza GRIFFITHS)

El periplo vital de Salman Rushdie desde que fue sentenciado por el régimen de los ayatolás mediante la promulgación de una fatua tras la publicación de ‘Los versos satánicos’ en 1988 ha venido oscureciendo su valía como escritor. Él es consciente de eso, por eso, cuando protagoniza un encuentro ante los medios de comunicación (como el que tuvo lugar este jueves para presentar el lanzamiento en castellano de ‘La penúltima hora’), el escritor se muestra lacónico cuando se le inquiere sobre la actualidad política y mucho más locuaz al hablar de literatura.

Sobre todo porque en su anterior novela, ‘Cuchillo’, escrita a modo de memorias tras el ataque sufrido en 2022 por un fanático islamista, ya dijo todo lo que tenía que decir sobre este asunto. No obstante, al hilo de la ola de protestas cívicas que han tenido lugar en Irán a lo largo de los últimos años, parece obligado preguntarle si ve cercano el fin del régimen que puso precio a su vida: «Sinceramente, no lo sé, no puedo profetizar nada al respecto. De hecho, soy muy mal profeta. Bastantes disgustos me han dado los profetas a lo largo de mi vida como para aventurarme yo a serlo». Estas palabras, pronunciadas con semblante serio, están teñidas, sin embargo, de ese oscuro sentido del humor del que siempre ha hecho gala Salman Rushdie. La muerte es un tema recurrente en su literatura y en los cinco relatos que componen ‘La penúltima hora’ vuelve a estar muy presente.

El último acto

«Voy a cumplir 79 años –comenta Rushdie–, como tal es normal que piense en la muerte, sin embargo tiendo a hacerlo de manera positiva. En este libro el tema principal no es la muerte. Más bien lo que me interesaba era escribir sobre cómo afrontan los artistas el último acto de la obra de sus vidas. Realmente es algo impredecible, hay quien llega a esos momentos pleno de ira vislumbrando su fin y quien lo afronta con serenidad. Yo espero sentir ambas cosas».

«Si ahora mismo estamos inmersos en una de esas fases donde todo ha cambiado para mal, es fácil pensar que vendrán tiempos donde las cosas cambiarán para bien»

Pese a su proverbial optimismo, el novelista es consciente de que vivimos tiempos inciertos. De hecho, ‘El viejo de la piazza’, el último de los relatos que integran ‘La penúltima hora’, concluye con una frase lapidaria: «Nuestras palabras nos fallan». Preguntado al respecto, el escritor cree que «vivimos tiempos de polarización hasta el punto de que resulta imposible entenderse aún hablando el mismo idioma. La comunicación está colapsando y eso me preocupa mucho. En ese sentido, esa frase que cierra el libro es como una advertencia». Cuando se le pide un adjetivo para definir estos tiempos convulsos, sobre todo en EEUU, país en el que reside desde hace más de dos décadas, Salman Rushdie comenta: «Son tiempo oscuros y no solo para EEUU, sino que lo que vivimos aquí se está convirtiendo en un momento oscuro para el resto del mundo. El caso es que los años 60 y 70 del siglo pasado también fueron tiempos convulsos, pero siento que había más esperanza de que la situación, finalmente, se revirtiera. Al final las sociedades evolucionan por fases y si ahora mismo estamos inmersos en una de esas fases donde todo ha cambiado para mal, es fácil pensar que vendrán tiempos donde las cosas cambiarán para bien».

Portada de ‘La penúltima hora’ de Salman Rushdie.

Pero, ¿qué papel juega (o debería jugar) la literatura en esos procesos de cambio? «Tengo dudas sobre la utilidad de la literatura. Obviamente una novela no propicia un cambio de régimen ni consigue que caigan los tiranos. Al final tú como escritor lo que deseas es construir un pequeño universo para que el lector se sienta a gusto habitándolo. En todo caso, si la literatura tuviera un fin yo diría que ese fin sería la comprensión de la naturaleza humana».

Orígenes e identidad

‘La penúltima hora’ es un libro cuyos relatos transitan por los tres territorios que han marcado el periplo vital de Salman Rushdie: India, Gran Bretaña y EEUU. «Esta obra no responde a un plan preestablecido, sino que surgió un poco de casualidad. Escribí una historia, ‘Finado’, y cuando la acabé me dí cuenta de que era muy breve para ser considerada una novela corta, así que decidí escribir otras cuatro historias más o menos de esa misma extensión y fue así como surgió esta obra». El escritor quiso reivindicar el relato breve, un formato que llevaba años sin cultivar: «No estoy de acuerdo con quienes dicen que las historias cortas apenas permiten profundizar en unos personajes o una reaildad. ‘La metamorfosis’ o ‘La muerte en Venecia’ son dos historias breves que atesoran una complejidad y una profundidad superior a la de muchas novelas, como también cualquier cuento de Borges. De hecho, el relato ‘Oklahoma’ es el texto más borgiano que he escrito nunca, es un cuento inacabado, lo que se me antojaba una metáfora perfecta de lo que son nuestras vidas: relatos inacabados».

«‘Oklahoma’ es el texto más borgiano que he escrito nunca, es un cuento inacabado, lo que se me antojaba una metáfora perfecta de lo que son nuestras vidas: relatos inacabados»

Este libro de relatos representa también una vuelta a sus orígenes, no solo por el hecho de regresar al cuento como forma literaria sino también por recuperar personajes y escenarios de sus primeras novelas como ‘Hijos de la medianoche’, algunos de cuyos protagonistas aparecen en el relato titulado ‘La intérprete de Kahani’: «El concepto de hogar es importante en mi obra, pero para mí, que he vivido en tres lugares distintos, es un concepto en plural: más que un hogar yo he tenido hogares y eso, a su vez, me ha posibilitado tener una identidad múltiple que es algo que me define no solo a mí sino a otra muchas personas, pues vivimos en la época de las migraciones y la globalización. Pero una cosa es tu identidad y otra tus raíces. De hecho, cada vez que voy a Mumbai, a las dos noches de estar allí comienzo a soñar en indi o en parsi».

En cierto modo, Rushdie atesora la experiencia del desterrado, algo que le aproxima a otros ilustres creadores como Francisco de Goya, el cual aparece como personaje en otro de los relatos de ‘La penúltima hora’: «Goya fue alguien que se alejó de los ambientes cortesanos huyendo de la deriva absolutista que comenzó a darse en los centros de poder. Creo que esa circunstancia confiere a su figura una veta muy contemporánea». Porque al final, como el propio escritor reconoció ante los periodistas, la voluntad de todo escritor o artista es justamente esa, la de trascender, la de pasar a la posteridad: «Es algo que todos ambicionamos, por eso a mí me gusta pensar que escribo no solo para e lector del hoy sino para el del mañana».