Gasen Varela
Miembro de Auzolan

Abertzales, independencia, libertad y empleo

Quien se queda sin empleo, o no logra tener uno, fracasa en la sociedad neoliberal de la competitividad; se hace a sí mismo o misma responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En el régimen neoliberal de la autoexplotación un@ dirige la culpa hacía sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.

Las consecuencias del modelo neoliberal que apuesta por el trabajo enajenado son las siguientes: según las cifras publicadas por la Agencia Tributaria del estado español en el presente mes de noviembre del 2014, un tercio de los asalariados (34%), unas 5,7 millones de personas son seiscientoeuristas. Cobran el equivalente al Salario Mínimo Interprofesional. Y 2.100.000 personas cobran entorno a 1.000euros . Es decir, el 46,4% de los asalariados totales en el estado español cobran menos de 1.000 euros/mes.

En el País Vasco se estima en 138.000 el número de hogares (360.000 personas) que se encuentran en la exclusión social en el año 2013. Entre ellos, es primordial ofrecer una atención de urgencia a los 46.000 hogares (113.000 personas) que están en una situación de exclusión social severa. ( Informe Fundación Foessa Octubre 2014). 16.000 niños y niñas vascas podrían estar en una situación que se denomina como  pobreza infantil  ( Ararteko marzo 2013). Según este informe el 26 por ciento de las familias en situación de pobreza no accede a las ayudas sociales al no cumplir alguno de los requisitos, y el 43 por ciento no puede superar la situación de pobreza porque las ayudas son insuficientes. Hay que recordar que son las rentas del trabajo las que financian mayoritariamente las estructuras e instituciones en el estado español.

El sistema económico actual crea trabajadores y trabajadoras esclavos, y son los propios esclavos quienes financian este sistema de dominación.

¿Con éstos antecedentes, debemos de seguir reclamando e impulsando políticas que tengan el objetivo del empleo, que entre otras consecuencias es un camino que genera dependencia y sumisión? ¿Un actor político que se considere abertzale, que quiere la libertad para su pueblo, puede seguir proponiendo la creación de empleo como el camino para salir de la actual crisis sistémica?

En latín «laborare » significa tanto como «sufrir una pesada carga» y se refiere, en síntesis, a los padecimientos y vejaciones de los esclavos. Las palabras románicas «travail», «trabajo», etc., se derivan del latín «tripalium», una especie de yugo que se empleaba para la tortura y castigo de esclavos u otras personas privadas de libertad. En la expresión «el yugo del trabajo» aún resuena ese origen. «Trabajo», por lo tanto, no es ni en su origen etimológico un sinónimo de actividad humana autónoma, sino que se remite a un triste destino social. Es la actividad de los que han perdido su libertad.

“¿En que consiste, pues, la enajenación del trabajo? Ante todo, en que el trabajo es algo exterior al trabajador, es decir, algo que no forma parte de su esencia; en que el trabajador, por tanto, no se afirma en su trabajo, sino que se niega en él, no se siente feliz, sino desgraciado, no desarrolla al trabajar sus libres energías físicas y espirituales, sino que, por el contrario, mortifica su cuerpo y arruina su espíritu” (K.Marx).

 
ero el trabajo en el capitalismo está completamente enajenado. Le pertenece a otro. Este trabajo humano genera un producto que se vuelve en contra del trabajador, se independiza y se le vuelve hostil.

Trabajar, está claro que hay que trabajar. Para satisfacer nuestras necesidades básicas tendremos que hacerlo desde otro modelo de desarrollo comunitario, que en Euskal Herria ya tuvimos, el auzo-lan (trabajo comunitario), y que tendremos que adaptar al siglo XXI.

Los próximos 27, 28 y 29 de Noviembre debatiremos sobre estas cuestiones y sus alternativas en los IV Encuentros Auzolan que tendrán lugar en Garaio (Ozaeta-Araba).

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