Izaro Gorostidi, Igor Ahedo, Andere Ormazabal*

Agur eta ohore, Letamendia jauna

Cuando todavía tenemos el corazón encogido por la partida del catedrático de EHU Ramón Zallo, nos toca despedir a otro gran amigo y compañero, como ha sido Pako Letamendia. En su caso, jamás pudo ser oficialmente catedrático de Ciencia Política, ya que un puño en alto y un «Gora Euskadi Askatuta» en el Congreso de los Diputados de Madrid pesaron más que su condición de consolidado y reconocido investigador, autor de cerca de cuarenta obras sobre ciencia política e historia. Entre ellas destacan "El hilo invisible: identidades políticas e ideologías" y su opus magnum, "Cultura política en Occidente. Arte, religión y ciencia", una ambiciosa obra en cuatro volúmenes sobre la historia política de la civilización occidental. Quedamos a la espera de que pueda ver la luz su quinto y último volumen.

Hasta este pasado fin de semana, era el único diputado vivo que votó no a la Constitución de 1978. Entre 1977 y 1979, bajo las siglas de Euskadiko Ezkerra, y entre 1979 y 1982 con Herri Batasuna, defendió en las Cortes la voz soberanista e izquierdista de este país. Participó activamente en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas durante la elaboración de la Constitución española. En una entrevista en 2018, afirmaba que volvería a votar no, al considerar que aquella Constitución era «un sucedáneo de democracia». 

Para la historia de la llamada Transición, quedarán sus intervenciones en el Congreso. Estaba especialmente orgulloso de que Manuel Fraga le calificara como «portavoz de los gitanos, los quinquis y las prostitutas». «Si consiguiera serlo, ello me honraría», respondió. Llevó el debate sobre la autodeterminación al hemiciclo con una claridad que sigue resonando: «No traigo esta reivindicación con ánimo provocador, sino porque es un anhelo presente en la calle y en el pueblo vasco, que debe abordarse y resolverse en este momento histórico. La mejor solución no es esconder la cabeza como un avestruz, sino darle un tratamiento constitucional». Y habló de la paz como pocos lo han hecho: «Quien cree, como yo, que el fin de la opresión, tanto social como nacional, es necesario, cree profundamente en la paz, porque cree en la desaparición de las causas que la impiden». 

Pako fue un claro representante de la generación de mujeres y hombres nacidos en la dura posguerra de este país, que decidió no resignarse al gris conformismo franquista heredado de sus mayores. Se rebelaron, se organizaron y protagonizaron una de las resistencias más eficaces −y quizá menos reconocidas− del siglo XX: la lucha antifranquista. 

En “Memoria del antifranquismo en el País Vasco. Por qué lo hicimos (1966-1976)”, Pedro Ibarra relata cómo fundaron en Bilbao un despacho de abogados laboralistas por el que pasaron cientos de presos políticos. Más que un simple servicio jurídico, aquel despacho fue un espacio de compromiso colectivo y de apoyo constante a un movimiento obrero. En sus páginas finales se recoge una lista de cerca de 4.000 vizcainos y vizcainas que formaron parte de la causa antifranquista. 

En ese contexto, también participaron en el juicio del Proceso de Burgos. Pako fue el abogado defensor más joven, encargado de la defensa de Itziar Aizpurua. 

En la universidad siempre destacó por su profundo amor a la docencia, que ejerció con un compromiso y una pasión admirables. A lo largo de su trayectoria como profesor universitario, se mostró siempre entusiasmado con el nivel y la calidad académica de los grupos de estudiantes con los que trabajó. Supo transmitir la importancia de despertar el deseo de aprender, de cultivar la curiosidad investigadora y de sembrar, con constancia, la semilla del pensamiento crítico en el trabajo académico. Su legado permanece en quienes tuvimos la fortuna de aprender a su lado. 

Para nosotras ha sido un privilegio compartir tiempo con él: aprender, luchar y reír juntas. Siempre estuvo guiado por un compromiso firme con la construcción de Euskal Herria y con la aspiración de un mundo más justo y mejor. Hoy sentimos su ausencia con tristeza, pero también es un momento para recoger el testigo de su compromiso y de su militancia y mirar hacia el futuro con la fuerza de su ejemplo. 

Ortzi, amigo, te has ido, pero tu apuesta por unir conocimiento y compromiso político −convencido de que solo desde el saber se puede transformar la realidad− permanecerá siempre en nosotras. 

*Firmantes: Izaro Gorostidi, Igor Ahedo, Andere Ormazabal, Jon Azkune, Jone Martinez Palacios, Imanol Telleria, Asier Blas, Jule Goikoetxea, Mario Zubiaga eta Iñaki Barcena, compañeras y Compañeros del Departamento de Ciencia Política de la EHU.

Recherche