Athletic Club de Bilbao, ¿Sociedad Anónima Deportiva?
Para algunos, la paz social se puede acabar convirtiendo en realidad únicamente bajo la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva, llevada por la ceguera de unos y la necedad de otros
Gurea Athletic, arima euskalduna, herritik sortu zuelako. Nuestro Athletic en el corazón, pero es más que un sentimiento. Es un club, ahora de fútbol. En otro tiempo tenía otras secciones, como el FC Barcelona. Como el Bayern, una rareza en lo organizativo. Los socios, aparentemente, han decidido, o no han pensado, tras la fundación de Lezama, hace ya 50 años, no tener más que deporte ligado al balón, que hoy sería imposible plantear siquiera, si no tuviera a los socios como propietarios. Si el Barça dejara de ser de sus socios, todas las secciones deportivas desaparecerían. Pero hablamos del Athletic, y del fútbol. Al final se puede filosofar mucho, pero no diré que depende de que entre o no la pelota en la portería rival. Depende de la buena salud interna.
De un tiempo a esta parte, y hablo como alguien que fue socio durante 13 años, entre 1995 y 2007, en el viejo San Mamés, entrada 24, tribuna principal baja, pareciera que hay bandos irreconciliables. Recuerdo las elecciones entre Arrate y Lertxundi de 1994, teniendo más espacio en los medios que las elecciones europeas. Pero después de ellas todos éramos Athletic. Pareciera que esa noción ha cambiado. Recientemente, incluso en tiempos de pandemia, donde la piña debiera convocarnos a todos en la permanencia y pervivencia de nuestro querido club, veterano, pero siempre joven, se impone la idea de vencer a la directiva y la junta, en asamblea de socios compromisarios. En una entrevista le insinuaron que si se hacía el harakiri no presentándose a la reelección, la gestión y las cuentas serían aprobadas. Pues fue que no. Porque la derrota de Elizegi era más importante. ¿Para derribar su presidencia y junta? ¿Por venganza de los anteriores? ¿Del derrotado en las urnas? No es serio.
Sirva para futuras elecciones, si es que sigue habiendo. Si uno gana por un porcentaje pequeño, con foto finnish, con su victoria, tiene una derrota. Porque los perdedores no serán sino oposición interna, que mediante los socios compromisarios, tratarán de influir y dominar la asamblea del Athletic. ¿Para qué ganar un día, para perder durante los siguientes cuatro años? Pues es que, además, se pone en riesgo al club, cuando se pone en entredicho los difíciles acuerdos que se han tenido que tomar. Otros clubes, como el citado F.C. Barcelona, están en serio riesgo financiero. El Athletic tiene salud financiera, siquiera por comparación. Pero no puede perderse la perspectiva de que si las cosas vienen mal dadas, puedan obligar al Athletic a ser sociedad anónima deportiva. Y es que, además, tal vez, incluso sería deseable para un sector de la masa social. Quizás, incluso, desean con todas sus fuerzas el advenimiento de la nueva era, donde no haya socios, sino abonados. Y los propietarios sean accionistas.
A veces se hace mal uso del poder que se tiene. No necesariamente los compromisarios deben ser algo malo. Es una noción que si funciona en base al mandato imperativo, no debe fallar, pues implica a toda la masa social. Pero un mal uso de un poder es dejación de una alta responsabilidad. Si se busca hacer daño, no a una junta, sino al club, poniendo palos en las ruedas de continuo, dejando la presidencia y junta a un bando, y la asamblea y los compromisarios a otro, y da igual cual, porque sería intercambiable, cual juego de espejos, pueden darse cuenta de que llegue el día de que los propietarios sean accionistas, donde las asambleas sean pegotes donde quien tenga el 51% o más del accionariado, haga y deshaga. Siendo meros conversatorios, después de la dación de cuentas. Mecánicamente aprobadas todas las propuestas. Una asamblea bien funcionante debe ser condicionante, tal vez, de algunos aspectos, pero no un freno. No una rémora. Y la junta debe trabajar para ello. Pero aquello de dos no se pelean si uno no quiere es falso. Los linchamientos existen. Y debe cambiar el concepto, para ambos. Superar las trincheras, coser heridas. Unas elecciones de unidad, o puede que sean las últimas. Para algunos, la paz social se puede acabar convirtiendo en realidad únicamente bajo la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva, llevada por la ceguera de unos y la necedad de otros. Bajo la coartada económica, tal vez, con la tranquilidad de superar el esquema de parálisis actual. Pero no será algo caído del cielo. Se lo habrán ganado todos los que habéis contribuido para que así sea. No es tarde. Aún hay tiempo de rectificar. Pero el tic tac del reloj avanza. Y el tiempo no perdona. El futuro del Athletic está en vuestras manos. ¿Queréis ser socios o accionistas? Pues obrad en consecuencia. Este es el mensaje que quiero transmitir, desde la distancia orgánica, pero siempre, eso ante todo, beti, nola ez, beti, Athletic. Gora Bilbao, Gora Bizkaia, Aupa Athletic.