Manu Azkarate

Carta abierta a la familia y allegados de Iñigo Cabacas

Me dirijo a vosotros, aun sin conoceros, por medio de esta carta abierta que pretende ser, ante todo, un reconocimiento ante vuestra constancia en la lucha por la justicia y la exigencia de responsabilidades ante el crimen de Íñigo. Y un agradecimiento por vuestro ejemplo de entereza y dignidad, a pesar del empeño puesto desde autoridades gubernamentales y policiales para silenciaros, utilizando desde la desinformación hasta la mentira, pasando por el intento de comprar voluntades. Han pasado ya algunos años, pero vaya hoy también, desde este pequeño pueblo de Gipuzkoa, mi apoyo y solidaridad ante unas víctimas no reconocidas por ningún estamento oficial.

Venía a cuento esta pequeña reflexión tras el implacable bombardeo al que hemos sido sometidos estos días con las supuestas listas «indecentes» de EH Bildu. Y aunque no me sorprenda, duele, duele hasta reventar la hipocresía de todos los Urkullu, Zupiria y tantos jelkides que se dedican un día sí y otro también a hablarnos de «ética», a pedir cuentas a los demás, a la vez que son capaces de engrosar en sus listas electorales a personas como Gervasio Gabirondo (presente en la candidatura para la alcaldía de Zarautz por el PNV), máximo responsable policial durante la instrucción del caso Íñigo Cabacas y el mismo que negó que ellos lo mataran de un pelotazo, hasta que las evidencias de la autopsia le obligaron a recular. Gervasio Gabirondo, el negacionista de las torturas dentro de la Ertzaintza y que, por si fuera poco, siguió reclamando la permanencia de las pelotas de goma. ¿Cabe más violencia aún?

Gervasio Gabirondo, que nunca fue detenido, ni torturado ni encarcelado, goza de una jubilación tranquila. Mientras, los que lo sostienen, tan escandalizados por las listas de EH Bildu, ¿no tienen nada que decir? ¿Van a permanecer callados? Resulta que las otras listas son «indecentes», son una «provocación», ¿pero la del PNV no?

Esta vez no nos dirán que han «revictimizado» a nadie. No lo dirán porque para ellos ni siquiera hubo víctimas. Nos dirán que Gervasio Gabirondo no es culpable de nada, igual que nos lo decían en el Parlamento español el otro día al tratar sobre el ascenso del mando de la Guardia Civil Arturo Espejo, el responsable de las torturas y muerte de Zabalza. Ya se sabe, no son culpables porque nunca fueron condenados, porque nadie se autoinvestiga para condenarse a sí mismo.

Termino por donde empecé. Al margen de Melitoniums, de relatos únicos desde la amnesia y el olvido, seguiremos luchando por la memoria real de nuestro pueblo, la memoria no desmemoriada. Y que nadie se despiste, campañas como esta no tratan únicamente de enfangar el terreno con fines electoralistas; lo que en esencia está en juego es la historia del relato. Del que nos quieren imponer, cada vez con más ahínco y al que cada vez se responde con más tibieza.

Seguiremos reivindicando sin complejos, pese a quien pese, un lugar para tantos y tantas víctimas de abusos policiales y crímenes silenciados, muchos de ellos con label vasco. Entre ellos el de Íñigo Cabacas.

Un abrazo y un beso a la familia Cabacas.

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