Cero en euskara: un fraude de ley
Estamos ante un fraude de ley. Llevamos estándolo desde antes de que yo naciera, y ya tengo hijas cursando educación primaria. He decidido escribir este artículo en castellano porque creo que lo tienen que entender no ya las personas que se han examinado en la antigua selectividad y han sacado un 0 (o un 2, que da un poco lo mismo) en el examen de euskara, sino sus padres y madres.
Estamos ante un fraude de ley, decía, y el fraude no es sacar un cero en el examen, el fraude es un examen que hasta ahora estaba diseñado para esconder el gran engaño que supone el modelo A. No había nacido yo, y ya tengo cierta edad, cuando se aprobaron los modelos lingüísticos en la Comunidad Autónoma Vasca. La ley decía, y sigue diciendo, que todas las personas, una vez acabada la educación obligatoria, serán capaces de hablar correctamente en ambos idiomas cooficiales. Estudien en el modelo D en Azpeitia o en el modelo A en Ortuella. Todas. Lo dice la ley, no yo. ¿No me crees? El artículo 66.2 de la Ley 17/2023 dice así: «Esta ley aboga por una educación plurilingüe e intercultural, con el objetivo de promover una conciencia lingüística y cultural amplia y una motivación por una mejora continua en la competencia comunicativa. Asimismo, apuesta por hacer posible que todo el alumnado, independientemente del origen familiar, al acabar la enseñanza obligatoria tenga un conocimiento de las dos lenguas oficiales de la Comunidad Autónoma de País Vasco y tenga conocimientos, como mínimo, de una lengua extranjera».
Claro, esto es un chiste, todos sabemos que es mentira, todos sabemos que el modelo A no garantiza el conocimiento de las dos lenguas oficiales de la CAPV. Pero llevamos ya dos generaciones con este fraude de ley, así que... el autoengaño hay que mantenerlo, que no se mantiene solo. Por cierto, de aquel fraude, estos recursos de CCOO. Porque si todo el mundo sabe las dos lenguas oficiales, es evidente que todos los empleos públicos tienen que pedirlo. Simple.
La cuestión es que llevamos dos generaciones tapando las vergüenzas de ese fraude con un examen de euskara en el acceso a la universidad que es de chiste. Llevamos, digo, y no es cierto. Yo no estudié en la CAPV, yo estudié en Navarra. Y allí nadie tenía que justificar una mentira como la del modelo A, así que el examen de euskara de la selectividad, el que organizaba la UPNA, era un examen complejo, un examen de idiomas, un examen como todos los demás. Había preguntas de literatura, análisis de texto, análisis sintáctico. No era una farsa, no era una parodia. Había que estudiar. Y si no estudiabas... pues suspenso, claro. Porque «saber euskara» no es lo que necesitas para aprobar un examen. Igual que «estar vivo» no es suficiente para aprobar Biología, o saber contar para aprobar Matemáticas. Los exámenes no se hacen para demostrar que ya sabes algo, sino para demostrar que puedes responder a un examen, con unas características, una estructura y unos requisitos concretos. Pero bueno, esa es otra discusión pedagógica.
Si, como dicen, hasta ahora las notas eran mejores, no es porque se les diera mejor, o porque este año alguien haya decidido corregir los exámenes como correspondía. Sería porque hasta ahora todo esto era un mal chiste, un engaño colectivo, una parodia destinada a tapar un fraude de ley. Y si alguien ha decidido que una falta de ortografía o gramática penaliza en un examen de lengua... ha hecho lo correcto. Como penaliza en el examen de Lengua Castellana y Literatura, o en el examen de Inglés. O como penaliza, y debe penalizar, en un examen universitario, en un texto a presentar o en un Curriculum Vitae. Porque, ¡oh, sorpresa!, la ortografía, la gramática, la expresión escrita es algo fundamental en un examen. También si quieres estudiar una ingeniería, por cierto. Y lo es todavía más en un examen de un idioma. Repito: la escritura penaliza en el examen de castellano. Si hasta ahora se podía aprobar con un examen tipo test era porque había que tapar el fraude que supone el modelo A. No porque alguien se haya vuelto malvado este año.
Muchos hemos visto los vídeos en el que algunos de los agraciados con un cero se ponen a hablar frente a la cámara para intentar decirnos que no se merecen tal nota. Lo hacen sin poder encadenar tres palabras seguidas, sin coherencia gramatical, con fallos evidentes. Vamos, que lejos de conseguir lo que pretenden, convierten el cero en algo más que evidente. Y, todavía más importante, crean dudas sobre cuál es la nota real que deberían tener sus compañeros a los que les ha tocado otro tribunal.
Mientras tanto, miles de estudiantes terminan su educación secundaria sin saber hablar en una de las dos lenguas oficiales. Miles de estudiantes que siguen manteniendo un sistema educativo duplicado, que luego exigen oposiciones en los que saber los dos idiomas oficiales no sea considerado un mérito. Ahora lloran, protestan, se lamentan, creyendo que se ha cometido una «inyustisia» sin precedentes. «Aver hestudiau».