Patxi Zabaleta
Abogado

Ceuta y Melilla, dos ciudades del Rif

Causa extrañeza, vergüenza y asco que en la surrealista y sucia turbulencia política originada por la presencia en Ceuta de miles de migrantes desgraciados y desesperados, muchos de ellos menores edad, no se hable de las responsabilidades políticas de Franco, de la dictadura del franquismo africanista y de su cobarde y desastrosa descolonización del Norte de África. A Franco le preocupó el mantenerse en el poder y el enriquecerse, pero no le importaron ni las personas, ni los funcionarios, ni la lengua española. Fue Franco y la dictadura franquista la que, con su desastrosa descolonización del RIF y sus derrotas en Ifni y Sahara, originó la inviabilidad cívica y sociopolítica de los residuos coloniales que son Ceuta y Melilla. La problemática actual de las personas, que están en Ceuta −autóctonas e inmigradas−, no es la primera, ni hay razones para pensar que vaya a ser la última. El reducir esa problemática a las personas empadronadas en Ceuta y excluir de ella a los desesperados inmigrados es, pura y simplemente, contrario a los derecho humanos y criminal.

Franco no negoció, ni acordó la descolonización con los propios habitantes del Rif, que, sin embargo, habían sido quienes habían luchado contra el poder colonial español y habían infligido al Ejército español las derrotas y descalabros del Barranco del Lobo en 1909 y de Annual en 1921. En esa época constituyeron la República del Rif bajo la presidencia del bereber o amazigh Abdelkrim, obteniendo un notable reconocimiento internacional. La reacción militar española, realizada con ayuda francesa, utilizó armamento químico y gas mostaza durante la dictadura de Primo de Rivera de 1923 a 1930. 

Franco pactó y firmó personalmente la entrega del Rif a Mohamed V de Marruecos en la visita del este último a Madrid en 1956; quizá motivada por su visita personal, ya que nunca llegó a recibir visitas más que visitas de algunos otros dictadores iberoamericanos, de algunos sátrapas árabes y, además, de tres presidentes imperiales yanquis; y él mismo no salió más que a Hendaya y a Lisboa... los dos dictadores ibéricos tenían vértigo al avión y vergüenza torera ante las democracias. Franco no exigió a Mohamed V ni siquiera el mantenimiento de la lengua española, lo que originó el descalabro de esta lengua en la zona y el retorno forzoso de más 9.000 funcionarios de la estructura colonial. 

La entrega del Rif a Marruecos originó también otra sublevación de los bereberes rifeños contra el nuevo Estado marroquí en 1958 y 1959, la cual fue sofocada a base de bombardeos con bombas de fósforo en una acción militar protagonizada por el entonces príncipe y luego sultán Hassan II junto con el General Oufkir, más tarde condenado a muerte y ejecutado por orden de su propio mentor... El franquismo no movió un dedo en defensa de sus antiguos súbditos; ni siquiera a nivel de denuncias internacionales. El mismo incumplimiento y crueldad que ahora con los saharauis. 

Sin embargo, la realidad demográfica, social y económica del Rif no era solo cuestión de tribus belicosas y levantiscas, que es como se les califica en la historiografía dominante. La denominación de Rif era la habitual y predominante también en el caso de la metrópoli colonial, que fue España. Así, por ejemplo, se denominaba Minas del Rif a las minas de hierro, desde las que se llevaba mineral a los Altos Hornos de Sagunto... Allí quedaban en los años 70 en una de las playas de Melilla vestigios del cargadero marítimo de minerales... 

Ciertamente, el antecedente de la «Guerra de África» de los años 1859 y 1860 −en tiempos de Isabel II y Mohamed IV de Marruecos−, tuvo sus efectos. Aquellos hechos protagonizados por los militares «africanistas», cuya gesta principal, que fue la «Toma de Tetuán», que aún da nombre al norte de Madrid y se simboliza en los leones de las puertas del Congreso de los Diputados construidos, según se dice, con metal arrebatado a los moros. 

El hecho de no negociar con la República del Rif y entregarla a Marruecos fue una decisión personal del dictador Franco, porque tal decisión no se refería solamente al «protectorado» constituido en 1912, sino también, por ejemplo, a Tetuán, que había ejercido de capital de dicho protectorado. Los amazigh o bereberes atestiguan que había de por medio dinero... De hecho, en la paz de 1860 se impuso a Marruecos, además de la perdida de Tetuán, las cesiones de costas, playas y acantilados junto a los castillos históricos de Ceuta y Melilla y el pago de enormes cantidades de dinero, que enriquecieron a los gerifaltes de la dictadura. 

Algunos que tuvimos que hacer la mili en Melilla en la década de 1970 recordamos que, de vez en cuando, se cortaba el agua que venía del Rif, cuyo depósito estaba a los pies del Gurugú. En ambas ciudades se tuvieron que construir sendas instalaciones desalinizadoras. También recordamos que el puerto de Melilla, abierto hacia el Este, resultaba impracticable en ocasiones para las embarcaciones de cierto tamaño según el oleaje. Y que el campo de aviación, situado también a las faldas del Gurugú, solo podía acoger a helicópteros y pequeños aviones. a las que se denominaba el mosquitos. Ceuta no tiene más que un helipuerto, un puerto de mar con insuperables limitaciones, que por eso está vacío, y un abastecimiento basado en la desalinización del agua marina... 

Vox, el PP y compañía, en su aprovechamiento político indecente de la miseria y el drama humano, antes de abrir la boca y escupir alegatos contra los derechos humanos deberían reprobar la descolonización desastrosa de Franco, que originó la actual insostenible situación y el genocidio del pueblo del Rif. 

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