El alcalde Urtaran sigue con sus mentiras y contradicciones sobre la cruz de Olarizu (Kutzemendi)
Dice el alcalde: La construcción de la cruz fue sufragada por aportación popular de los vitorianos y vitorianas. Realidad: En "El Pensamiento Alavés", periódico de la época, durante varios días aparecen los nombres y apellidos de familias de la alta sociedad vitoriana, adictas al régimen, con el importe que cada una de ellas aportaba para costear la construcción de la cruz.
El gabinete Urtaran continúa en la elaboración del Catálogo de Protección de Elementos Menores con el fin de proteger la cruz de Olarizu por medio de su inclusión en dicho catálogo. El alcalde, a través de diversas intervenciones, hace una serie de aseveraciones que no se corresponden con la realidad.
Dice el alcalde: se acuerda por parte del Ayuntamiento la realización de un catálogo para la protección de elementos menores, que «forman parte de la historia y cultura de nuestro país» en las 63 entidades locales del municipio de Vitoria-Gasteiz, entre los que se encuentra la cruz de Olarizu.
Realidad: En el Plan de Memoria histórica que el mismo alcalde presentó al grupo creado en el Ayuntamiento en octubre de 2017, incluía la cruz de Olarizu como uno de los tres símbolos franquistas que permanecían en el municipio.
Dice el alcalde: La cruz es un monumento exclusivamente religioso. Realidad: Entre los años 1936 y 1978 la Jerarquía Católica apoyo la dictadura franquista impuesta por las armas. Durante esos años, la iglesia fue una institución franquista (texto que figura en la placa colocada por el Ayuntamiento e inaugurada por el alcalde hace cinco años junto a la dehesa de Olarizu).
Dice el alcalde: La cruz fue erigida para conmemorar la Santa Misión que se celebró en Vitoria en noviembre de 1951. Realidad: ¿Qué fue la Santa Misión? La Iglesia católica, fiel aliada a la dictadura de Franco, desplegó toda serie de estrategias en todo el estado para recristianizar a las clases populares, como una medida para construir la nueva sociedad y el nuevo estado franquista.
Dice el alcalde: La construcción de la cruz fue sufragada por aportación popular de los vitorianos y vitorianas. Realidad: En "El Pensamiento Alavés", periódico de la época, durante varios días aparecen los nombres y apellidos de familias de la alta sociedad vitoriana, adictas al régimen, con el importe que cada una de ellas aportaba para costear la construcción de la cruz.
Dice el alcalde: Tres vitorianos: Emilio Apraiz, Luis Saez de Olazagoitia y Gerardo López de Guereñu, fueron los promotores para la edificación de la cruz. Realidad: Dos de las máximas autoridades y organizadores de la Santa Misión contactan con los tres vitorianos a los que proponen figurar como promotores para la construcción de la cruz.
Dice el alcalde: La cruz forma parte de nuestra cultura y de nuestra historia. Realidad: Dos días antes de la construcción, estando ya colocados los andamios para ayudar a la misma, Luis Martin Ballestero (Gobernador Civil de la provincia) comunica a Emilio Apraiz el verdadero sentido de la cruz y le impone lo siguiente: «que en esta monumental cruz y en su basamento de piedra, deberán grabarse los nombres de los sacerdotes alaveses. Mártires de nuestra cruzada, que dieron su vida por Dios y por España».
Se origina una fuerte discusión entre ambos y la cruz se construyó por Juan Cortazar de Construcciones Otxandi.
Los tres «promotores» desaparecieron de la escena, excepto el arquitecto Emilio Apraiz que fue obligado a supervisar la cruz hasta el final (fuente: "Gaceta Municipal").