El Gobierno de María Chivite no cree en el Medio Ambiente
No hay que ser muy perspicaz para saber que el Medio Ambiente no es el fuerte del PSN, por mucho marketing que nos vendan, por mucho que promuevan un ente de participación ciudadana para proteger el Medio Ambiente, todas sabemos que no es su fuerte. Tampoco Geroa Bai (el PNV en concreto) dentro del Gobierno dirigido por Chivite parece que tenga muy claras cuáles han de ser las medidas estratégicas para luchar contra el evidente Cambio Climático, y la sostenibilidad de la vida. Solo basta con hacer una retrospectiva de este 2025 a punto de terminar para ver otro año más sin avances significativos para la mejora del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático en Navarra. Más bien podríamos hablar de retrocesos.
Es verdad que en el último mes la Asamblea Ciudadana Navarra contra el cambio climático, promovida por el Gobierno obligado por la Ley Foral de Cambio Climático y Transición Energética, presentó su informe en el Parlamento. La cuestión es, ¿se hará algún caso a las medidas que propone este grupo de la ciudadanía tras asesorarse con personas expertas? Mucho nos tememos que no.
No hay más que detenerse en la última alianza del PSN con la derecha en pleno, UPN y PP. Nada menos que de la mano para aprobar una ley que lejos de frenar la proliferación de plantas de biometanización en Navarra lo que hace es asegurarse que al menos las más «macro», las que aseguren el tratamiento y transporte de miles y miles de toneladas de residuos animales y otros, salgan adelante. Esta ley del bipartidismo, permitirá la implantación de varias de estas industrias depredadoras del medio ambiente en nuestro territorio; en algunos casos, incluso en espacios muy cercanos a núcleos urbanos. Con ello se estará favoreciendo un gran consumo de agua, energía eléctrica, gasoil, además de la contaminación del suelo y las aguas locales. Aparte del necesario flujo de camiones para «alimentarlas», dado que en las inmediaciones no se producen suficientes residuos (por no llamarlos de otra forma) para hacerlas rentables.
Otro aspecto que preocupa a la Asamblea es el de movilidad sostenible. Que sí que puede mejorar con el aumento de kilómetros de carril bici en la comarca de Pamplona. Sin embargo, el empeoramiento del servicio de las villavesas en el último año (y de las condiciones de trabajo de sus empleados, así como el estado de sus vehículos; pero eso es otra historia) no ha favorecido su utilización. Los y las usuarias tenemos que resignarnos a ir como ganado en horas punta y a contar con una frecuencia que claramente ha empeorado. Y ninguna administración pública hace nada al respecto a pesar del visible descontento que esta situación provoca. Por supuesto, tampoco se ha intentado mejorar el transporte autonómico, que difícilmente satisface las necesidades de quienes deben trasladarse a diario a sus centros de trabajo, sanitario o educación, en otras poblaciones. Es evidente que desde hace dos legislaturas se han eliminado rutas y frecuencias para unir las distintas comarcas con sus cabeceras de zona, así como con los grandes centros urbanos.
La Asamblea también propone la regulación de explotaciones y macrogranjas, mientras que recientemente el departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente aprobó la declaración de impacto ambiental de la macrogranja de Caparroso para ampliar el censo de ganado y la adecuación de las instalaciones sin tener que ampliarlas. Censo que la empresa ha aumentado por encima de lo concedido legalmente. En paralelo, dos responsables de la macrogranja han sido sancionados por delito ambiental tras ocasionar un vertido descontrolado de digestato que llegó a afectar a zonas naturales protegidas, una de ellas convirtiéndola en un «agujero negro».
Un año más se han incumplido los plazos y obligaciones emanadas de la LFCCTE, sin presupuestos, por ejemplo, para los refugios climáticos que habría que ir poniendo en marcha.
Habría muchas más cosas que comentar al respecto, pero, en definitiva, lo que podemos ver es que el Gobierno de Navarra, no invierte en futuro, en protegernos de los impactos del cambio climático. Más bien las inversiones de verdad van a aumentar su impacto, incrementando emisiones: con el TAV, con el canal de Navarra, subvenciones a compañías aéreas para aumentar aún más sus gases contaminantes, las ya nombradas «macroplantas de biometanización», Mina Muga, etc., trasluciendo el poco interés que tiene por estos temas.
Eso sí, destinamos 3 millones de euros en los presupuestos de Navarra de 2026 que contengan la palabra descarbonización y así podemos sacar la bandera de economía circular, sostenibilidad, kilómetro 0, y todos los clichés que ya hemos asociado a la preocupante situación que nos está generando el cambio climático.
Aunque, como nos recuerda la Asamblea, la lucha contra el cambio climático, lejos de ser una ocurrencia de hippies trasnochados, es algo que nos afecta a todas/os. Los impactos son visibles en la salud física y mental, en el aire y el agua que consumimos; en el desarrollo de posibles nuevos sectores económicos de economía circular (de la de verdad); en el cumplimiento de los derechos humanos, de la lucha contra la desigualdad (en la que vamos para atrás en los últimos años) y, en definitiva, en el bienestar humano, animal y del planeta.
Señora Chivite, señor Aierdi, creerse el Cambio Climático podría llevarnos a ahorrar en gastos: sanitario, de limpieza de tierras, de tratamiento de aguas, de accidentes en la carretera, de coste energético, de precariedad laboral, de deslocalización de empresas... Pero por alguna razón que se nos escapa, el Gobierno de Navarra no lo ve así.
Así que parece que va a hacer falta que la ciudadanía hagamos mucho más ruido para que las cosas del Medio Ambiente no empeoren el próximo año. En ello estaremos. Y, en cualquier caso, feliz año nuevo.
*Fátima Andreo Vázquez es secretaria de Decrecimiento y Horizonte Verde y Neniques Roldán Marrodán es coordinadora autonómica de Podemos Navarra-Ahal Dugu Nafarroa
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