Pablo Azcona
Presidente de la FNMC

El papel de las entidades locales en la reforma de la Administración Local

Como hemos hecho público a través de distintos medios, la Federación Navarra de Municipios y Concejos ha iniciado un proceso participativo para concretar las propuestas y las opiniones de los representantes de las entidades locales en relación con la reordenación de la Administración Local de Navarra, cuyos primeros trabajos ya ha iniciado el Gobierno de Navarra.

De hecho, actualmente nos encontramos a mitad de la primera fase, en la que vamos a celebrar ocho reuniones en las distintas zonas de Navarra a las que invitamos a participar a los representantes de todas las entidades locales. En dichas reuniones, reflexionamos, debatimos y contestamos a cuestiones básicas sobre las características que tiene que tener la Administración Local del siglo XXI en tres áreas fundamentales, las competencias, la planta local y la financiación.

Y en relación con ello, tengo que destacar, en primer lugar, el alto grado de participación y el interés que están mostrando los cargos electos. Tras las primeras cuatro sesiones, han sido ya alrededor de dos centenares los ediles que se han sumado al trabajo y han aportado sus ideas y sus propuestas en sesiones realmente intensas. Son representantes de todo tipo de entidades locales, grandes y pequeñas, municipios simples, compuestos y concejos, mancomunidades y agrupaciones tradicionales…, y de todas las ideologías políticas. Nuestro proceso es abierto y plural, porque queremos sumar, construir y buscar el consenso a favor de nuestra Administración Local.

Somos conscientes, no obstante, de que no nos corresponde a nosotros elaborar la Ley que acometa la reforma. Esa tarea compete al Gobierno de Navarra. Pero también es cierto que las entidades locales tenemos el derecho y la obligación de decir al Ejecutivo cuáles son nuestros problemas, nuestras necesidades y cuál nos parece la mejor forma de darles solución. Porque, en esto somos agentes cualificados. Nadie conoce mejor que los miembros de las corporaciones locales las luces y las sombras de nuestra realidad diaria. Y vale la pena destacar, tras las primeras cuatro reuniones que hemos celebrado, el alto grado de madurez y la calidad de muchas de las propuestas que se vuelcan en ellas. En contra del sambenito que a veces se nos ha colgado, las políticas de campanario son claramente minoritarias. Por el contrario, los encuentros están presididos por la idea de que en la reforma debe primar ante todo el objetivo de lograr unas Administraciones Locales capaces de prestar a sus vecinos y vecinas los servicios que les encomiendan las leyes con la mayor calidad y eficiencia posible. Todo ello sin sacrificar principios básicos como la subsidiaridad, la autonomía local, la equidad en el acceso de los vecinos a dichos servicios, la participación ciudadana o la transparencia, entre otros.

Los encuentros nos están sirviendo también, y no es menos importante, para que todos los asistentes, muchos de ellos con apenas un año de experiencia, profundicen en sus propios conocimientos sobre las características y la realidad de la Administración que dirigen, lo cual les permitirá en el futuro adoptar decisiones más fundamentadas y sólidas, tanto en el ámbito de sus corporaciones, como en otros que nos afectan a todos. Y además, sirven para conocer otras realidades diferentes, dentro del mismo ámbito de nuestra Administración. Navarra es plural y diversa y la casuística y la problemática de de su Administración Local, también. Y en este proceso, profundizamos en el mutuo conocimiento y, por tanto, en las respectivas razones de cada uno.

El plan de trabajo de la Federación pasa por elaborar, con las aportaciones que nos hagan los cargos electos, un documento de conclusiones y propuestas básicas que terminará por concretar un grupo de 31 ediles representativos de todos los tipos de entidades locales, de todos los tamaños, de  todas las zonas y de todas las ideologías, y se expondrá a la Asamblea en junio, y que remitiremos luego al Gobierno de Navarra para que lo tenga en cuenta a la hora de redactar la ley.
Terminaríamos así la primera fase de nuestro proceso, que tendrá continuidad en la medida en que el Ejecutivo nos vaya trasladando sus propuestas, momento en el cual volveremos a reunirnos con todas las entidades locales para pedir su opinión sobre las mismas.

Y aunque es aún pronto, porque nos hallamos a mitad del ciclo de reuniones, sí podemos ya aventurar algunas de las ideas que van emergiendo con claridad. La primera, es la necesidad de definir un ámbito supramunicipal lo más racional y simple posible para el ejercicio de algunas de las competencias que las leyes atribuyen a los ayuntamientos y que no pueden ser ejercidas con la mejor eficacia y eficiencia de forma individualizada. La segunda, es que este ámbito se quiere cercano a cada ayuntamiento, de forma que no se creen pocos y grandes entes supralocales, sino otros de menor tamaño y mayor cercanía, en los que las entidades locales y sus vecinos se sientan identificados. El mantenimiento de las actuales entidades locales territoriales (municipios y concejos), que solo deberían extinguirse o transformarse si esa es su voluntad, o la equidad en la distribución de los recursos y la prestación de los servicios a la ciudadanía, son otras ideas sobre las que se vislumbra una cierta unanimidad.

Estamos convencidos en la Federación de que la aprobación de la ley de reforma del mapa local exige un amplio consenso. Un consenso entre los partidos políticos, por supuesto, que tienen que aprobarla en el Parlamento de Navarra, pero un consenso también entre el Gobierno y las fuerzas políticas y las entidades locales. Entidades que son agentes prestadores de servicios públicos, pero también mucho más. «Los municipios –dice la Ley de Bases de Régimen Local- son entidades básicas de la organización territorial del Estado y cauces inmediatos de participación ciudadana en los asuntos públicos, que institucionalizan y gestionan con autonomía los intereses propios de las correspondientes colectividades.»

Desde esta condición estamos trabajando, convencidos de que nuestras aportaciones son imprescindibles para que la futura ley garantice una mejor calidad de vida a toda la ciudadanía.

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