Miguel A. Sáenz Martínez

El Premio Nobel de la Paz, en entredicho

En el transcurso de las últimas semanas había ido circulando el rumor de que, este año, el Premio Nobel de la Paz iba a ser concedido al presidente norteamericano Donald Trump.

Incluso él mismo, haciendo gala de un ego superlativo y totalmente fuera de lugar, se había autoproclamado como el candidato más idóneo para la adjudicación de dicho galardón.

Finalmente, tal como se ha conocido en la mañana del pasado viernes, el Premio Nobel de la Paz no ha sido concedido a Donald Trump sino a la venezolana María Corina Machado, principal opositora al régimen de Nicolás Maduro.

Machado, que pasa por ser una «política liberal», no ha dudado en apoyar la posibilidad de una intervención militar en su país a la vez que propugna, entre otras cosas, la privatización de la empresa estatal «Petróleos de Venezuela» y se declara partidaria de devolver a sus antiguos propietarios aquellas empresas que fueron nacionalizadas durante el período chavista.

Aunque la primera reacción pudiera haber resultado de alivio, al no haber sido galardonado el presidente estadounidense, sin embargo son bastantes las preguntas que nos hacemos muchas personas:

¿Cuáles son los méritos que ha visto la Academia Noruega en María Corina Machado para concederle el Premio Nobel de la Paz?

¿Ser una opositora al régimen de Nicolás Maduro es motivo para ser galardonada con dicho Premio Nobel?

¿No existen, acaso, otras personas, como Francesca Albanese o Greta Thunberg, u organizaciones, como La Flotilla Sumud, que son infinitamente más acreedoras de este galardón de lo que pudiera serlo la tal María Corina Machado?

¿Qué es lo que se está premiando realmente con el Premio Nobel: El trabajo en pro de la paz o ser fiel a los intereses dictados por el Gran Hermano americano?

¿La Academia Noruega es realmente independiente a la hora de otorgar el Premio Nobel de la Paz o, por el contrario, se encuentra «atada de pies y manos» al tomar sus decisiones?

¿Dónde queda la credibilidad de dicho Premio Nobel?

Porque, aunque no se lo hayan otorgado a Trump, al dárselo a Machado, se está premiando una ideología próxima a la que defiende el presidente estadounidense.

En todo esto se percibe un cierto olor a podrido:

Primero se lanza a la opinión pública a posibilidad de que se pudiera conceder el Premio Nobel a Trump para que, así, al no concedérselo lo vivamos como un triunfo pero, en definitiva, no nos engañemos porque el hecho de dar el Premio Nobel a María Corona Machado, es una forma de otorgárselo, indirectamente, al presidente estadounidense.

Ciertamente huele a podrido y si huele es porque, desgraciadamente, todo está podrido.


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