Aitor Montes Lasarte
Médico de familia en Aramaio

Expresiones medidas

Qué se puede recomendar a alguien que ante una pandemia solo sepa hablar de restricciones, de toque de queda, o mande a la policía a repartir consejos sanitarios. Nos da una medida de su mentalidad, tan alejada de la salud.

Como una nube de verano que promete ese merecido frescor, pero que al cabo de unos instantes no hace sino alargar la agonía, hemos podido escuchar la voz celeste de la consejera de Salud, Gotzone Sagardui. Se siente frustrada por no poder adoptar más medidas con el objetivo de atajar la quinta ola (ya van cinco) de la pandemia.

Más que frustrante es desolador que, ante una emergencia sanitaria, solo sea capaz de hablar de cierres, aforos y no fiestas y no de los recursos sanitarios, que, como consejera de Salud, son de su competencia. No exigimos de los gestores de nuestro sistema de salud un conocimiento del arte médico, pero aun siendo metales de escaso caudal al menos sería esperable cierta orfebrería argumental.

Afligido por su angustia, no puedo ampararme en el toque de queda y salgo a plena luz y sin máscara a expresar, de forma medida, unas recomendaciones. Que cumpla o no lo que el médico le aconseja es cosa suya.

Hace ya meses que tuvimos a bien pedirle una mayor consideración con aquellos pacientes que enfermaban o morían, en ocasiones solos, y casi siempre atendidos (es un eufemismo) en una lengua que no era la suya propia. Me refiero a la de los pacientes, no a la de la consejera; el euskara. No barajaba entonces los naipes y no tendrá noticia y quizá tampoco interés en que le recuerde que, por mucha pandemia que haya, la atención debe ser siempre en la lengua de los pacientes. Comprendo que le parezca una petición inapropiada en estos tiempos, que no venga a cuento para atajar la crisis, no porque sea equivocada sino por su ignorancia en temas de salud.

No era todavía as de bastos cuando avisamos que esta pandemia iba a colapsar la atención primaria simplemente con una avalancha de trámites administrativos. La gestión de las bajas laborales, por ejemplo, podría haberse hecho desde un principio por los inspectores sanitarios, o podría hacerse a través de las mutuas de empresa. Su confianza en los médicos de Osakidetza para atender bajas, partes de confirmación, altas e informes me abruma casi tanto como el trabajo que podían habernos evitado. Seguimos en ello. No tengo para olvidar el haber solicitado una incapacidad temporal para todos aquellos trabajadores con enfermedades crónicas antes de los EREs. Agradecidos recaudadores de esfuerzo les recompensarán con sus puertas giratorias.

Cuando el papeleo nos lo permite, los médicos nos dedicamos a nuestra principal labor: coger el teléfono para hacer el seguimiento de los pacientes covid y su rastreo. Olvidándonos del cribaje del cáncer, del tabaquismo, de los factores de riesgo cardiovascular o la fibrilación auricular, pasamos el día al auricular pegados. Puestos a tomar medidas, podría usted contratar más rastreadores cualificados. Si utilizar a médicos especialistas como telefonistas es una optimización de recursos, no me sorprende que seamos testigos de una quinta ola.

Ideas y medidas muchas, pero qué se puede recomendar a alguien que ante una pandemia solo sepa hablar de restricciones, de toque de queda, o mande a la policía a repartir consejos sanitarios. Nos da una medida de su mentalidad, tan alejada de la salud.

No sorprende su incapacidad, después de ver a un exconcejal nombrado director de Emergencias de Osakidetza dimitir por saltarse las normas. Después de ver a otro concejal, metido a gerente hospitalario, cometer el acto vil de vacunarse antes que los demás. O el del otro concejal, también gerente, que hace un libre uso de ese recurso que aún hoy tanto se necesita. Si alguien cree que he confundido la incapacidad con la inmoralidad, razón lleva. Cada día que está al cargo es un peligro para nuestros pacientes, cada sandez que dice es una ignominia para los profesionales, y cada acto que realiza es un estigma para nuestra sociedad. Le recomiendo que se marche. Difícilmente saldremos de esta pandemia si antes nos libramos de esta plaga.

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