Joseba Izaga Urrutia

Gila dirige la política de la OTAN y sus animosos aliados contra Rusia y el Islam

Recuerdo al genio republicano del humor, a Gila. Entre otros relatos tenía este que paso a narrar: anoche, de camino a casa vi que tres tíos sacudían a otro en un callejón oscuro. El escuchante pasó a interpelarle: ¿y tú, qué hiciste?. Gila pragmático siempre respondió: me uní a los tres y lo molimos a palos.

Esta reflexión, entre pragmática, cínica, reprobable… es la base de los últimos sucesos que cada día llenan la escena internacional de sangre, dolor e indignación. El origen de esta tragedia está en el interés de Qatar, Turquía, Arabia Saudi, EEUU y la UE de llevar sus recursos a través de Siria e Irak, desestimando los gobiernos de esos países esa posibilidad. En ese mismo momento occidente optó por llevar las revoluciones naranja o de terciopelo que aplicaron en el este de Europa contra los gobiernos cercanos al ruso al mundo islámico.

Ese fue el instante en que aparecieron las Primaveras Árabes y ese fue el momento en que un sector ingenuamente eurocéntrico soñó con un mundo islámico moderno, democrático que comenzaría a girar hacia el paradigma de la democracia occidental. Subestimaron esos mismos sectores a las potentes organizaciones islamistas, a los Hermanos Musulmanes, al jihadismo político–militarmente estructurado local e internacionalmente desde la guerra de Afganistán, allá donde la URSS se hundió a manos de los combatientes rigoristas del salafismo.

El salafismo mundial jihadista  hundió sus cuchillos en el pueblo afgano y probó el sabor del poder. De esa toma de conciencia nació Al Qeda y de la urgencia de destruir a los enemigos de los planes de dominación energética qatarí–saudí–occidental su nuevo monstruo, el ahora conocido como Daesh, o Estado Islámico.

Europa, EEUU, Turkia, Qatar, Arabia Saudi, Emirátos Árabes iniciaron la guerra total en Oriente medio contra las minorías étnicas y religiosas. Sin embargo, la alianza de occidente con el esclavismo genocida wahabita ha llevado la convulsión total a aquellas tierras.

El ataque inicial desarrollado contra shiies, alauíes, yazydies pasó a ser igual de cruel y violento contra los distintos grupos cristianos, asirios, coptos. Y el mundo cristiano sociológico sintió el terror de los suyos allí. Habló alto y claro el Papa, lo hizo el máximo representante de la Iglesia Cristiana  Ortodoxa, y comenzó la ruptura política de la mayoría de los cristianos orientales con la estrategia militar de la OTAN para Oriente Medio.

Rusia, consciente de que las dos próximas piezas a batir son Irán y ella misma, tomó la decisión de retomar la vía de la guerra preventiva. Para Rusia, destruir a Al–Nusra y Daesh en Siria e Irak supone reforzar sus fronteras más permeables al jihadismo, el área islámica de la extinta URSS y cerrar la vía del salafismo al Cáucaso.

Además de reforzar su relación política, comercial, energética, cultural y social con la mayoría de los pueblos de esa área mundial atacada por Occidente y las monarquías golfas del Golfo Pérsico.

Los conspiradores criminales que iniciaron esta crisis mundial no podían haberlo hecho sin la cooperación necesaria de los cuatro de las Azores: Bush, Blair, Aznar y el camaleónico Barroso. Lo cierto es que la aviación y la tecnología militar rusa han sacado del tablero a los que occidente presentó inicialmente como imbatibles guerreros de la jihad.

Esos mercenarios, unos, fanáticos, otros, anti–sistema del islam los más, se retiran. Y de su repliegue nacerán las células esparcidas por el orbe, agazapadas para dar la lección que los infieles merecen en forma de catarsis sangrienta.

Occidente nunca más podrá vivir seguro y nadie que viaje en transporte público tendrá eternamente segura la vuelta en paz a su hogar.

El salafismo ha sido utilizado primero y traicionado, después. Se les prometió el derribo de los regímenes impíos y herejes de Siria, Irak, Iran y ahora su ardor guerrero fenece bajo las bombas ruso– sirio–irakies.

Turquía ve que el neo–sultan de Estambul ha destruido el turismo de ese país y la agresión al pueblo kurdo vuelve a llevar la guerra a un país que mayoritariamente quiere paz, pan, convivencia y progreso frente a las locuras megalómanas de los Hermanos Musulmanes.

Entre tanto el pueblo kurdo juega magistralmente sus bazas internacionales y de estructuración de Rojava y el otro Kurdistán, el ocupado por Turquía. El l Hezbollah libanés se curte en el combate en Siria, recibe armamento de Rusia de última generación y expande su marca a través dela creación de nuevos Hezbollah, estos en Irak, Yemen y Afganistán como si de las matrioskas rusas se tratase.

Tan solo los peshmergé kurdos de Irak son un aliado fiel de Occidente, las otras ramas kurdas tienen fácil un acuerdo con Rusia en claves militar, económica y tecnológica. Falta por cerrar el enfrentamiento existente entre Teherán y el pueblo kurdo que habita en la actual República Islámica de Irán, ahí Rusia puede seguir mediando.

Los fracasos militares de EEUU en Oriente Medio son a su vez sus fracasos comerciales, de ahí el interés de Obama en tanto que representante de los intereses de los lobbys norteamericanos por volver a asegurar su posición en una Latinoamérica que ha visto avanzar a China y a Rusia en su patio trasero mientras el dinero occidental–wahabita se va por los sumideros de las guerras pérdidas por esas oligarquías en Siria, Irak, Libia, Yemen.

Arabia Saudi peligra, igual que Turquía. No se puede excluir que la vía golpista de Al Sissi abierta en Egipto para neutralizar a los Hermanos Musulmanes se extienda a los dos más entusiastas defensores de Daesh, a Arabia Saudi y Turquía.

La presión internacional lleva a los creadores intelectuales de Daesh, a EEUU, Qatar, Arabia Saudi, Inglaterra e Israel y también a la Francia protectora del frente Al–Nosra a bombardear a esas milicias en el momento en el que en el terreno político se han convertido en el aliado que sobra.

Rusia ha protagonizado el giro en el terreno militar y ha reorientado también las diplomacias y tácticas políticas sirias en este país árabe. Al–Hassad ofrece unas elecciones que suponen su hegemonía en los comicios mientras los vencidos wahabitas sirios deambulan con los occidentalistas de la misma nacionalidad por una Europa que les trata igual que dicen que lo hacia el régimen sirio contra el que se levantaron en armas. Recuerde Occidente que lo mismo hicieron en Libano en la guerra de los años 70 y hoy los jefes militares anti shiies son aliados político–militares de Hezbollah.

Decían los romano Vae Victis! Al referirse a los vencidos, que además de vencidos son bombardeados por EEUU, Arabia Saudi, Qatar, Jordania, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Europa–OTAN.

En fin, los criminales que iniciaron esta barbarie  han decidido cambiar de amigos en medio de la guerra de agresión contra los enemigos del salafismo, sionismo y del imperialismo.

Las derrotas militares wahabitas llevarán la venganza a las casas de los traidores a ojos de la carne de cañón fanática rigorista, como lo han hecho en París, Londres, Madrid, Bruselas sin olvidar las matanzas repugnantes de Nigeria, Siria, Libia, Yemen y Siria.

Tiemblen los que prometieron que la OTAN cubriría a los alzados en armas en Siria por aire y solo ven sobre sus cabezas los aparatos rusos bombardeándoles sin cesar y sin misericordia. Los pueblos de Oriente Medio reconstruirán sus ciudades y pueblos, reconstruirán sus museos y monumentos con el apoyo de las empresas de Irán, Rusia, China para mayor escarnio también del sionismo, que ve como emergen sociedades militarmente cada vez más sólidas en sus propias puertas.

La OTAN, UE y EEUU desarrollan una estrategia basada en el cinismo absoluto: antes era aliado del salafismo y ahora se acercan a Rusia y cambian el objetivo que estaba en la mira de sus fusiles para disparar contra quienes están en esta carnicería porque confiaron en occidente. Pobres idiotas y pobre de nosotros.

Solo me queda cerrar estas reflexiones mediante la expresión de un gran deseo: que los cuatro de las Azores sean juzgados como criminales de guerra y genocidas por un Tribunal Internacional, seguro que no me encuentro solo ante este anhelo. Convirtámoslo en realidad, se lo de debemos a todas su víctimas musulmanas, cristianas, agnósticas, ateas o budistas. Mi recuerdo a ellas tras escribir estas reflexiones.

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