Historia y memoria del coronavirus 2020 era judeocristiana
Estos días estamos asistiendo a una pandemia que se extiende a velocidades nunca antes conocidas, donde, como siempre o nunca, los «dioses» solucionan «nada»... tienen que ser los cuidados y sapiencia humana, la generosa, quienes amortigüen el dolor y la tristeza.
«Historia y Memoria no son idénticas. La primera es un conocimiento universalmente aceptable, científico, mientras la segunda obedece a las exigencias de comunidades donde la presencia del pasado en el presente constituye un elemento esencial del ser colectivo. En síntesis, la Historia es conocimiento científico, con métodos propios y no la mera recuperación de las memorias de las comunidades y de lxs individuxs. La Memoria es parte constitutiva de la Historia, pero a la vez es distinta a ella» ("El Viejo Topo" n.º 385, pág. 77 M.ª Isabel Díez Gil, x, x)).
Sirva esta «definición» para introducir pedazos de «pensamientos» que quieren pasar a papel para explicar algunos conceptos que «luchan» irremediablemente en la realidad que a todos nos toca... por vivir y respirar... haciendo dinámicas propias, físicas, ciertas, que chocan «permanentemente» entre sí para no perder «espacio» en el «tiempo». El mantenimiento del existir, como mamíferos que somos, es comer mejor que peor a nivel personal y en «planos» (otras escalas de la vida) de colectividades, de pueblos, de lenguas... siempre termina saliendo la «economía» y la «ideología» del saber, el conocimiento para acometer ese camino material/físico que a todos concierne... para seguir viviendo en este mundo fantásticamente diverso y «amoral»; sólo la especie humana ha ido construyendo moralidades/éticas, muy diversas también (unas cincuenta mil y pico religiones han ido apareciendo y desapareciendo a lo largo de la historia humana; actualmente existen más de cuatro mil religiones diferentes en el mundo) donde las sociedades se han visto sometidas a grandes cambios culturales y tecnológicos... hasta llegar al siglo XXI de la «preponderante» y genocida era judeocristiana: donde se roba y mata más rápido, «antes de tiempo» y los que no, se muere uno a su hora según haya vivido y cuidado materialmente, somos finitos dentro del infinito misterioso y desconocido. Estos días estamos asistiendo a una pandemia que se extiende a velocidades nunca antes conocidas, donde, como siempre o nunca, los «dioses» solucionan «nada»... tienen que ser los cuidados y sapiencia humana, la generosa, quienes amortigüen el dolor y la tristeza.
Soluciones, las de siempre, las que no se dan. «Reparto de la riqueza y del conocimiento» a escalas locales e internacionales. En nuestro terreno «configurado en Estado español» pasarlo a «Repúblicas Laicas y Pacifistas de los Pueblos Ibéricos, OTAN ez/no», enajenando «privilegios» al clero misógino (IRPF, IBI, Inmatriculaciones…) y a la banca no-pública etc. y gestando nuevas sociedades donde el egoísmo y la codicia sean por los siglos de los siglos erradicadas. En sociedad aprendemos a hablar y amar. «Las armas las carga el diablo de dos piernas». Sáhara/África askatu! Amen.