Paula Auirreazaldegui Pérez

Instrumentalizando vidas para securitizar fronteras y todavía les aplaudamos

Mañana llega mi visita de EEUU a Loiu. Bueno, o eso es lo que proyecto. Este será su primer vuelo overseas y una escala de una hora y veinte en el aeropuerto de París me parece bastante poquito. Además, llega en un momento muy interesante fronterizamente hablando. Cuando Meloni ha decidido quitar el derecho Schengen a España por la crisis de migración de Ceuta de hace dos semanas, que no es más que un circo orquestado por EEUU e Israel para presionar a España dentro de la UE en el que las víctimas son personas necesitadas que desesperadamente han decidido lanzarse al mar a buscar una oportunidad para vivir mejor. Es terrible lo que está ocurriendo, la manipulación, las bazas que se juegan y las vidas de las personas que se sacrifican.

Básicamente, España pone resistencia a los planes del zanahorio y sus amigos genocidas y pedófilos. El club genocida global decide poner en marcha el mecanismo crisis migratoria activando la puerta de contención de personas humanas provenientes de África hacia España, barrera financiada por la UE para que otro país con su dictadura retenga a través de la fuerza la verdadera crisis derivada de los efectos de la migración, los efectos negativos, mientras por la puerta Europa se va alimentando únicamente de lo que le beneficia a sus intereses, a ver si aquí vamos a ser inocentes, de ninguna manera. Marruecos dice vamos allá, abriendo puertas. Un montón de personas desesperadas y atrapadas entre malas y peores opciones, se echan al mar arriesgando la vida con la esperanza de encontrar algo mejor al otro lado. Mueren más de 140 personas. La mayoría de las que llegan son repatriadas en menos de 48 horas. 

Resultados: un movimiento completamente orquestado y planificado se denomina crisis migratoria y se le adjetiva de fracaso del Estado español. 

La crisis migratoria existe, como contraparte natural y estructural del sistema neoliberal y extractivista global. Existe como parte del sistema, no ocurre de repente. Lo de Ceuta no es un fracaso de nadie, es un mecanismo que se puede activar y desactivar cuando a ciertos poderes les venga en gana.

Cada uno intenta ponerse de héroe aquí, buscando sus mejores argumentos, dependiendo de los votantes a los que quieren adular: “yo no he usado la fuerza, somos amigos de la humanidad y tenemos un ejército de arcoíris y amor, somos un gran ejemplo de cómo negar una vida mejor a las personas devolviéndoles a su casa en una cunita y cantándoles una nana” (o eso es lo que se muestra en los medios); y “yo soy duro, y ante estas personas, a las que tengo que tachar de animales porque si no a ver quién justifica lo que voy a decir, hay que enseñarles las consecuencias por la fuerza y que a esta mala gente nunca más se le ocurra desear vivir dignamente como un ser humano”. 

Da lo mismo, más de 140 personas han muerto. Y da lo mismo. 

Luego va la Meloni, que también necesita sus votos, y venga, por qué no, además esto ya me lo han mencionado mis amiguitos del club genocida global y les gusta. Pues puto Sánchez que deja entrar a migrantes (de los malvados, los del Sur) ilegalmente en Europa. El PSOE encuentra la excusa perfecta para que su discurso eurocentrista y racista quede enmascarado de “reacción necesaria” y para proteger la soberanía y dignidad nacional, compra el discurso y dice: “pero tú más”. Lo cual, en números de vidas de personas que lo arriesgan todo, es completamente cierto, pero ahora jugamos todos bajo las reglas de las que desde el principio queríamos hablar, pero no podíamos: el juego real es a ver quién aguanta más gente (de la pobre, de la mala) fuera de sus fronteras y protege a la bonita, civilizada y en favor de los Derechos Humanos Europa. 

Pues dicho y hecho, ahora que este juego ya está enmarcado dentro de los conceptos de seguridad, protección, reciprocidad, defensa y reacción, y todo lo que decidimos es porque “no nos queda otra” o de alguna manera “nos han forzado a actuar así”, ya podemos jugar las cartas tranquilamente sin perder reputación humanitaria. Ahora Meloni y Sánchez juegan con el espacio Schengen (siempre se ha podido), ese derecho privilegiado que tenemos los europeos y europeas para movernos dentro de las fronteras denominadas europeas según cuando convenga. Y deja claro de nuevo que tratar a ciudadanos de un Estado de manera diferenciada es algo sistemático de nuestras estructuras, que se puede activar cuando venga en gana y sin ningún tipo de garantías, solo hay que esperar al momento perfecto para que no pueda leerse directamente como una falta de respeto hacia los derechos de las personas y sí como una acción en defensa propia. Bueno, y ello en un mundo en el que aún importe un mínimo cierta reputación con respecto a mantener valores humanos comunes que, sinceramente, al nivel que está la cosa, no entiendo ni por qué disimulan.

Total, el resultado es: más de 140 personas muertas (hace casi dos semanas) y todas las que mueren ya sea por la odisea de la migración como por la negación de sus derechos en su país de origen y las restricciones para que puedan obtenerlos en otro lugar.

Y que el club genocida global logra lo que desde el principio quería: dividir a Europa, cargarse sus mecanismos como comunidad, y securitizar las fronteras. La cuna perfecta para que florezcan las semillitas del fascismo.

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